El Bosque Tecnológico, recientemente inaugurado en la ciudad de Camagüey (Foto: Rodolfo Blanco Cué/ACN)
El Bosque Tecnológico, instalación recientemente inaugurada en la ciudad de Camagüey (Foto: Rodolfo Blanco Cué/ACN)

Miles de jóvenes cubanos comienzan en este mes su experiencia como trabajadores y, seguramente, sienten algo de nerviosismo pues del otro lado de la puerta está un mundo de responsabilidades y desafíos en lo profesional.

El primer día de la nueva etapa suele ser puro nervio, un cóctel de anhelos, curiosidad y mucho pasmo, que difícilmente se olvida, con la sensación de que todo es supremo y nada de juego.

Muchos suelen fingir ecuanimidad, siempre serios o risueños, con saludos tímidamente reverenciales a los más veteranos, a quienes ven como compañeros o jefes, pero sobre todo como maestros.

Sería muy lamentable que algunas personas los traten mal y levanten muros para dificultar su adaptación en las instituciones, lo cual provocaría desmotivación.

Por eso es tan importante que los directivos y demás colegas los acojan como nuevos amigos, deseosos de aprender y demostrar los conocimientos adquiridos en las escuelas.

Amigo lector, si recibes en tu oficina, en la fábrica, en la
empresa… a jóvenes recién graduados, recuerda que, incluso sin
quererlo, te convertirás en su modelo, para bien o para mal.

Ponles el listón muy alto, acógelos, invítalos a un café o solo
diles que pueden contar contigo, y te lo agradecerán, aunque no lo expresen por timidez.

Explícales lo que hacen mal y por qué, pues tampoco se trata de restregarles sus fallos, sino de mostrarles un mejor camino, o al menos de quitar piedras al existente. Dales unas palmaditas en el hombro o felicítalos cuando lo merezcan.

No les impongas criterios ni formas de hacer, aunque es
imprescindible que los guíes en las nuevas tareas. También escucha sus ideas, las cuales pueden ser creativas y favorables para lograr mejores resultados generales.

Los muchachos deben observar, aprender y trabajar con humildad, pues la experiencia es casi siempre la más útil de las clases. Lo mejor es aprovechar todo lo posible las potencialidades de cada quien, a favor del colectivo.

A las nuevas generaciones nos ha tocado vivir una época de
transformaciones, de grandes preguntas. Cuba se actualiza no solo en lo económico y habitamos un planeta cada vez más complejo, en el que a las complicaciones del mundo físico se suman las del virtual.

Eso nos confiere un compromiso mayor con el presente y futuro, con la historia de esta nación, con nuestros abuelos, con los padres, con los profesores y, sobre todo, con nosotros mismos, con nuestra moral de personas revolucionarias y capaces, aspirantes a ser excelentes profesionales.

Quienes comienzan en un centro de trabajo apenas escriben otro capítulo de un libro inconcluso. Quizá lo mejor consistiría en no cerrar completamente la puerta de la etapa anterior, porque, en definitiva, la vida es una eterna escuela, llena de retos, obstáculos y necesidades de superación.

Ojalá todos se adapten con facilidad a sus centros de trabajo y reciban el apoyo de las personas con más experiencia, por su bien y el del país.

Yasel Toledo Garnache / Agencia Cubana de Noticias

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