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“A medio camino” de la Baracoa que voy a escribir

Mientras el huracán Matthew azotaba a Baracoa el 4 de octubre de 2016, una futura periodista se refugiaba con su madre y sus hermanas en la emisora de la ciudad. Meses después la joven regresó a La Voz del Toa, y a las tres semanas dejó listo un reportaje que le deparó el Premio de Periodismo Radiofónico de un importante encuentro entre alumnos de su carrera de todo el país.claudia-ok

Tras conocer la noticia, RadioBaracoa rastreó a Claudia Rafaela Ortiz Alba hasta dar con ella en la Universidad de Oriente y entrevistarla online.

¿Cómo pudiste participar en el Concurso Nacional de Periodismo Universitario?

“La carrera de Periodismo en la Universidad de Holguín auspicia hace cuatro años este concurso, al que pueden mandar trabajos todos los estudiantes de Periodismo de las seis cátedras del país y al que asiste una representación de ellos seleccionados previamente en sus universidades.

A mi aula fue la profesora principal de año, preguntó quién tenía trabajos que pudiera presentar al citado concurso y yo enseguida levanté la mano porque me gusta estar de aquí para allá. De mi aula fuimos dos compañeros y nos llevamos en memoria flash los materiales de los otros que querían participar”.

Según supe, tu trabajo ya había impactado donde estudias. ¿De qué manera?

“Yo debía realizar un producto comunicativo al final de mis prácticas pre-profesionales de Periodismo Radiofónico en la emisora de Baracoa, y presenté un reportaje titulado A medio camino, relacionado con el paso del huracán Matthew por mi municipio. Ese trabajo obtuvo la categoría de Relevante en el FORUM de Carrera, y de Destacado en el FORUM de Facultad de la Universidad de Oriente, en la que estudio.

Para mí el reportaje fue un ejercicio que consolidó muchas de las cosas aprendidas en clases y en años escuchando la radio como aficionada, me permitió pasar de oyente a realizadora, y eso ya es un privilegio grande”.

¿Qué motivó la realización del reportaje?

“Para los sucesos de Matthew en Baracoa estuve consumiendo todo en cuanto a periodismo al respecto se hacía en Cuba y en el mundo. Dentro de las cosas que leí me gustó mucho un trabajo titulado El cielo por cobija, de Ricardo Ronquillo, periodista de Juventud Rebelde, que hablaba de las penurias materiales en las que quedaron tres señoras de la zona rural El Güirito, de Baracoa, tras el paso de Matthew. Este trabajo tuvo un gran impacto nacional y conmovió a muchas personas.

Cuatro meses después hago las prácticas del primer semestre del segundo año de mi carrera en La Voz del Toa y se me ocurre visitar a estas mujeres para ver cómo estaban sus condiciones de vida. De esta forma le di continuidad temática al trabajo de Ronquillo, porque sabía que habría mucha gente interesada en saber qué había pasado con aquellas personas, a las que el ciclón no le había dejado casi nada.

Así nace el reportaje A medio camino, la historia de Paulina Leyva, protagonista de El cielo por cobija, ciega, postrada, de 96 años de edad y que vive sola, a la que Matthew le llevó casi todo en su casita y aun así no es caso crítico, y por lo tanto tampoco caso priorizado para la repartición de materiales y útiles del hogar”.

¿Cómo estructuraste esa realización?

“Como una historia contada por Paulina, su nuera Belkis y el trabajador social que atiende a la anciana. Yo solo intervengo para hacer las debidas presentaciones, porque ellos ya denuncian, cuestionan y aclaran algunas interrogantes que, aunque describen el caso de Paulina, son comunes para muchas familias baracoesas que aún no tienen en sus casas todos los bienes materiales que les arrebató el ciclón, y necesitan.

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Claudia Rafaela Ortiz Alba (en el centro) junto a la delegación de la Universidad de Oriente a los recientes IV Concurso y II Simposio nacionales de estudiantes de periodismo, con sede en la Universidad de Holguín.

Este trabajo es mi primera producción radiofónica compleja, imagina la felicidad que supone para mí el hecho de que ya esté dando frutos”.

Hablas de producción radiofónica compleja. ¿Cuán difícil fue lograrla?

“Hacer Periodismo Comunitario es muy complejo. Tiene que reflejar y describir a la comunidad que responde, atender sus intereses. Que un trabajo de este tipo guste y sea valorado en comunidades como la universitaria, para las que no fue concebido, me da en cierto punto cuan ecuménicas deben ser nuestras producciones, lo que también me parece importante, porque hoy en día no hay límites geográficos, culturales, ni religiosos para casi nada. Gracias a la Internet nunca sabes quién puede leer, escuchar y ver tus trabajos, tienes que pensar también en ese público alternativo que quiere entender lo que le ofreces.

