Entrevista con Ernesto Vera Méndez,  presidente de honor de la Unión de Periodistas de Cuba, a propósito del cincuentenario del comienzo de los estudios universitarios de periodismo en Cuba.  El acto previsto para el martes 15 en el Aula Magna de la UH, ha sido aplazado, según informaron la Upec y la Facultad de Comunicación.

Por Belkis Pérez Cruz

Conversar con Ernesto Vera Méndez, Presidente de Honor de la Unión de Periodistas de Cuba y de la Federación Latinoamericana de Periodistas, es siempre una enseñanza. Dispuesto nos recibe en su hogar. Quiero robarle unos minutos para escuchar sus experiencias sobre  el inicio de los estudios de periodismo como profesión en la Universidad de La Habana.
Han transcurrido 50 años de la apertura de la escuela a ese alto nivel, y Vera, uno de los inspiradores, tiene vívidos los recuerdos.“La escuela de periodismo es la expresión más concreta y palpable de una tesis que sustentó la Unión de Periodistas de Cuba y que llevó a la práctica. La escuela nace de una idea de la Upec y hubo contradicciones. Teníamos la tesis de que el periodismo es una profesión y como tal requiere de una escuela formadora. Algunos de los principales periodistas de entonces, que no habían pasado ninguna escuela, se oponían a ello, decían que el periodismo se desarrollaba por capacidad, talento y voluntad, que no había que estudiarlo. En la Upec mantuvimos el criterio de que teníamos que defenderla como una profesión y que como tal, había que hacer una escuela formadora. Y así fue”.
Vera era Vicepresidente de la Upec en ese entonces y desde el propio seno de la organización, impulsó la idea de los altos estudios profesionales del periodismo.
“Designé a dos destacadas profesoras de entonces para que aportaran los criterios académicos y creé una comisión integrada por los mejores periodistas del momento, presidida por José Antonio Benítez, quien se encargó de hacer el aporte profesional periodístico. Cuando estuvo armada la propuesta, comenzamos a dilucidar sobre quiénes podrían a ser los primeros estudiantes y resulta que no teníamos preuniversitario. Los pocos que había en aquella época estaban dedicados a carreras técnicas productivas y no teníamos alguno de donde fluyeran alumnos, por tanto, hubo que apelar a periodistas en activo y ponerlos a estudiar ganando su salario. Así comenzó la escuela. Por citar un ejemplo, Miriam Rodríguez Betancourt , en ese entonces, era una jovencita que trabajaba en Radio Rebelde y de un día para otro, pasó a estudiar ganando su salario y como ella, todo el grupo que comenzó lo hizo así”.
Aquellos primeros años de la carrera de periodismo fueron intensos y de continuo aprendizaje.
“Imagínate, aprendiendo todos, los profesores, los de la comisión, los periodistas profesionales y la Upec también. No había conocimiento alguno, pero había un criterio y había que defenderlo. Por tanto, la escuela, es la expresión palpable del periodismo como profesión y la oportunidad de desarrollar un trabajo a largo plazo que permitiera reivindicarlo como tal y hacer que todos supieran que esa escuela era la expresión del carácter profesional del periodista”.
Desde los inicios, la Unión de Periodistas de Cuba ha estado ligada a la superación en la profesión. Desde la Presidencia de la organización se ha prestado y se presta atención a la formación y se apoya cada proceso.
“El vínculo fue siempre activo, no lo abandonamos nunca, fue un principio que esgrimimos desde los primeros años y en aquella época, poco tiempo después, fundamos la escuela de Santiago de Cuba y quedaron funcionando las dos. Esta, de la Universidad de la Habana fue ganando fuerza y capacidad, experiencia y teniendo como abanderados a los propios periodistas profesionales que pasaron de trabajadores a estudiantes. Nunca ha fallado el nexo de la Upec con la Facultad, existe desde su nacimiento, porque fue la Upec la creadora, no solo por fundarla, sino por demostrar algo que se sustentaba por sí mismo y no todo el mundo comprendía: la escuela de nivel superior es la confirmación a plenitud del criterio de que el periodismo es una profesión y no otra cosa”.
Han pasado 50 años del comienzo de los estudios universitarios de aquella primera graduación de profesionales y aún muchos de esos periodistas se mantienen activos, aportando sus conocimientos. En sus filas está la Doctora Miriam Rodríguez Betancourt y la realizadora Irma Cáceres Pérez, ambas ganadoras del Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida.
“Ese primer grupo era muy bueno y fueron excelentes luego.  Como Míriam,  muchos fueron profesores después, y ayudaron a formar a otros. Hoy, al hablar de la facultad no podemos mencionar otra cosa que el sitio donde se ubica la posibilidad de desarrollar con más capacidad la profesión periodística y defenderla como tal. Hoy, la escuela de periodismo es reconocida por su nivel profesional elevado, es lo que habíamos soñado, formamos periodistas y luego contribuimos a formar a otros periodistas. Después de 50 años seguimos en la misma lucha haciendo una labor en defensa del mejor periodismo universal.
“Esa graduación inicial cumplió y dio una gran satisfacción a los que defendimos el criterio de que el periodismo es una profesión. En otros países tener esta profesión cuesta trabajo y, a veces, la vida. Los dueños de los grandes medios se oponen a que los periodistas tengan conocimientos universitarios, porque el graduado tiene ética, defiende valores, mientras el que no ha estudiado, obedece de manera ciega, incapaz de hacer otra cosa. Por eso quieren al periodista improvisado.
“En Cuba no puede haber periodistas improvisados, hay posibilidades de desarrollar cada día mejor la profesión periodística sobre la base de vincularla con los intereses de la Revolución, porque así nació desde el principio.
“Hoy medio siglo después estamos muy agradecidos a los que abrieron el camino y lo han llevado adelante, con éxito, durante tanto tiempo, como expresión del carácter profesional que defiende la Upec”.

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