Breve conversación en verde o maneras de explicar una afición

Elefante VerdeEntrevista con la joven colega cienfueguera Darilys Reyes Sánchez, ganadora recientemente de dos lauros  y una mención en el concurso de periodismo deportivo González Barros. En su blog titulado El elefante verde, está una expresión de su mezcla periodismo-deporte.

Por Melissa Cordero Novo

En broma aparente le digo que cuando crezca quiero ser como ella; solo ríe, apenas me presta atención y continúa tecleando, como si mis palabras solo fueran una manera de distraerla de la afanosa misión de completar una página deportiva para un semanario provinciano. Pero lo digo muy en serio. Darilys Reyes Sánchez no tiene tiempo perdido en los seis años de labor (la he visto trabajar hasta la madrugada, los fines de semana, con un ojo hinchado, y aunque protesta, lo hace con placer); sabe bien distribuirlo para degustar una copa de vino o de café, por ejemplo, pero nada la desliga del total comprometimiento con el trabajo, mezcla feliz entre periodismo y deporte.

El premio José González Barros la conoce de cerca (en este 2015 fue premio en comentario en prensa escrita, en periodismo digital con su blog El elefante verde, y mención en artículo). Habita allí en varios géneros y durante varios años. Sobre la forma de construir una filosofía laboral y la parafernalia que a veces significan los premios, le pregunto animada. Ella se asombra en la escena.

¿Qué amas en mayor medida, al periodismo o al deporte?

“Al periodismo, pero si puedes vincular dos amores como son estos, pues entonces mejor. Ejercer el periodismo deportivo fue el espacio más cómodo que vi para trabajar, donde habían más oportunidades, más dinámica periodística; eso desde el período de prácticas, cuando era estudiante. Al graduarme me ofrecieron la oportunidad de ser la responsable de la página deportiva en el 5 de Septiembre. Claro que acepté”.

Me imagino sea un desafío encontrar temas decentes, y escribirlos de maneras decentes, cada semana para llenar una página.

“En provincia es mucho más complicado. En los medios nacionales, por ejemplo, existe un staff de periodistas que cubren la página y estos, a su vez, especializados en varios temas. Es más fácil: porque hay diversidad de firmas (siempre lo he defendido) y estilos y personas que conocen y defienden determinados deportes. Aquí es peor, te decía, porque se trata de una sola persona cubriendo la amplia gama de deportes en un territorio. Es complicado llegar a todo, lograr una diversidad en cuanto a la forma de hacer; es una gran batalla cuando eres tú mismo el que se enfrenta a dar la información, el comentario, la investigación.

“Uno se queda debiéndole mucho al quehacer deportivo en la provincia porque no siempre, por otros problemas macros, puedes estar presente en los 7 municipios. Mucho se escapa, aunque no debiera ser de ese modo”.

Junto al Doctor en Ciencias Félix Julio Alfonso López, al que Darilys conquistó a fuerza de pasiones, Reyes Sánchez realiza su tesis de maestría en la especialidad de historia y antropología. Su investigación es como lo enérgico de un sendero, limpiado por primera vez, a golpe de machete.

“Me ha gustado mucho cursar esta maestría. Estoy investigando al béisbol, pero no como deporte en sí, sino como elemento identitario del cubano, como parte de la nacionalidad, su influencia en la proyección, los modos de hacer, la cultura nacional, la literatura, en otras esferas de las artes.

“Se trata de una pesquisa del equipo Los Elefantes de Cienfuegos, el club profesional de los años 50; porque es bastante sugerente que la Perla del Sur sea la única provincia que 5 décadas después de desaparecida aquella liga y de erradicarse el béisbol profesional en la Isla, mantiene el mismo nombre, use los mismos colores del uniforme y tenga la misma mascota. Uno se da cuenta que persiste un imaginario cultural, que la gente recuerda aquel equipo.

“La investigación es por la cuerda de cómo es que persiste ese arraigo al mote cuando en Cienfuegos no hay elefantes; el por qué se defiende tanto el uniforme y los colores”.

¿Por qué envías a concursos, crees que es provechoso?, ¿Cuándo ganas sientes que estás haciendo bien tu trabajo y te detienes?

“Amén del premio en metálico, uno lo hace más por el estímulo que representa una premiación a nivel nacional, por el reconocimiento a tu trabajo. Sabemos que también parte de la subjetividad del jurado y muchas otras aristas, pero siempre es bueno; bueno saber que entre tantas personas que hacen lo mismo que tú, uno logró hacerlo bien durante ese año. No es un hasta aquí, ahora surgen más presiones y te obliga a mantenerte, por ti, por los lectores, luchando contra la rutina del periodismo y contra el círculo vicioso con el que siempre chocamos. Pero es, sin dudas, un medidor”.

Terminamos de conversar, sentadas en un banco un poco hostil, y todo vuelve a girar. Darilys se apresura en subir las escaleras y llegar a la computadora. Parece que no terminará nunca de golpear las teclas.