¿Quién es el hombre a quien nuestro Apóstol llamó “veterano ilustre”? ¿De quién cuenta José Martí que “La ciudad (Tampa) recibió, entusiasta, al extranjero generoso, más meritorio en verdad que los cubanos mismos, que sin la obligación del nacimiento sacó el pecho a las balas que el mundo viejo clava todavía, como último blanco, en la isla infeliz, en las dos islas infelices de la América nueva”?carlos_roloff

Se refiere el Maestro al polaco Carlos Roloff Mialofsky, quien nació en la lejana Varsovia el 4 de noviembre de 1842 y con solo 20 años, se enroló en la Guerra de Secesión en Estados Unidos, donde sirvió al ejército del Norte; y en esa contienda adquirió gran experiencia militar.

A mediados de 1865, Roloff llegó a Cuba y se radicó en Caibarién, Las Villas. Estuvo al tanto de la agudización de las contradicciones que generaba en la Isla el colonialismo español, contra el cual se alzó en armas el 6 de febrero de 1869 cerca de Villa Clara. Al día siguiente, fue designado jefe del estado mayor de Las Vi­llas, con grado de mayor general. Dirigió el combate del ingenio San Gil, uno de los primeros librados en el centro de la Isla, donde empleó piezas de artillería, diseñadas por él, construidas con troncos de árboles y tiras de cuero. Tuvo una participación destacada en la Guerra de los Diez Años y, al finalizar esta, tras el Pacto del Zanjón, se estableció en Gua­nabacoa; aunque a mediados de 1878, las auto­ridades españolas lo expulsaron por sospe­chas de conspiración.

Se dirigió a Nueva York, donde fue elegido tesorero del Comité Revolucionario Cuba­no y, en 1879, asumió la secretaría de este. Fracasada la Guerra Chiquita, se radicó en Panamá y Honduras; pero en 1892, regresó a Estados Unidos llamado por José Martí. Fue uno de los fundadores del PRC y presidente del Cuerpo del Consejo de Tampa. Colaboró en la organización del Plan de Fernandina.

Llegó a Cuba al frente de la terce­ra expedición armada de la Guerra del 95 y desem­barcó el 24 de julio por Tayabacoa, entre Trinidad y Sancti Spíritus. Gómez lo nombró jefe de operaciones de Las Villas y le encargó estructurar y comandar el 4.Cuerpo. Organizó la artillería, las comunicaciones, la sanidad, las prefecturas y la inspección de costas; en septiembre de 1895 fue nombrado secretario de la Guerra. Después, el Consejo de Gobierno lo envió a Estados Unidos para organizar expediciones; trajo a Cuba el vapor Dauntless (22 de junio de 1896) y el Laurada (21 de marzo de 1897). Redactó dos textos de instrucción militar: “Táctica de artillería e ingenieros” y “Táctica de caballería”; así como un compendio de ordenanzas del Ejército Libertador.

Roloff participó en los trabajos de la Asamblea Constituyente de La Yaya (10 de octubre de 1897). Organizó la Academia Teórico-práctica para la Fabricación y Ma­nejo de Explosivos, en Sabanilla, Camagüey. Fue nombrado inspector general del Ejército Libertador y dirigió el trabajo de empadronamiento de todos sus miembros, lo cual permitiría el licen­ciamiento organizado y la liquidación de haberes al finalizar la guerra con la intervención de las fuerzas norteamericanas. En los primeros años de la República se desem­peñó como tesorero general y murió en Guanabacoa, el 17 de mayo de 1907.

En reconocimiento a los múltiples méritos acumulados en su servicio a Cuba durante las Guerras Grande y Chiquita, así como a su labor en la nueva contienda que se preparaba, el 18 de junio de 1892, Martí escribió en Patria el artículo “Roloff en Tampa”, en el que saludaba, a propósito de la visita del guerrero, “el bravo espíritu del general Roloff”, en quien, según el Apóstol, “la gloria de la guerra y la dignidad de la paz se juntan en su persona”.

En este aniversario de su natalicio, sirvan estas líneas de homenaje al solidario guerrero polaco, que entregó a Cuba su sangre generosa.

Ver además

19 de mayo: Otros lamenten la muerte necesaria…

Cuba perdía al más lúcido de sus hijos

Deja un comentario

Cubaperiodistas se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social.