Juan Manuel Márquez, mártir de la Revolución
Juan Manuel Márquez, mártir de la Revolución

Desde la juventud Juan Manuel Márquez (1915-1956) vio en el periodismo un arma eficaz para combatir las lacras de la república y nunca dudó cambiar la palabra por las armas en defensa de sus ideas al precio de la vida.

De humilde cuna, luchó contra las dictaduras en todo momento; combatió la corrupción y las lacras sociales en su país; fue un fogoso orador, político incorruptible, periodista apasionado y veraz.

Siguió el ejemplo del padre veterano mambí Julián Márquez Martí y el amor martiano que prodigaba la madre Juana María Rodríguez Gómez a sus alumnos en una pobre escuelita pública.

Julián Márquez fue un cubano patriota, humilde cultivador y escogedor de tabaco, miembro de una logia masónica, de temperamento rebelde por lo que sufrió vigilancia y detenciones.

Como en 1895, se levantó nuevamente en armas en 1906 y 1917 contra los fraudes electorales de los presidentes Tomás Estrada Palma y Mario García Menocal, y resultó detenido.

Inculcó altos principios morales y cívicos a su hijo Juan Manuel Márquez, quien siguió sus pasos hasta su último minuto como expedicionario del Yate Granma y mártir de la Revolución Cubana.

Juan Manuel tuvo profundas ideas revolucionarias y gran prestigio popular; nació en la Playa Santa Fe, La Habana, el 3 de julio de 1915, hace cien años, pero la muerte no lo sorprendió en la cama.

Su vida se encaminó bien temprano, en la década del 30, al enfrentamiento de las dictaduras de Gerardo Machado y Fulgencio Batista; en los años 40, contra la corrupción y las lacras sociales en su país, y estuvo nuevamente, frente al golpe militar batistiano del 10 de marzo de 1952.

PERIODISMO POR LA VERDAD

Educado en un ambiente patriótico, fue miembro destacado de la organización antimachadista Sector Radical Estudiantil, creada en Marianao en 1931, época en que funda y dirige el periódico El Radical.

A los 16 años resultó arrestado por primera vez, en 1931, por intentar sublevarse contra el machadato y, al ser registrada su casa también detuvieron a su padre.

En abril de 1932 estuvo recluido seis días en el Castillo del Príncipe, en la Habana, y en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, hasta 1933, poco antes de la caída de Machado.

Al salir en libertad cuenta solo 18 años y ha madurado sus ideas políticas al oponerse a la llamada la Mediación de Sumner Welles.

En una Declaración Pública, emitida por el Sector Radical Estudiantil, en julio de 1933, en cuya redacción tomó parte, rechazó la injerencia estadunidense y descalificó a Estados Unidos por constituir parte interesada.

“Si aceptamos la Mediación tendríamos que aceptar cualquier intromisión en el futuro y perderíamos toda fuerza moral para luchar por la abolición de la Enmienda Platt, como paso previo para la conquista absoluta de nuestra soberanía”.

Como secretario general del Sector Radical Estudiantil, fundó el periódico Catapulta para denunciar la mano dictatorial de Batista; en el primer número, en noviembre de 1933, expresa:

“No abandonaremos nuestra pluma mientras no obtengamos la realización del programa revolucionario que nos impusimos al principio de la lucha, a no ser que la esterilidad de la misma nos demuestre la necesidad de medios de acción más radicales”.

En un editorial del 30 de diciembre del mismo año, enjuicia la conducta negativa de Batista que cada vez rodaba más y más por la pendiente de la claudicación y el entreguismo.

Desde las páginas del periódico marianense El Sol se opuso al golpe contrarrevolucionario de enero de 1934.

El 14 de abril de 1934, bajo el título Banderas a media asta, afirmó que Cuba dejó de ser colonia española para convertirse en una factoría del imperialismo yanqui.

Márquez se incorporó al Ala Izquierda Estudiantil y anunció en El Sol, el 6 de octubre de 1934, su lucha por la realización de la Revolución Agraria-Antiimperialista y contra el Gobierno de Carlos Mendieta, sostenido por las bayonetas de Batista.

