Cura para la lengua

cura para la lengua

Un monosílabo maldito recorre Cuba. Se ha colado en el habla del cubano y llegó para quedarse. Al menos, por un buen tiempo. Dicen que proviene de los países del sur, otros aseguran que a su penetración en nuestra jerga popular contribuyeron los programas foráneos. «No puedo hacer tal cosa hoy, ¿ves?» o «Me pasa tal cosa, ¿ves?» Esa palabreja al final de ciertas sentencias —pronunciada incluso sin la s— está acabando con las conversaciones fluidas.

En cualquier lugar aparece la muletilla, hasta en boca de profesores y letrados. La escuchas en la radio, en entrevistas de televisión. Pareciera como si no fuese posible ponerle fronteras al virus, ni quien le aplique el fin al contagio generalizado.

Lo cierto es que el individuo tiende a reproducir comportamientos ajenos y a incluir expresiones en su vocabulario que antes no conocía o porque simplemente «se escucha bonito» y deciden, casi inconscientemente, comenzar a usarlas. De ahí el empleo deliberado de vulgarismos y obscenidades en el coloquio popular, incluso por madres de familia.

Si los niños —esponjas de todo lo positivo y negativo de la sociedad— presencian la legitimación de ciertas palabras en sus padres y amigos, entonces se convierte en su vía libre para imitarlas y reproducirlas.

Tanto los seriales como las películas y shows extranjeros han marcado en las últimas décadas el habla común de los cubanos. Muchas expresiones fueron suplantadas por sus homólogas en idioma inglés, fenómeno conocido en lingüística como anglicismo.

Y así ocurrió que muchos abuelos y abuelas dejaron de entender al adolescente que vivía en casa, ya que, por supuesto, las incorporaciones recientes a la lengua materna parten de una moda imposible de extirpar en dicho segmento poblacional. Ha llegado el momento en que el brother desbancó al asere de los años 90.

Los medios de comunicación no se quedan atrás en el manejo inadecuado del idioma. Construcciones como «más menos», «habemos tantas personas», «hubieron», para denotar cantidad, «habíanos » o «estábanos» se escuchan a diario en boca de locutores, entrevistados y periodistas en vivo por la radio y televisión.

Por otra parte, inconcebible que un tema musical tan popular como Quisiera volver, de Baby Lores y Descemer Bueno, enuncie un estribillo con una grave falta de ortografía. Dice que el protagonista «quisiera volver al lugar aquel donde me besastes con placer». Las terminaciones de la segunda persona del singular del pretérito no llevan s al final de la palabra. De modo que los «tuvistes », «vistes» y «quisistes» son incorrectos y no deben ser empleados nunca. Lo triste es que otros cantantes y compositores también caen en la falta y lo transmiten así por la radio cubana.

Otras vertientes de la modernidad cubana son «¿me entendiste?, «’cucha eso», «bueno, dale», «nada que…». En fin, una sarta de gazapos que afean y dificultan el entendimiento del interlocutor.

Sin caer en extremismos, porque la Real Academia aprueba nuevas acepciones, el idioma merece respeto. Y la mejor cura para la enfermedad de la lengua no está en las farmacias. Vaya mejor a una librería.

Por Laura Rodríguez Fuentes

Tomado de: www.vanguardia.cu