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Instantes gloriosos de la Caravana de la Libertad

Fidel en la Caravana de la Libertad (Foto de Burt Glinn)
Fidel en la Caravana de la Libertad (Foto de Burt Glinn)

“Yo había visto muchas cosas por el mundo, pero sin­ceramente me sentí sorprendido por la manera unáni­me con que la población de La Habana hacía suya la Revolución. No era algo totalmente nuevo, puesto que había reportado el acto de Santa Clara. Pero lo de La Habana sobrepasó todos los cálculos. Esa tarde supe que la Revolución de los barbudos era más profunda de lo que cualquiera podía pensar y que sería imposi­ble desmantelarla”. Así lo expresó Bort Glinn, el mundialmente famoso fotógrafo de la agencia Magnun al periodista cubano Pedro de la Hoz. Glinn fue el primer corresponsal extranjero en llegar a Cuba tan pronto huyó Batista y sus fotografías aparecieron en los diarios y revistas de todas las latitudes. Años después estas imágenes fueron publicadas, junto con otras imágenes inéditas, en el libro Cuba 1959.

El triunfo en Santiago de Cuba  Arriba a la izquierda: El primero de enero, Fidel anuncia al pueblo de Cuba desde Palma Soriano, a través de Radio Rebelde,  la huida de Batista y convoca a una huelga general para impedir el golpe de militar que se fraguaba en La Habana para escamotear el triunfo de la Revolución y ordena a las columnas al mando de Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, que han rendido a las fuerzas batistianas de Yaguajay y de Santa Clara, avanzar hacia La Habana y tomar las fortalezas de Columbia y la Cabaña. Raúl Castro ocupa el cuartel el Moncada.  La imagen de la derecha, también arriba, muestra a Fidel, Raúl y sus compañeros en el balcón del Ayuntamiento poco después de las once de la noche del 1 de enero frente al pueblo que ha ido a ver y escuchar a Fidel. Debajo: Dos momentos de la entrada de Fidel a Santiago aclamado por el pueblo.
El triunfo en Santiago de Cuba
Arriba a la izquierda: El primero de enero, Fidel anuncia al pueblo de Cuba desde Palma Soriano, a través de Radio Rebelde, la huida de Batista y convoca a una huelga general para impedir el golpe de militar que se fraguaba en La Habana para escamotear el triunfo de la Revolución y ordena a las columnas al mando de Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, que han rendido a las fuerzas batistianas de Yaguajay y de Santa Clara, avanzar hacia La Habana y tomar las fortalezas de Columbia y la Cabaña. Raúl Castro ocupa el cuartel el Moncada. La imagen de la derecha, también arriba, muestra a Fidel, Raúl y sus compañeros en el balcón del Ayuntamiento poco después de las once de la noche del 1 de enero frente al pueblo que ha ido a ver y escuchar a Fidel. Debajo: Dos momentos de la entrada de Fidel a Santiago aclamado por el pueblo.

Otro colega de la Columbia Broad­casting System, que había reportado las bienvenidas a los generales Eisenhower y Mc Arthur en Nueva York afirmaba: “No he visto nada igual en ninguna parte del mundo”. Y otro más afirmaba que “sólo puede compararse al recibimiento de De Gaulle en París después de la liberación»

Estos corresponsales se referían al desfile militar y popular más grande de la historia de Cuba encabezado por Fidel el 2 de enero de 1959 en Santiago de Cuba.  Se le llamó “la Caravana de la Libertad” y recorrió más de mil kilómetros por carreteras, caminos, calles y avenidas de ciudades y pueblos a lo largo de la Isla, terminando una semana después en la Ciudad de La Habana. Durante su andar, Fidel y sus barbudos – así llamaba el pueblo cariñosamente a soldados rebeldes -, sin disparar un tiro, rindieron a miles de casquitos – guardias de la tiranía – fuertemente armados en los cuarteles de Bayamo, Holguín y Camagüey y fueron incorporando a la caravana tanques, cañones y otros armamentos modernos. Como el manejo de estas armas les era desconocido, los rebeldes tuvieron que aprender a usarlos sobre la marcha, rodeados siempre del cariño, la admiración y el respeto de miles de hombres mujeres  y niños que a lo largo del camino aguardaban horas y horas para ver al jefe rebelde y sus compañeros de batalla.

