Félix Hernández, presidente de la Upec en Holguín (Foto: Edgar Batista)
Félix Hernández, presidente de la Upec en Holguín (Foto: Edgar Batista)

La grandeza de Fidel va mucho más allá de anécdotas, comentarios y crónicas relatadas por quienes, en algún momento, compartieron con el líder de la Revolución cubana dentro y fuera de la isla caribeña.

Su preocupación por cada uno de los acontecimientos que marcaban la historia en Cuba hacía de él un estadista aún con más brillo, pues se percataba y sugería soluciones ante problemas que nadie, o casi nadie, percibía.

La historia de las misiones médicas cubanas en países africanos, latinoamericanos y caribeños tiene, ante todo, un denominador común, el gestor de aquella genial idea de expandir la solidaridad por el mundo a través de batas blancas fue Fidel.

Pero como las historias las cuentan los hombres, esos capítulos de heroicidad que protagonizaban los galenos y demás especialistas cubanos en parajes inhóspitos al principio apenas se conocían, ¡y en eso llegó Fidel!

Transcurría el año 1999 y el periodista y locutor holguinero Félix Hernández llegaba a Honduras con muchas preguntas y pocas respuestas, a seguir la pista, selva adentro, de un grupo de compatriotas decididos a devolver la sonrisa a muchos lugareños que jamás habían visto a un médico, y mucho menos de otras tierras.

La experiencia fue profesionalmente fabulosa, al regreso a mi Patria y en una de las sesiones del Séptimo Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), celebrado en el Palacio de Convenciones, varios periodistas le narramos al Comandante en Jefe las vivencias de aquellas misiones, relata Félix.

Mi diálogo con él duró varios minutos, que para serte  sincero para mí fueron horas. Le hablé de la obra humanista de los médicos, pero especialmente del estado de miserias en que estaban sumidos los pobres que habitaban aquellas tierras olvidadas, significó.

Fidel se interesó tanto por esas memorias que me sugirió que escribiera un libro, me preguntó que si yo dominaba las técnicas narrativas y le dije que no, que yo había estudiado las técnicas periodísticas y me dijo que no importaba, que escribiera en forma de libro esas historias, pero que debía investigar más y para ello tenía que  regresar a Honduras y así fue.

El actual presidente de la UPEC en Holguín retornó entonces a la nación centroamericana, convivió un poco más con los pueblos indígenas, originarios, particularmente con los Tawhakas, una etnia en franco estado de extinción y a la cual posteriormente el propio Fidel, tras conocer su historia, envío ayuda humanitaria.

Félix regresó a su Patria ilusionado y con ganas de cumplir la promesa, pues a pesar de las vicisitudes y peligros en las selvas hondureñas, estuvo en mejores condiciones para escribir sus memorias.

Surgió así “Vencedores de la Muerte” en el año 2001 por la editorial Pablo de la Torriente Brau, el primer libro publicado en la Isla relacionado con las misiones médicas cubanas.

El periodista y locutor holguinero le entregó personalmente un ejemplar a Fidel, quien prometió que lo leería, y así lo hizo. Félix guarda el suyo como un tesoro, pues además del protagonismo de sus entrevistados, en sus páginas ilumina la idea gestora del padre de todas las misiones.

Leonardo Pupo Pupo / Agencia Cubana de Noticias

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