En medio de la campaña electoral, los medios enfatizan en los insultos intercambiados entre los distintos candidatos a la presidencia
Los medios, con algunas excepciones habituales, han caído al nivel de circo político. Si las campañas primarias iniciales del Partido Republicano tuvieran un elefante y un carromato de payasos, el circo Ringling Brothers tendría una competencia muy fuerte. A los candidatos republicanos les resulta difícil resistir a la tentación circense liderada por el pregonero Donald Trump, famoso dueño de casinos.

Dieciséis candidatos, tras la inexplicable exclusión de Mark Everson -exdirector del Servicio de Rentas Internas (IRS, según sus siglas en inglés) en el gobierno de George W. Bush y el primero en anunciar su candidatura- vociferan epítetos, consignas pro-guerra y toda suerte de bravuconadas contra los otros candidatos. Tras estos supuestos debates, los medios enfatizan los insultos intercambiados entre Trump y los demás candidatos. Al leer las noticias y mirar los clips televisivos uno tiene la impresión de que ahora las chicanas, los retruques y las metidas de pata han pasado a ser las noticias.

¡Qué decadente! ¡Qué ofensivo para el país y el pueblo! Ya es suficientemente penoso que los electores hayan sido reducidos a meros espectadores que miran un reality show en el cual los candidatos que aspiran a convertirse en la persona más poderosa del planeta compiten para ver quién aprieta primero el botón. Ya es suficientemente penoso que los controladores comités para financiar campañas políticas y sus candidatos serviles -excepto a veces Rand Paul y John Kasich- hayan renunciado a tener cualquier atisbo de comportamiento serio, reflexivo y sobretodo cualquier sentimiento de compasión hacia los pobres y marginados.

Este popurrí de simuladores hizo posible que Carly Fiorina pudiera subir al tope gracias básicamente a unas pocas frases rebosantes de la confianza en sí misma que alguna vez tuvo esta ejecutiva fracasada. Los fuegos artificiales determinantes de que fuera elegida la ganadora del debate fue su respuesta a Trump -quien había dicho que ella con “esa cara” no podía ser presidente. Con calma Fiorina respondió: “Las mujeres de todo este país han escuchado muy bien lo que el Sr. Trump dijo”.

Un momento antes Trump había tratado de retractarse diciendo: “Ella tiene una cara hermosa, y es una mujer hermosa”. Un material de primera para humoristas políticos como Will Rogers o Jon Stewart.

En grados variables, los medios son culpables junto con los candidatos del deterioro de la expresión electoral más fundamental que es delegar la soberanía y el poder en representantes electos pues los medios han enfatizado la banalidad con preguntas vacías de contenido, tan superficiales como el formato de las entrevistas.

El único negocio protegido del gobierno por nuestra Constitución son los medios de comunicación: La primera enmienda garantiza el derecho a la libre expresión. ¡Y miren qué hacen los medios con la confianza del público! Como dijo Jamie Larson, reportero del sitio web Rural Intelligence: “Los medios hacen preguntas sobre lo que dicen los candidatos pero no hacen las preguntas que deberían hacer como entes independientes”.

Preguntas tales como, sugeriría yo: “¿Cuál es su historial y postura en el combate contra los delitos de las corporaciones?”. O “La gente en todas partes se siente indefensa frente al gobierno y a las corporaciones: la mitad ni siquiera vota. ¿Cómo haría usted para cambiar la situación y hacer que el poder pase de pocas manos hacia las mayorías para que los ciudadanos puedan tener más opciones válidas de candidatos, un mejor control para prevenir los abusos de las políticas electorales, del gobierno y de las grandes corporaciones?”. Y, “Ha apoyado alguna vez estrategias específicas para empoderar al pueblo”. O “¿Cómo incrementaría la cantidad de personas que vota -ya sea estableciendo que el voto se realice en un día feriado, aumentando los días autorizados para los votos de ausentes, incluyendo una opción de voto ‘ninguno de los anteriores’, reduciendo o eliminando la gran cantidad de restricciones innecesarias y obstaculizadoras de las reglas para votar?”.

Cuando los votantes decidan que no permitirán el maltrato y convoquen a los candidatos a debates generados por la ciudadanía, cambiarán las dinámicas de las campañas, lo que beneficiará a todos los ciudadanos.

Para que esto suceda, haría falta no más de 500.000 personas conectadas entre sí. Existen unos 150 millones de votantes registrados. Los medios pueden colaborar para crear un clima de responsabilidad cívica y para darle forma a una campaña presidencial acorde con una sociedad democrática y deliberativa que se toma en serio su futuro y el de sus hijos.

Primero, sin embargo, la prensa, la TV y la radio deben reducir su apetito insaciable por los chismes y las tácticas políticas y sobre quién ha recolectado más dinero. Y los medios deben elevar el concepto sobre su propia relevancia.

¿Qué responden a esto los dueños de los medios, los editores y los reporteros? ¡Este también es su país!

Fuente: Counter Pounch

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