Con motivo de un nuevo aniversario del Día de la Ciencia Cubana se pueden hacer patentes múltiples reflexiones que tengan como sustento los muchos hitos que han jalonado la ciencia cubana desde la época colonial hasta la actualidad. Tendrá que definirse necesariamente que si bien hubo aportes científicos importantes en algunos momentos del pasado, estos en realidad fueron muy aislados, fruto de personalidades excepcionales, aunque existieran aspiraciones ambiciosas en este terreno y, en particular, en algunos campos del saber. También se evidenciará que sólo a partir del triunfo de la Revolución en 1959, se inició un proceso coherente en que la educación, la cultura y la ciencia se integraron en una marcha acelerada y abanderaron, como factores decisivos de la sociedad, los cambios y el desarrollo consecuente del país en la era revolucionaria, en que se amalgamaron, como nunca antes, ideales de libertad, de justicia, de equidad, de verdad y de felicidad.

Fue sueño de nuestro más grande pensador del siglo XIX, José Martí, que la educación tuviera un carácter científico. Sus ideas revelan el significado que concebía a estos campos. Eran atisbos y anuncio del futuro. Son diáfanos al respecto estos juicios:

“Edúquese en el hábito de la investigación, en el roce de los hombres y en el ejercicio constante de la palabra a los ciudadanos de una república que vendrá a tierra cuando falten a sus hijos esas virtudes.”

“De todas partes se eleva un clamor, no bien definido acaso, pero ya alto, imponente y unánime; de todas partes se pide urgentemente la educación científica. No saben cómo ha de darse; pero todos convienen en que es imprescindible, e improrrogable, que se dé.”

“Que la enseñanza científica vaya, como la savia en los árboles, de la raíz al tope de la educación pública.”

“No habrá para pueblo alguno crecimiento verdadero ni felicidad para los hombres, hasta que la enseñanza elemental no sea científica”.

“Ciencia y libertad son llaves maestras que han abierto las puertas por donde entran los hombres a torrentes, enamorados del mundo venidero.”

“¿Para qué, sino para poner paz entre los hombres, han de ser los adelantos de la ciencia?”

Y casi como un resumen existencial del poeta nato que era Martí, confiesa en carta a la niña María Mantilla, 2 días antes de su desembarco por Playitas para dirigir la guerra necesaria en Cuba: “Donde yo encuentro poesía mayor es en los libros de ciencia…”

Con el triunfo de la Revolución el primero de enero de 1959 empezó a verse con claridad que había comenzado la época de convertir los sueños en realidad. Y fue Fidel, el líder máximo y fiel seguidor de Martí, quien en ideas y obras impulsó aquellos ideales de transformaciones de un país, que partía de una condición calamitosa y abismal y que debía transitar aceleradamente, según las condiciones lo permitieran, hacia las más elevadas cúspides.

Y fue en el discurso pronunciado por Fidel, en el acto celebrado por la Sociedad Espeleológica de Cuba, en la Academia de Ciencias, el 15 de enero de 1960, cuando expuso las ideas cardinales que definieron el presente de entonces y el futuro previsible de lo que sería la ciencia en época de revolución. Decía Fidel ese día:

“Hoy, en la patria nueva, en la Patria verdaderamente libre, los científicos, los investigadores, tienen todas las oportunidades, sobre todo, la gran oportunidad de que cada una de las cosas que realicen, cada uno de los esfuerzos que hagan, van a beneficiar directamente a su pueblo y a su patria. Hoy tienen la satisfacción de saber que hay un gobierno revolucionario que busca la verdad, que necesita de los científicos, que necesita de los investigadores; porque es el minuto en que todas las inteligencias tienen que ponerse a trabajar, en que todos los conocimientos no son suficientes para la obra que se realiza y son necesarios más conocimientos: y así, el científico, como el artista, tiene hoy el escenario ideal donde su inteligencia y su talento pueden encontrar desarrollo pleno en busca de la verdad y del bien, porque ha entrado la patria por el sendero de la verdad, porque ha entrado la patria por el sendero de la justicia, por el camino donde no se persigue la inteligencia sino que se le estimula y se le premia: ha entrado la Patria por el camino en que es necesario que todos nos pongamos a estudiar y nos pongamos a investigar.”

Y en esta intervención Fidel pronuncia la frase más conocida que dio fundamento a la declaración del 15 de enero como Día de la Ciencia Cubana:

“El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, tiene que ser un futuro de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando.”

