Periódico 5 de septiembre: Surgir entre linotipos

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Linotipistas fundadores, ya fallecidos. / Foto: Archivo del 5 de Septiembre.

Al principio los golpes de tinta mantenían despierto el espíritu. La rotativa, con ruidos precisos, giraba a la par del nuevo proyecto. Un grupo compacto con deseos de trabajar, de escribir tanto de la realidad como fuese posible, de esperar la noche o el alba sentados junto a las letras de las máquinas, camuflados entre los linotipos y los clichés para imprimir fotos o cazando los errores de las páginas. Muchos rostros jubilosos, mucha vorágine traducida en significados, aún cuando el empirismo cabalgaba junto a las ganas, en ascenso, de editar el que se convertiría en el periódico de Cienfuegos hace ya más de tres décadas.

Los cambios que trajeron los años moldearon el trabajo impreso que pronto se transformó en espada y apoyatura de los cientos de lectores que lo esperaban. No faltaron los desacuerdos o las críticas, pero la intensión de trabajar con la verdad como eje, denunciando las incorrecciones institucionales y sociales, fue bandera dentro de la redacción y dirección del diario.

Como golpe de espada en el agua llegó el período especial y con él afectaciones internas para la prensa. Varió la frecuencia de salida a un ejemplar semanal, lo que supuso inéditas formas en el asentado trabajo y adaptarse a condiciones materiales ínfimas para laborar. Pero, como quien cocina a fuego lento, fue saliendo la luz cosida sobre el formato tabloide que aún mantiene y los motivos tomaron las riendas de la continuidad.

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La Editora 5 de Septiembre de Cienfuegos cumple, la próxima fecha homónima, 35 años de labor. En la foto, parte del colectivo fundador. / Foto: Archivo del 5 de Septiembre.

La tecnología digital presupuso el otro giro enorme en la historia del 5 de Septiembre, quien fue pionero en el país en desarrollar su sitio web. La rapidez y eficacia, ahora tanto para escribir como para revisar y corregir, ofreció dinamismo, precisión y mayor soltura de trabajo para los periodistas y demás personal implicado en el proceso de edición. No se concebiría la historia del semanario sin pensarlo desde el mismo centro de la creación e ir desplegando el hilo, como el de Ariadna, por cada uno de sus departamentos: recepción, archivo, corrección, diseño, jefaturas de redacción e información, la página web y la dirección, que en cada una de sus etapas aportó ideas, criterios y formas de hacer, y, a su vez, soportó los embates de Molinos hostiles.

La mudanza de local acercó al alma del semanario a la agenda pública y al palpitar social en tiempo real. Insatisfacciones siempre existen, es inevitable esa sensación de que aún el trabajo es insuficiente, que falta denunciar un poco más, hacer críticas con argumentos más sólidos, de insertar, lo mayor posible, las necesidades de los públicos en las planas y hacerlo siempre con maneras nuevas a la hora de narrar, siendo potables y originales, entendidos y aprehendidos. Esa mira se mantiene siempre en lontananza. Los nuevos cambios de diseño, en esta época actual, buscan perfeccionar las maneras de comunicación visual y la siempre renovación del personal periodístico brinda frescas visiones sobre los problemas cotidianos.

El 5 de Septiembre es una especie de péndulo en medio de bravos mares, una escuela oportuna y dinámica donde se aprende mucho más que periodismo, es la posibilidad de quedar en la memoria gráfica de Cienfuegos, de este país, es la necesidad orgánica de continuar moviendo el péndulo hacia todas las esquinas laceradas de la ciudad.

(Melissa Cordero Novo, para Cubaperiodistas.cu)