¿Qué pasó en Mar del Plata hace diez años?

Cubaperiodistas rescata una crónica publicada en Cuba en noviembre de 2005. Recoge lo que sucedió en la ciudad de Mar del Plata en la Cumbre de las Américas y la Cumbre de los Pueblos… y la sepultura del proyecto imperialista de la Alianza para el Libre Comercio de las Américas (Alca).  Por estos días en La Habana representantes de distintos países de la región recordaron  estos acontecimientos y valoraron su significación.

 

Carteles anti-Bush en Mar del Plata 2005
Carteles anti-Bush en Mar del Plata 2005

Por Juan Marrero*

El rostro cotidiano de Mar del Plata se transformó durante los cinco primeros días de noviembre de 2005. La ciudad turística dejó de ser tal, a pesar de la permanencia de sus letreros lumínicos identificando playas y balnearios privados, hoteles y moteles, cabarets y casinos, restaurantes y bares. Los turistas en crudo brillaban por su ausencia, e incluso muchos residentes, muchos de los cuales tienen como medio de subsistencia esa actividad, abandonaron la ciudad días antes debido al aparatoso despliegue de fuerzas policiales y medidas adoptadas para la protección de los Jefes de Estado que acudirían a la IV Cumbre de las Américas, de hechura yanqui.

De otra parte, decenas de miles de personas, procedentes de otros lugares de Argentina, y de distintos países latinoamericanos, en cuyas prendas de vestir o escenarios por donde se desplazaban, era posible advertir que no habían llegado para disfrutar de playas, sol y juegos, sino para participar en la Cumbre de los Pueblos, convocada por la Alianza Social Continental, una coalición de organizaciones sindicales, religiosas, campesinas, de derechos humanos, de mujeres y otros movimientos sociales.

Cumbre de las Américas y Cumbre de los Pueblos fueron dos encuentros plenamente diferenciados en sus objetivos, en las proyecciones de la mayoría de sus participantes, en sus recursos financieros y logísticos, e incluso en los escenarios en que tuvieron lugar.

La Cumbre de las Américas se efectuó dentro de la zona de exclusión, un área cercada a lo largo de varios kilómetros y fuertemente militarizada, sobrevolada constantemente por helicópteros y realización de chequeos constantes a las personas autorizadas a acceder a ella. Sus sesiones tuvieron lugar en el lujoso Hermitage Hotel, en el cual se hospedaron los Jefes de Estado, excepto Hugo Chávez que lo hizo en un hotel fuera del cerco militar. Muy pocos periodistas, camarógrafos y fotógrafos tuvieron acceso al lugar donde se efectuó la Cumbre; la mayoría debió seguir el trabajo de la Cumbre a través de un circuito cerrado de Televisión.

La Cumbre de los Pueblos desarrolló sus actividades, más de 150 talleres, seminarios, paneles, encuentros, actos políticos y culturales, en sitios populares: las aulas del Complejo Universitario de Mar del Plata, el Estadio Mundialista José María Minella y el Polideportivo, en cuyas áreas exteriores se instalaron carpas, entre ellas la del ALBA, de la delegación cubana, para la realización de diferentes encuentros. Lo delegación de Cuba, integrada por 300 representantes de los diversos sectores de la sociedad, entre ellos 40 intelectuales, se hospedó en un motel distante 25 kilómetros del centro de Mar del Plata.

La Cumbre de las Américas fue un fracaso político para su gran inspirador, Mr. Bush, quien sufrió un fulminante knock-out, tal como lo calificó Chávez; la Cumbre de los Pueblos, en cambio, concluyó en una gran victoria en defensa de América Latina y de la Humanidad.

Bush, en ese escenario militarizado y rodeado por dos mil efectivos norteamericanos, no pudo imponer en el documento final, como era su propósito, que se expresase que el ALCA era un proyecto esperanzador y salvador para América Latina. Encontró la firme oposición de varios países, entre ellos Venezuela, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

La Cumbre de los Pueblos acordó acabar inmediata y definitivamente con el ALCA y todo tratado de libre comercio bilateral o regional. Se pronunció asimismo por el apoyo a procesos de integración regional como la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), por la anulación de la deuda externa y como acreedores para cobrar la deuda social, ecológica e histórica de los pueblos del Sur. Otros acuerdos importantes de la Cumbre de los Pueblos fueron: rechazar enérgicamente la presencia de tropas norteamericanas en Latinoamérica, condenar el terrorismo de Estado mundo de la administración Bush y la presencia en tierra argentina del jefe imperial, principal promotor de la guerra en el mundo y cabecilla del credo neoliberal.