También expresó el vaticinio de lo que se alcanzaría en etapas posteriores, partiendo del nivel básico de la alfabetización alcanzado en 1961, y de los cambios desarrollados en la educación general y, en particular, en la educación superior, a través de la Reforma Universitaria de 1962, y la creación de instituciones como el Centro Nacional de Investigaciones Científicas y diversos Institutos y Centros de Investigaciones en todos los campos de los conocimientos científicos.

Fidel enfatizaba los propósitos de la política que anunciaba: “para que en el futuro la Patria pueda contar con una pléyade brillante de hombres de pensamiento, de investigadores y de científicos.

“Cuba necesita mucho de los hombres de pensamiento, sobre todo de los hombres de pensamiento claro, no solo hombres que hayan acumulado conocimientos; hombres que pongan sus conocimientos del lado del bien, del lado de la justicia, del lado de la Patria… necesitamos hombres de pensamiento que lo empleen en bien de los demás.”

Fruto de la política trazada y puesta en práctica en años subsiguientes ha sido:

– La preparación científica y pedagógica del personal docente ha permitido su incorporación a las investigaciones en los diversos campos del saber y con ello participan en la formación investigativa de los estudiantes.

‑ Para todos los sectores de la sociedad se ha desarrollado un movimiento creador y de participación en los procesos de racionalización, innovación e investigación, dirigidos a la búsqueda de soluciones a los problemas presentes en las distintas esferas de la sociedad, que tiene en la convocatoria y celebración de los Foros de Ciencia y   Técnica e Innovación Tecnológica su punto culminante.

‑ Los educadores e investigadores cubanos han brindado su aporte a la educación y la ciencia de otros pueblos del mundo en misiones de solidaridad internacionalista. También se han otorgado miles de becas a jóvenes de estos países para estudios técnicos y profesionales y se ha participado en la formación de recursos humanos altamente calificados en la rama de la investigación a través de los programas de grados científicos.

– En Cuba la universalización de la enseñanza universitaria se ha instrumentado a través de la municipalización de las carreras universitarias, y se han creado filiales universitarias en todos los municipios del país, con lo cual se han abierto las puertas de las universidad a miles de estudiantes procedentes de la enseñanza preuniversitaria y por la vía de ingreso a trabajadores. Cuba se convirtió y es toda ella un inmenso país universidad, con los éxitos y desafías que esto entraña.

Y es que como expresara Fidel en 1964 ello representaba un triunfo de la cultura, un maravilloso triunfo del pensamiento y un prometedor porvenir para el país. Porque un país tiene porvenir en la misma medida en que los conocimientos de la técnica y la ciencia estén al alcance de los trabajadores, del pueblo. Y debe promoverse la superación continua porque, en primer lugar, el conocimiento humano y la experiencia humana se van acumulando a través de toda la vida; pero, además, porque el conocimiento objetivamente considerado, los conocimientos que la humanidad alcanza en cada rama de la ciencia crecen día a día, cambian día a día. Las ciencias constantemente están progresando, los conocimientos constantemente se van renovando y aun modificando. Luego el ser humano, la sociedad humana se ve en la necesidad vital de marchar al mismo ritmo que avanzan los conocimientos técnicos. Si se marcha al compás de la ciencia y de la técnica, se avanza hacia insospechables metas de progreso y de bienestar.

Y no podía faltar la vocación internacionalista de Fidel cuando expresó en ese mismo año: “Cuando nosotros trabajemos en el campo de las investigaciones, debemos pensar en los cientos de millones de seres humanos que viven en las zonas tropicales y subtropicales, en el mundo llamado subdesarrollado… y que nuestras investigaciones y el resultado de nuestra técnica, irán a beneficiar a cientos de millones de seres humanos. Esa debe ser también una de nuestras ambiciones.

Cuando hablamos de una revolución técnica, es la revolución que complementa la revolución social.”

Y finalmente, a modo de conclusión, vale la pena enfatizar en esta idea expresada por Fidel en 1968: “El futuro no es una tarea fácil para ningún país en el mundo de hoy, pero mucho menos para el país que se quede a la zaga de los demás países en la ciencia, en la técnica, en la instrucción, en la cultura. Porque la ciencia, la técnica, avanzan a una velocidad fabulosa.”

Por los senderos que avizoraron Martí y Fidel al frente de las revoluciones respectivas, Cuba ha avanzado hasta convertir en realidad los sueños. Pero el hoy y el mañana, en una unidad dialéctica, abrirán los caminos fáciles y difíciles, a la vez, hacia horizontes más dilatados y fabulosos, pero alcanzables con las energías del trabajo y la visión clara de los esfuerzos tenaces y los fines nobles y generosos de las acciones en todas las ramas de las ciencias y las tecnologías cubanas, al servicio de nuestro pueblo y otros pueblos del mundo.

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