No se olvidó Fidel en aquellas jornadas de los heroicos revolucionarios que cayeron combatiendo contra la dictadura y fue al cementerio de Cárdenas a rendir sentido tributo a José Antonio Echeverría ante la tumba que guarda sus restos y también a la Perla del Sur donde reposan los mártires de la sublevación de Cienfuegos.

Fidel inicia la marcha de la Caravana de la Libertad, mientras que Raúl queda al mando de Santiago de Cuba.  A lo largo de la carretera central multitud de hombres, mujeres y niños vitorean a los barbudos. A su paso someten al Puesto de Mando de La Granja, la unidad militar más poderosa en la provincia de Oriente y los cuarteles de Bayamo, Holguín. La primera imagen de arriba, a la izquierda, muestra a Fidel y Celia al salir del regimiento Ignacio Agramante de Camagüey después de subordinar a la tropa y disponer que los tanques y otros carros motorizados se incorporaran a la caravana. En las dos fotos siguientes se observa a los tanques formando parte del desfile, pero como los rebeldes aun no sabían conducirlos habian sido desartillados para que fueran conducidos por los propios casquitos que se habían sumado a la revolución y a la vez entrenaban a los barbudos. Debajo el pueblo aplaude y respalda a Fidel y a su tropa rebelde la foto de la izquierda está tomada en el Cotorro y la de la derecha en la Virgen del Camino.
Fidel inicia la marcha de la Caravana de la Libertad, mientras que Raúl queda al mando de Santiago de Cuba. A lo largo de la carretera central multitud de hombres, mujeres y niños vitorean a los barbudos. A su paso someten al Puesto de Mando de La Granja, la unidad militar más poderosa en la provincia de Oriente y los cuarteles de Bayamo, Holguín. La primera imagen de arriba, a la izquierda, muestra a Fidel y Celia al salir del regimiento Ignacio Agramante de Camagüey después de subordinar a la tropa y disponer que los tanques y otros carros motorizados se incorporaran a la caravana. En las dos fotos siguientes se observa a los tanques formando parte del desfile, pero como los rebeldes aun no sabían conducirlos habian sido desartillados para que fueran conducidos por los propios casquitos que se habían sumado a la revolución y a la vez entrenaban a los barbudos. Debajo el pueblo aplaude y respalda a Fidel y a su tropa rebelde la foto de la izquierda está tomada en el Cotorro y la de la derecha en la Virgen del Camino.
Encuentro de Jefes rebeldes, viejos amigos y Fidelito con Fidel  Durante el recorrido de la Caraana de la Libertad, Fidel se entrevistó con jefes rebeldes y viejos amigos. En la hilera superior se ve al primero de ellos: Camilo quien, después de tomar Columbia la principal plaza militar del país, se trasladó en avión a Bayamo, el sábado 3, para informarle Fidel del cumplimiento de su misión y recibir nuevas instrucciones. Lo mismo hizo el Che en Camagüey el día 5, quien había asumido la jefatura de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña. Un día antes, el Comandante en Jefe conversó con Herbert Matthews, el primer periodista que lo entrevistó en la Sierra Maestra en febrero de 1957 y dio la noticia al mundo de que Fidel estaba vivo y luchando contra la dictadura. Debajo, al centro, Fidel abraza a su hijo Fidelito en el Cotorro a quien no veía desde hacía dos años y 33 días. En los extremos, un niña que que quiso retratarse con Fidel y los los saludos sinceros y afectuosos de un pueblo que lo aclama.
Encuentro de Jefes rebeldes, viejos amigos y Fidelito con Fidel
Durante el recorrido de la Caraana de la Libertad, Fidel se entrevistó con jefes rebeldes y viejos amigos. En la hilera superior se ve al primero de ellos: Camilo quien, después de tomar Columbia la principal plaza militar del país, se trasladó en avión a Bayamo, el sábado 3, para informarle Fidel del cumplimiento de su misión y recibir nuevas instrucciones. Lo mismo hizo el Che en Camagüey el día 5, quien había asumido la jefatura de la Fortaleza de San Carlos de La Cabaña. Un día antes, el Comandante en Jefe conversó con Herbert Matthews, el primer periodista que lo entrevistó en la Sierra Maestra en febrero de 1957 y dio la noticia al mundo de que Fidel estaba vivo y luchando contra la dictadura. Debajo, al centro, Fidel abraza a su hijo Fidelito en el Cotorro a quien no veía desde hacía dos años y 33 días. En los extremos, un niña que que quiso retratarse con Fidel y los los saludos sinceros y afectuosos de un pueblo que lo aclama.

