¿Quién duda de las intenciones de aquellos que ante las medidas para reducir el consumo de portadores energéticos en Cuba estuvieron prestos a predecir e incluso asegurar que el país estaba ante “un nuevo Período Especial”?

Una simple mirada a la actualidad cubana basta para darse cuenta de que la situación no tiene nada que ver con la que afrontaba la Isla en la década de los ‘90, pero como dijo Raúl en la más reciente sesión de la Asamblea Nacional, era de esperar que comenzaran los augurios de un inminente colapso económico, con el propósito de sembrar el desánimo y la incertidumbre en la ciudadanía.

No han faltado titulares tremendistas, dubitativos y hasta subliminales, desde la tendenciosa afirmación del New York Times: “Los cubanos temen que la crisis de Venezuela los deje a oscuras”, pasando por la intrigante pregunta de El Nuevo Herald: “¿Comienza otro ‘período especial’ en Cuba?”, hasta los sugerentes y nada casuales “Mandamientos de un apagón”, recreados en OnCuba.

Mucho más realista, Mark Entwistle, quien fue embajador de Canadá en La Habana durante el “periodo especial”, dijo que la economía de Cuba hoy es más sofisticada y está más diversificada de lo que lo estaba durante el colapso de la Unión Soviética.

A eso hay que añadir otras muchas verdades, por ejemplo, la aprobación de nuevas normativas jurídicas, como la Ley de Inversión Extranjera, el Decreto Ley sobre la entrega de tierras estatales ociosas en usufructo o la ampliación del trabajo por cuenta propia, a tal punto que hoy más de medio millón de personas están acogidas a formas de gestión no estatal.

Es creciente el interés de empresarios de buena parte del mundo por las oportunidades que brinda la Zona Especial de Desarrollo Mariel ( ZEDM), proyecto dirigido a fomentar el desarrollo económico sostenible del país, a través de la atracción de inversión extranjera, la innovación tecnológica y la concentración industrial, garantizando al mismo tiempo la protección del medio ambiente.
La Terminal de Contenedores, dentro de la Zona, está llamada a su vez a convertirse en la principal puerta de entrada y salida del comercio exterior cubano.

Las incontables delegaciones y empresarios extranjeros que visitan la ZEDM se muestran impresionados ante el régimen especial y los atractivos del marco legal y fiscal, las posibilidades de inversión; así como la infraestructura y servicios logísticos.

Numerosos proyectos están aprobados o en proceso, incluida una inversión ciento por ciento con capital cubano por parte del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, entre otros del Grupo BioCubaFarma, un frente que se ha ido consolidando y hace sustanciales aportes a la economía, y a la salud y bienestar de la población.

El desarrollo del turismo es indetenible: el 13 de junio último habían arribado ya dos millones de visitantes, cifra alcanzada 27 días antes que en el año precedente.

Aun cuando se han creado nuevas capacidades hoteleras continúan las inversiones, pues para nadie es un secreto aquello de que “Cuba está de moda” con la consiguiente repercusión en el flujo de visitantes, incluso estadounidenses, a pesar de la prohibición de que viajen como turistas a la Mayor de las Antillas, una violación de sus derechos humanos por obra y gracia del bloqueo impuesto a la Isla hace más de 50 años.

Las relaciones internacionales se han ampliado y fortalecido, con un desempeño activo en el proceso de integración regional, y fueron restablecidos los nexos diplomáticos con Estados Unidos, en pie de igualdad y sobre bases de reciprocidad, aunque el bloqueo continúa en vigor, aun cuando el propio presidente Barack Obama reconoció el fracaso de la política implementada por EE.UU. durante medio siglo, fruto de la resistencia de Cuba y su pueblo.

En el orden financiero, se alcanzó un importante acuerdo multilateral el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa con los 14 países acreedores de la ínsula, que integran el Grupo ad hoc del Club de París, lo cual abrió una nueva etapa en las relaciones económicas, comerciales y financieras con los participantes, ya que facilita el acceso a financiamientos a mediano y largo plazos.
Son algunos ejemplos que permiten asegurar, objetivamente, que corren otros tiempos, sin negar que hay dificultades.

Como explicó Raúl en la clausura del VII Período Ordinario de Sesiones del Parlamento, hay limitaciones financieras como consecuencia de la disminución de ingresos en las exportaciones por la caída de los precios en los rubros tradicionales.

A ello se suman afectaciones en las relaciones de cooperación mutuamente ventajosas con varios países, en particular con Venezuela, y cierta contracción en los suministros de combustible pactados con esa hermana nación, sometida a una guerra económica para debilitar el apoyo popular a su revolución.
Sin embargo, dejó claro que se ha tratado de minimizar las afectaciones a la población, se preservarán las conquistas sociales, y aseguró que, aún con mayores problemas que los actuales, se saldrá adelante porque “estamos preparados y en mejores condiciones que entonces para revertirlas”.

Por eso, ante los malos presagios, el pueblo cubano, crecido y folclórico como siempre, sabrá espantar los fantasmas mientras repite con los Orishas: a mí tú no me engañas, ¡qué va!, saca de tu mente esa mala maña.