Girón-12
Pedro Nodal Loyola: (con voz quejumbrosa) “Gracias joven por llamar. Nosotros hacemos todavía todo lo que podemos” Foto: Héctor Paz Alomar

Cincuenta y cinco años después de que sus nombres dejaran de ser comunes apelativos y se inscribieran en el glosario de Héroes, los he anotado en mi agenda con una sensación amarga y feliz.

No conozco a ninguno de los avileños que festeja su Girón y voy trastocando la molestia en sonrisa mientras planeo la manera de exorcizar mis “culpas” porque un integrante de la Asociación de Combatientes, en el municipio cabecera, ha ido a una reunión con nombres y teléfonos para si algún periodista, valiéndose de la fecha, decide hacer lo que podría hacer cualquier día del año. Yo solo aproveché la ocasión para corregir la “falta” del modo más simple.

Hoy, 19 de abril, los he llamado. Número por número, nombre por nombre. Solo con el breve mensaje de: “Buenos días, les habla una joven que escuchó sus nombres en una reunión y se agenció los teléfonos. Quise felicitarlos por la victoria”.

He de aclarar que aunque 44 avileños participaron en los combates de Girón, los datos obtenidos pertenecen a 13 de los que aún viven y residen en la cabecera provincial. 13 hombres de los 44 que hace medio siglo se internaron en la Ciénaga de Zapata sin saber con certeza a qué se enfrentaban, sin tiempo para repensar decisiones (aun cuando la cavilación los condujera al mismo escenario). Sabían que se trataba, eso sí, de una invasión norteamericana, poderosa y clarísima en objetivos, pero nadie se aventuraba a preludiar triunfos con semejante disparidad; y menos en horas. 72 horas que todavía duelen en las costillas de los veteranos de allá y glorifican a los vivos y muertos, acá.
Tampoco todos contestaron el teléfono (algunos no poseen). Supongo que la fecha les haya “impuesto” el recuerdo y sean, otra vez, protagonistas, la Historia reeditada. Les debo un segundo intento. Por ahora les dejo las palabras de los “girones” que pasaron de la agenda al teléfono.

Rodolfo Valdés García: “Muchas gracias mi amor, estoy sorprendido por el gesto”. (Y se le dibujó una sonrisa. Juro que sonreía mientras hablaba).

Emilio Martín Padrón: “Muchísimas gracias. Muy amable Hoy es un día que recuerdo lo bueno y lo malo.”

— Lo malo fue el primer día cuando saludamos a los aviones que creíamos eran de nosotros porque traían la bandera cubana y cuando nos empezaron a disparar nos tiramos del camión que iba como a 80 kilómetros. Ya allí empecé a ver muertos y heridos, y no había llegado todavía. Lo bueno fue en el central Australia cuando vi a Fidel personalmente. Eso, claro, y la victoria.

Gracias a ti por llamar. Estoy presente, tengo 73 años y dos hernias discales, pero presente.
Eneido Pérez Sifonte: Aunque no conversé con Eneido porque el teléfono pertenece a su vecina, delegada de la zona, ella asegura que “si quieres cogerlo tienes que llamar después de la 5.00 de la tarde porque ese viejo no para.

¿Jubilado? No, hija, si el año pasado le entregaron un reconocimiento por Vanguardia Nacional. Después de las cinco él se baña y se sienta en el portal a leer. Eso no falla, pero llámalo que él se va a poner muy contento porque alguien lo felicite”.

Enélido Marrero Hernández: Primero levantó el teléfono su hija. Pedí con el padre y dijo que no estaba. Entonces le pedí que le comentara que una joven lo había llamado para felicitarlo por el 19 de abril.

— ¿Y tú no eres de los combatientes? Espera, te doy el número de la casa de mami, él está allí ahora, le va a emocionar que alguien que no sea de la Asociación lo llame.

Segundos después Enélido, con voz tenue decía: “Gracias mija, muchas gracias. Gracias mija, de verdad”.
José Estrada Vásquez: “Muchas gracias. ¿Con quién tengo el honor de hablar?”

—El honor es mío. Soy periodista, pero solo lo llamo para felicitarlo.

“Pues déjeme decirle que le agradezco mucho. Hoy es un día en el que intento recordar solo lo bueno, el triunfo. Fueron momentos duros. Ni mi madre sabía que estaba en Girón, ella lo suponía, pero no había comunicación. Yo era solo un jovencito.”

Ramón Medina Santos: “¡Viva el Congreso del Partido!”.

¡Viva!, dije sin dudarlo, pero asombrada de que alguien dijera tal frase sin saber siquiera quién llamaba, tuve que preguntarle: ¿Usted dice eso siempre, cada vez que levanta el teléfono?

—Ahora digo lo del Partido, porque estamos en Congreso, pero a veces digo ¡Viva la Revolución!, o ¡Viva el Comandante! Yo nunca sé quien me llama, por supuesto, pero sí sé lo que tengo que decir.

— ¿Y quién es usted?

—Una joven.

—Pero de dónde.

—Soy periodista.

—Ahhhh, pero tú tienes que venir aquí. Mira acabo de llegar de un conversatorio, pero sobre las cuatro estoy libre. Anota ahí mi dirección.

—No, es que yo solo quería felicitarlo, a usted y al resto de los avileños. No pretendo hacer un trabajo periodístico centrado en una persona. Disculpe, de todos modos anoto su dirección para en otro momento, cómo no, conversar.
—Muy amable.

Nota: Invasor no pudo felicitar a: Rogelio Francia Recio, Ophir Oquendo Jiménez , Israel Rodríguez Cepero, Alexis Valdés Amadín, Rigoberto Pérez Pérez y Jose Luis Cabada Moya.

Por: Katia Siberia

(Tomado de Invasor)