No por natural, su súbita muerte me acongoja, disminuye, casi inutiliza mi necesidad de decir de él… Huérfano como es natural a mi edad, hoy me siento doblemente desolado al pensar en la ausencia física de un gigantesco referente de ser humano, el héroe que sustituyó a todos los ficticios que encendieron mi imaginación cuando niño; el orientador-educador-visionario que contribuyó decisivamente a mi formación –la de mi generación y las que vinieron después, e incluso otras anteriores; el referente máximo del hombre de acción y pensamiento, al que casi nada le era ajeno –de lo terrenal y lo divino- y al que siempre había –y habrá- que recurrir en busca del razonamiento, la previsión, la advertencia y la orden de combate.

Nos ha estado haciendo falta su vigor y presencia cotidiana en estos nuevos tiempos de zozobra, de desafíos inéditos, de amenazas sutiles –y muchas no tanto- a los sueños que nos ayudó a sembrar y cosechar (hasta donde nuestras fuerzas alcanzaron).

Ahora, cuando no está físicamente y no nos sorprenderá alguna nueva y contundente Reflexión, debemos más que nunca volver a su pensamiento y su ejemplo para continuar en la búsqueda de esos horizontes de justicia social, hermandad, cultura, optimismo, fe en nosotros mismos, amor por la humanidad, altruismo … que él nos ayudó a develar con su paradigmática vida.

Testimonios sobre Fidel

Luego me quedé viendo ese río humano atraído por la personalidad de Fidel. Era como la atracción del mar. La multitud ia poseída a su encuentro, un roble la esperaba, una fiera tranquila al acecho.

Fidel hizo que nos adentráramos, con la facilidad de la carrera de un niño, a ese túnel fascinante y entrañable de su memoria, y sin tiempo para respirar, caminamos sorprendidos como alcanzando las huellas de sus palabras.. Sentí, más que nunca, cómo la memoria de Fidel es el gran río que inunda con sus aguas el lomo de nuestro continente.

Arturo Alape, escritor e investigador colombiano, de Fidel Castro y el Bogotazo, Casa Editora Abril, 2008.

Fidel me dijo: La caída de un combatiente es para mí la muerte de un hijo.
Testimonio del General de división Orlando Almaguer Vidal a Luis Báez.

Fidel tiene una inteligencia y una capacidad de comunicación que no he viso nunca en otra persona…. Es una verdadera catarata de ideas y todas las desarrolla de manera brillante… fundamenta sus sus ideas con tal fuerza y convicción, que se capacidad de seducción se vuelve irresistible.

Carlos Altamirano, dirigente Partido Socialista chileno, en Patricia Politzer; Altamirano, Ediciones B, 1989.

Pensamos en la grandeza de aquel jefe que es capaz de arriesgarlo todo por un combatiente. E esta empresa no habrá jamás abandonados, no habrá jamás olvidados

Juan Almeida Bosque: ¡Atención!, ¡Recuento! Presidio, exilio, desembarco. Editorial Ciencias Sociales, 1993

De las numerosas personalidades mundiales que he conocido, es el quien ha dejado en mi una mayor huella.

Alicia Alonso, recuerdos narrados a Luis Báez

Luego de cinco minutos charlando con él, casi olvido que era nuestro Fidel a quien tenía frente a mi. Parecía que hablaba con un verdadero lobo de mar, un gran conocedor del océano y sus criaturas.

Déborah Andollo, recordista mundial de inmersión de apnea. Testimonio para libro de Luis Báez

Fidel les habla a los guardias (prisioneros) en un mitin relámpago. Para nosotros será imposible olvidar como, nuestro jefe, con sencillas palabras, arranca aplausos de sus enemigos. Algo nuevo surge en mi al comprobar el poder de sus ideas.

General de brigada Enrique Acevedo en Descamisado, editorial capitán San Luis, 2008.

Esa capacidad de comunicación, que no sólo está en las ideas, datos o informaciones, sino también en el ambiente psicológico que rodea al mensaje, únicamente puede lograrla un genio integral como Fidel.

Julián Alvarez, científico cubano, Recuerdos.

Fidel dijo: “los peores momentos han pasado y aunque sólo tenemos siete fusiles, es suficiente para empezar de nuevo. Esta guerra la ganamos nosotros”.
General de división Efigenio Amejeiras. 1956: Un año tremendo. Editorial Abril, 1986

Nuestra lucha, que costo miles de vidas, está llena de bellos episodios y sacrificios extraordinarios que esperamos algún día los Estados Unidos puedan reconocer plenamente

Fidel en abril de 1959, durante su visita a Estados Unidos, según testimonio de Luis Báez.

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