Fue arrestado el 10 de enero de 1935 y llevado a juicio el 2 de febrero ante el Tribunal de Urgencia, acusado de terrorista, pero ante la falta de pruebas quedó en libertad.

Con sus artículos en El Sol criticó duramente al régimen al tiempo que prosiguió sus actividades revolucionarias, hasta ser arrestado otra vez, el 13 de marzo y condenado el 23 de abril de ese año, a ocho años y un día, en el Presidio Modelo de Isla de Pinos.

Amigos, familiares y compañeros de este joven de solo 20 años constituyeron el Comité Pro Libertad de Juan Manuel Márquez; solo lograron una reducción de cuatro años; finalmente, recobró la libertad por una ley de amnistía, en 1937.

En el curso 1938-1939 concluyó sus estudios preuniversitarios y se graduó de Bachiller en Letras y Ciencias; en 1940 matriculó en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, que pronto abandonó para combatir por vías legales a Fulgencio Batista quien asumió la presidencia de la República.

Se afilió al Partido Revolucionario Cubano (Autentico), primero y luego al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), junto a su carismático líder Eduardo Chibás, quien a mediados de la centuria generó un amplio movimiento popular.

Dos veces concejal en Marianao (1944-1948) por el Partido Auténtico, defendió el patrimonio comunitario y encabezó la oposición contra los batistianos que controlaban la cámara municipal y el alcalde, Francisco (Panchín) Batista Zaldívar, hermano de Fulgencio.

Fue figura destacada del Consejo Nacional del Partido Ortodoxo, fundado por Chibás, Presidente de la Asamblea marianense de la ortodoxia y nominado candidato a representante en las elecciones convocadas para el primero de junio de 1952.El 7 de marzo de 1948 inauguró en la Emisora COCO la Hora de la Ortodoxia Revolucionaria y clausurada ésta por orden oficial, el 31 de enero de 1949, inició el programa diario, Vergüenza contra dinero.

Con la emisora clandestina La Voz de la Libertad combatió el golpe militar del 10 de marzo de 1952.

Se vinculó a los planes insurrecciones del Movimiento Nacional Revolucionario del profesor Rafael García Bárcena, abortados el 5 de abril de 1953.

A pesar de los allanamientos de la policía y de la persecución contra su persona que se incrementó después del asalto al Cuartel Moncada (26 de julio de 1953), veló junto al lecho de su padre hasta que murió de grave enfermedad, a la edad de 76 años, el primero de septiembre de 1953.

Como única excepción de figuras políticas hubo un fallido intento de localizarlo antes del asalto al Cuartel Moncada por medio de Melba Hernández, pero estaba clandestino.

La noche del 5 de junio de 1955 Juan Manuel fue conducido a la 17 Estación de Policía y golpeado salvajemente, tras publicar en el periódico La Calle un artículo titulado Manos Asesinas.

El 15 de mayo los moncadistas habían salido del Presidio de Isla de Pinos y al conocer Fidel Castro el hecho anterior, lo visitó, el 7 de junio de 1955, en la Clínica Santa Emilia, donde se reponía de las lesiones sufridas a causa de la brutal golpiza policiaca.

Sus ideas fueron coincidentes y al restablecerse se sumó al Movimiento 26 de Julio.

A finales de mes embarcó para Estados Unidos para recabar el apoyo de los exiliados cubanos, junto a Félix Elmuza y Fidel Castro, con su discurso vibrante como en su tiempo hizo José Martí.

Seguidamente marchó a México, para regresar a Cuba de segundo al mando de la expedición del Granma, el 2 de diciembre de 1956, con el grado de capitán.

El desigual combate del 5 de diciembre -la denominada sorpresa de Alegría de Pío-, dispersó a los 82 expedicionarios; Juan Manuel cayó prisionero en mal estado físico; fue torturado y asesinado a la edad de 41 años, el 15 de diciembre de 1956.

*La autora es historiadora y periodista

 

 

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