Cuando llegaron a la capital cientos de miles de habaneros abarrotaron las principales vías de la ciudad y se fundieron con aquel ejército de hombres sencillos y valientes, de largas cabelleras y barbas, que vestían el uniforme verde olivo cubierto con el polvo de cien batallas. Juntos llegaron a Columbia, la principal guarida de la derribada dictadura, a escuchar al jefe de la revolución quien llamó a la unidad del pueblo y de las fuerzas revolucionarias que habían luchado contra la tiranía para emprender la construcción de la Revolución.

GM Caravana de la Libertad  Foto 5
La caravana en La Habana La foto de arriba a la izquierda fue captada en la mañana del día 8, cuando Fidel rendía emocionado tributo a José Antonio Echeverría ante la tumba que guarda sus restos en el cementerio de Cárdenas. Después partía hacia la Habana. Al entrar en el Cotorro la kilométrica caravana se mueve muy lentamente debido a los numerosos habaneros que se acercan al tanque en que viaja para saludarlo o verlo de cerca. Fidel decide entonces seguir en un jipi y continua por la Virgen del Camino y la Avenida del Puerto hasta hacer un alto frente al Estado mayor de la Marina de Guerra para subir al yate Granma que está atracado en un muelle frente al edificio, lo acompañan Celia, el comandante Juan Manuel Castiñeiras que le ha obsequiado una gorra de marino y varios oficiales donde posan para hacerse la fotografía que vemos arriba a la derecha. Abajo, a la izquierda, vemos una vista de la extraordinaria multitud congregada frente al parque de Maceo para darle la bienvenida a Fidel y la caravana de la libertad. Abajo a la derecha Fidel hablando al pueblo desde el campamento militar de Columbia.

Fidel estaba tan impresionado por las espontaneas y jubilosas demostraciones de cariño y apoyo que había recibido del pueblo a lo largo de todo el recorrido de la “Caravana de Libertad” hasta la capital, que le dedicó las palabras finales de su discurso:

 “Lo importante, o lo que me hace falta por decirles, es que yo creo que los actos del pueblo de La Habana hoy, las con­centraciones multitudinarias de hoy, esa muchedumbre de kilómetros de largo –porque esto ha sido asombroso, uste­des lo vieron; saldrá en las películas, en las fotografías–, yo creo que, sinceramente, ha sido una exageración del pue­blo, porque es mucho más de lo que nosotros merecemos…

 “Sé, además, que nunca más en nuestras vidas volveremos a presenciar una muchedumbre semejante, excepto en otra ocasión –en que estoy seguro de que se van a volver a reunir las muchedumbres–, y es el día en que muramos, porque nosotros, cuando nos tengan que llevar a la tumba, ese día, se volverá a reunir tanta gente como hoy, porque nosotros ¡jamás defraudaremos a nuestro pueblo!”

 Fuentes:

  • Luis Báez y Pedro de la Hoz: Caravana de la Libertad: La Habana Editora Abril,2009
  • Revista Bohemia, Edición de la Libertad, 2da. parte, 18 de enero de 1959, sección En Cuba p.88.
  • Juan Marrero; lo que paso en 1959 cubaperiodistas.cu

Fotografías de:

José Agraz, Paco Altuna, Isaac Astudillo, Burt Glinn, Tirso Martínez, Guillermo Miró, Ernesto Ocaña, Jorge Oller, Perfecto Romero, Luis Pierce, Constantino Arias y Pepín Ortiz.

 

 

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