Lo que menciono exige además una correcta realización sonora en  las propuestas radiales, porque la radio es unisensorial, y la dramaturgia del reportaje la ofrece precisamente la pauta del sonido, que si se logra bien se convierte en magia. En este caso han ponderado mucho la realización sonora del reportaje, sobre todo porque en mi carrera no se enseña realización hasta cuarto año. Pero los elogios van también para Juan Carlos Quintana, el realizador de La Voz del Toa, que no se paró de mi lado hasta terminada la edición, que acató mis caprichos de principiante para sacar entre mis órdenes (porque no soy fácil) y sus experimentadas sugerencias un producto si bien sencillo, muy bien logrado artísticamente.

Por supuesto también le debo a mi mamá, que siempre está detrás de todos mis trabajo como correctora, como coautora no nombrada a veces… es el filtro que saca mis textos limpios de erratas al público, entendibles, porque ella tiene la experiencia necesaria, el ojo/oído aguzado de los muchos años en el ejercicio de la profesión. Y también a la tutora que me asignaron en las prácticas, Mirna Rodríguez, que no me sacó el pie ni un minuto para que fuera a trabajar”.

¿Qué se dijo de tu trabajo en la premiación?

“Yo no fui a recoger el premio, ese día estaba enferma; solo sé que una compañera de carrera me dijo que el jurado había expresado en broma que ellos mismos conseguirán el colchón que tanto le hace falta a Paulina, algo que han repetido personas que no comparten el entorno social de la afectada.

Los problemas de esta señora llegan a la gente como realidad tangible, propia. Yo me siento muy contenta por eso, porque el reportaje se entienda también fuera de las fronteras de Baracoa y guste”.

No abundan las oportunidades para que futuros periodistas se reúnan en citas oficiales que signifiquen intercambio, superación. ¿Cuán provechoso te fue el encuentro en Holguín?

“Junto con el Concurso Nacional de Periodismo Universitario se hace coincidir el Simposio Nacional de Estudiantes de Periodismo “A punto”, que celebró su segunda edición, y un evento de socialización de investigaciones, lo que convierte a Holguín cada marzo en un escenario perfecto para el intercambio entre estudiantes de Periodismo de toda Cuba. El hecho me parece muy necesario, porque las formas de hacer periodismo, aunque con referentes similares, cambian de un lugar a otro, y crecerse con las experiencias y el periodismo que se hace por nuestros homólogos en distintos lugares del país nos forma como profesionales más universales.

Al evento aún le falta la socialización al menos de los trabajos ganadores, y quizás algo de tiempo para la lectura o escuchas de una selección de ellos”.

Después de conocer algo más la radio por dentro, ¿qué te sugiere este medio?

“La radio es un medio agotador. En específico, la mayoría de las emisoras municipales casi nunca tienen transporte para las coberturas y tampoco presupuesto para costear los pasajes del viaje” por ejemplo, a una comunidad rural. Apenas se priorizan los temas de la Agenda Política por la importancia gubernamental que tienen, todo lo demás queda a gestión personal la mayoría de las veces. Y como se transmite diario, hay que estar mucho tiempo en la calle, buscando la noticia, con la grabadora abierta para captar todo lo que pasa. Esa es la verdadera emisora comunitaria, la que captura a la comunidad tal cual es y la refleja en la radio.

Tener un espíritu reporteril sin condiciones materiales que lo sustenten es difícil, a mí me falta mucho aún, pero toparme con gente que albergue ese espíritu me motiva. Al final, las pocas condiciones de trabajo y el mal salario del periodista demuestran que uno sigue haciendo esto por amor, y no nos vamos a cansar de hacer buen periodismo, ni de plantear tampoco nuestras dificultades en donde quiera que nos den la palabra, porque el premio que ganaron junto conmigo en la modalidad de Periodismo Audiovisual, Periodismo Impreso y Periodismo Multimedia estudiantes de otras cátedras del país, demuestran que talento y deseos de hacer hay.

Aún así, un solo bando no puede jalar la soga, porque los jóvenes necesitan también de motivaciones para cumplir bien”.

¿Pudieras llevar A medio camino a otra instancia?

“Por supuesto. Hay muchos concursos a nivel de país para radialistas jóvenes, sobre todos auspiciados por la Asociación Hermanos Saíz y por la UNEAC. En Santiago hay uno que se llama Alberto Lloga in memorian que recoge este tipo de producciones, espero que me tengan allá en septiembre. Aunque en realidad, para mí no son los concursos lo más importante, sino la gente que quedó complacida con la historia de Paulina, sino la misma Paulina que pudo salir en la Radio contando sus problemas, y escuchando detrás las respuestas que tenía para ella el trabajador social; sino el hecho de haber sido útil en un momento, de haber calmado quizás corazones afligidos con historias parecidas, al saberse representados por la radio, y al mismo tiempo quien sabe, el haber despertado en alguien ese espíritu rebelde contra la injusticia, esa sensibilidad que remueve los problemas ajenos y que nos obliga a hacer algo al respecto para ayudar. Esa es mi Baracoa, y no me voy a cansar de escribirla, reinventarla, contarla, llevarla en mis trabajos al concurso que se me ocurra”.

Tomado de RadioBaracoa

 

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Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba

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