El viernes 4, a los 12 mil participantes en la Cumbre de los Pueblos se unieron otros miles de argentinos, llegados en varios trenes y más de 100 ómnibus y 50 combis desde Buenos Aires, Rosario y otras ciudades, para participar en una gran marcha en repudio al ALCA y a la presencia de Bush. “Multitudinaria, pacífica e histórica marcha”, tituló su información el diario La Capital, de Mar del Plata. Tras informar que la marcha se desplazó durante 26 cuadras, a lo largo de la Avenida Independencia hasta el Estadio Mundialista, ese diario escribió: “Ni la lluvia ni el frío pudieron contra la voluntad de más de 50 mil personas que pacíficamente salieron a las calles para oponerse al ALCA y pronunciarse por la paz y la vida”. De histórica fue calificada por este diario la marcha. “No se recuerda, ni en la ebullición de los años 60, una movilización de esta envergadura en Mar del Plata”.

Pero lo más extraordinario ocurrió después: en el Estado Mundialista, donde se reunieron aproximadamente 50 000 personas que llenaron todos sus sectores, incluido el césped. “A pesar de la gran cantidad de manifestantes, prácticamente no había vigilancia policial dentro del Estadio. Y tampoco hizo falta: todo el acto se desarrolló en forma tranquila y sin que se produjeran incidentes”, escribió también La Capital.

Cinco horas duró la concentración en el Estadio. Chávez y Diego Armando Maradona fueron las figuras centrales, junto a Hebe de Bonafini, de las Madres de Plaza de Mayo, Miguel Bonasso, escritor y líder de la organización Argentina por la Patria Libre, Ricardo Alarcón de Quesada y Abel Prieto, dirigentes cubanos, Blanca Chancoso, dirigente indígena ecuatoriana, Evo Morales, candidato presidencial boliviano, el Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel y un grupo de trovadores y cantautores latinoamericanos, entre ellos Silvio Rodríguez, Amaury Pérez, Vicente Feliz, Daniel Viglietti, Francisco “Pancho” Villa y Fernando Farías. Canciones de carácter social y un discurso conmovedor de Chávez, interrumpido constantemente por gritos y aplausos de la multitud, en medio de la lluvia y el frío, ocuparon la mayor parte del tiempo. Maradona metió un gran golazo, que se sumaba al que dio días antes con su entrevista a Fidel, diciendo estas siete palabras: “La Argentina es digna. Echemos a Bush”.

Y hay que reconocer, en realidad, que tanto el actual gobierno, encabezado por Néstor Kirchner, como el pueblo argentino dieron una lección al mundo de entereza y dignidad ante la presencia del jefe imperial. No hubo señal de babosería, blandenguería ni genuflexión ante él. Y hubo, por parte del pueblo, lo que al pueblo correspondía: repudio a su presencia, a sus políticas criminales y a sus proyectos imperiales.

Tanto en la marcha como en la concentración estuvieron presentes las figuras y los sueños de los próceres latinoamericanos, de los que como Bolívar, Martí, San Martín, Artigas, O´Higgins y Sucre lucharon por la conquista de la primera independencia, como la del Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara, cuya efigie estaba presente en banderas, telas y camisetas, labios y corazones de los participantes en la Cumbre de los Pueblos. Y esto también habla de la dignidad del pueblo argentino.

Al concluir la concentración, hubo unos 90 minutos de disturbios en las calles cuando unos jóvenes intentaron derribar una de las cercas de hierro colocadas en una céntrica calle. Pedradas, destrozos de vidrieras de algunos comercios, incendios, gases lacrimógenos y detenciones. Eso fue suficiente para que los grandes medios de comunicación, en particular la televisión, que como sabemos están controlados y estrechamente vinculados a poderosos intereses de las transnacionales y del Imperio, potenciaran esos hechos y, de tal manera, intentaron reducir el impacto del fracaso de Bush, de los acuerdos de la Cumbre de los Pueblos, de la histórica marcha, de la concentración en el estadio y al trascendental discurso de Chávez. La guerra mediática del Imperio, una vez más, se puso en funcionamiento en contra de la verdad de los pueblos.

Fuimos testigos, en fin, de una cumbre histórica en defensa de la América Latina y de la Humanidad. Pasarán los años y no podrá dejarse de hablar de ella, porque en Mar del Plata se ganó una batalla importante decretándose la muerte del ALCA. Quedan, en verdad, muchas otras batallas por ganar en el enfrentamiento con el Imperio, pero nada podrá impedir la victoria definitiva de los pueblos.

*Periodista cubano. Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida

Fuente: Cubarte