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El alzamiento de la Chambelona

Los Generales José Miguel Gómez (a la izquierda) y Mario García Menocal (a la derecha).
Los Generales José Miguel Gómez (a la izquierda) y Mario García Menocal (a la derecha).

Hace un siglo, en el mes de febrero de 1917, José Miguel Gómez, Mayor General del Ejército Libertador, segundo presidente de la República de Cuba y líder del Partido Liberal se alzó contra el también General mambí Mario García Menocal, quien en ese momento era el Presidente y usó el fraude y todos los recursos y privilegios de su alta jerarquía para reelegirse, arrebatándole el triunfo al candidato de los liberales, Dr. Alfredo Zayas.

La historia comenzó a principios de 1916. Los dos partidos principales se preparaban para los comicios. El Partido Liberal, con la anuencia del General Gómez, decidió presentar como candidato al Dr. Alfredo Zayas, mientras que los conservadores optaron por reelegir al General Menocal. El vencedor ocuparía la presidencia desde 1917 hasta 1921

La campaña electoral fue muy intensa. Los candidatos de uno y otro bando recorrieron la isla en tren o a caballo visitando ciudades y pueblos, asistiendo a banquetes y homenajes, pronunciando largos y fogosos discursos, posando ante las cámaras fotográficas con sus seguidores y obsequiando abanicos de cartón impresos con sus rostros risueños.

Las fuerzas del General Gómez entrando en uno de los pueblos de Camagüey al ritmo de La Chambelona con banderas y retratos
Las fuerzas del General Gómez entrando en uno de los pueblos de Camagüey al ritmo de La Chambelona con banderas y retratos

Los liberales, además, llevaban a todas partes a un conjunto dirigido por el popular músico Rigoberto Leyva que tocaba “La Chambelona”, una conga popular que arrebataba lo mismo a los bailadores que a los que disfrutaban de sus picantes versos que terminaban con el estribillo ¡Aé, aé, aé La Chambelona!  y que casi siempre sacaban de sus casillas a los conservadores e inclusive al propio Menocal,  por estrofas como esta:

¡Aé, aé, aé La Chambelona!

Menocal para Chaparra,

Marianita pa’ la zona.

¡Aé, aé, aé La Chambelona!

 “Chaparra” era el central azucarero que Menocal administraba antes de ser presidente, “Marianita” era su esposa y “la zona” el lugar donde radicaban los burdeles.

Según Fernando Ortiz, la música de La Chambelona proviene de una vieja tonadilla española que se popularizó con ritmo de conga en Chambas, de ahí su nombre. Rigoberto Leyva era liberal y con versos de su inspiración le cantó la tonadilla al General Gómez, a éste le gustó muchísimo y la convirtió en el himno del Partido.

Para competir con los versos de La Chambelona, los conservadores crearon una rumbita que terminaba con este estribillo:

Tumba la caña, anda ligero,

Mira que viene el Mayoral

Sonando el cuero.

Menocal era conocido como el “Mayoral de Chaparra” y esta estrofa era una advertencia de su mano dura.

El 1 de noviembre de 1916 se celebraron las elecciones generales. El día 2 los partes electorales que emitieron los colegios daban por segura y con amplio margen la victoria de Zayas. Incluso el coronel Aurelio Hevia, secretario de Gobernación de Menocal, afirmó este día: “los liberales no han ganado más provincias, porque no las hay”.  Pero Menocal no estaba dispuesto a aceptar la derrota y esa misma noche, cuando trasladaban las urnas de los colegios a la Junta Central para verificar y certificar los resultados de los votos, sus partidarios cambiaron las boletas, intimidaron a funcionarios electorales y desaparecieron los partes originales que habían dado el triunfo a Zayas.

Soldados del Ejército leales a Menocal
Soldados del gobierno de Menocal atrincherados en Santa Clara

Cuando se hizo oficial la amañada reelección de Menocal el escándalo fue enorme. Los liberales impugnaron inmediatamente los resultados electorales y el Tribunal Supremo, al comprobar el fraude en la mayoría de los colegios de Las Villas y Oriente, ordenó celebrar nuevas elecciones en esas provincias en la segunda quincena de febrero, territorios que eran fundamentalmente miguelistas.

Y comenzó de nuevo la campaña electoral en esas provincias orientales con un marcado odio entre miguelistas y menocalistas. Como era costumbre, los liberales llevaban a sus músicos para animar los mítines al compás de la Chambelona. Por lo regular, después de los discursos los cantantes improvisaban versos ensalzando a sus candidatos y atacando a los contrarios; por supuesto, si había algún grupo rival oyéndolos se producían broncas brutales y sangrientas.  El 14 de noviembre, el presidente Menocal prohibió tocar la Chambelona en toda Cuba, pero en los lugares de predominio miguelista no había autoridad que se atreviera a cumplir su orden.

La campaña continuó desarrollándose con mucha tensión. En enero llegó a oídos de José Miguel Gómez que los menocalistas armaban a sus partidarios y les entregaban dinero para que, bajo compra o amenaza, aseguraran a Menocal una desbordante mayoría de votos. El indignado general Gómez desenfundó el machete mambí y señaló a los liberales el camino de la rebelión.

El diario gubernamental La Discusión dio una amplia información de los sucesos de la Chambelona. Arriba muestra la foto del General Gómez en el Castillo del Principe cuando iba a prestar declaración. Al centro el titular anuncia “El gobierno de los Estados Unidos ayuda aplastar el brote convusivo” y el de abajo “Se acabó la convulsión en Oriente” El periódico El Heraldo de Cuba  órgano de los liberales fue clausurado al producirse el levantamiento.
El diario gubernamental La Discusión dio una amplia información de los sucesos de la Chambelona. Arriba muestra la foto del General Gómez en el Castillo del Principe cuando iba a prestar declaración. Al centro el titular anuncia “El gobierno de los Estados Unidos ayuda aplastar el brote convusivo” y el de abajo “Se acabó la convulsión en Oriente” El periódico El Heraldo de Cuba órgano de los liberales fue clausurado al producirse el levantamiento.

El estado mayor de José Miguel concibió un plan para secuestrar al presidente Menocal y tomar el campamento militar de Columbia, mientras que las fuerzas del Ejército leales a Gómez ocuparían los cuarteles provinciales de Santa Clara, Camagüey y Oriente. El candidato presidencial de los liberales, Alfredo Zayas, no quiso participar en el levantamiento y se refugió en su finca Cambute, situada en Palatino.

El 9 de febrero de 1917 fue el día señalado para la insurrección y aunque las acciones previstas en La Habana fallaron, el Ejército leal al General Gómez tomó los cuarteles de Santa Clara y Camagüey y el 13 de febrero al regimiento de Santiago de Cuba, controlando así las capitales de esas provincias. Todo había sido demasiado fácil y la alegría de los liberales reinaba en el oriente del país.

La Chambelona se cantaba y bailoteaba en los campamentos, en las calles y hasta algunos gacetilleros vieron al mismísimo General Gómez “arrollando” en el parque central del pueblo de Majagua, lugar donde se estaban concentrando sus fuerzas para avanzar hacia La Habana.

Sin embargo el exceso de confianza que tenía Gómez en la victoria no le permitió aquilatar bien la considerable fuerza militar equipada con modernas armas que tenía Menocal en la capital y que éste desplazó rápidamente a las zonas orientales en conflicto. Por si fuera poco los Estados Unidos que habían entrado en la primera guerra mundial, no querían revueltas en Cuba y le brindaron su ayuda al Presidente Menocal y declararon que no reconocerían a ningún gobierno producto de una insurrección. Y vino el gran revés para el General José Miguel.

El 24 de febrero, el ejército menocalista desembarcó en Manzanillo y ocupó esa ciudad y la de Bayamo. Después caería Santiago de Cuba. Oriente quedó bajo el control del gobierno y dos días después se subordinaba también Camagüey.

Foto 5 Uno de los grupos que tocaba La Chambelona durante los suceos de 1917.
Uno de los grupos musicales que acompañaban a liberales para cantar la Chambelona durante la campaña electoral

El General José Miguel había salido de Majagua y el 7 de marzo, en la zona de Caicage próxima a la ciudad de Santa Clara, se enfrentó a las tropas leales al gobierno al mando del coronel Rosendo Collazo, que estaban equipadas con ametralladoras. A duras penas Gómez, su hijo Miguel Mariano, la escolta y parte del Estado Mayor pudieron refugiarse en las lomas, dejando atrás a más de un centenar de sus soldados muertos en la batalla. Al día siguiente fueron cercados, apresados y trasladados a La Habana donde fueron internados en las galeras del Castillo del Príncipe. La rebelión del General José Miguel Gómez había concluido, aunque otros jefes liberales estuvieron dando batalla unos meses más hasta que agotadas sus fuerzas, sin pertrechos y sin nadie que los ayudara, depusieron las armas.

El 20 de mayo de 1917 el Mayor General Mario García Menocal tomaba posesión de nuevo como presidente de la República. El 18 de marzo de 1918 fueron amnistiados el General José Miguel Gómez y todos los que participaron en el alzamiento que ha quedado registrado en la historia con el nombre de La Chambelona.

Terminada la guerra, la Chambelona continúo reinando durante varias décadas en las fiestas de los cubanos y de varios países hermanos con versos pacíficos, divertidos, pegajosos y populares.

Fuentes:

  • Cano Vázquez: “La revolución de La Chambelona”. Revista Bohemia, julio 3 de 1953 pp. 82-84 y 188
  • Historia de Cuba. Editorial Pueblo y Educación, La Habana. 1977. Tomo  III.
  • Diarios La Discusión de febrero y marzo de 1917

Agradecimiento:

  • A la Lic. Mabiel Hidalgo Martínez por su valiosa colaboración.

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