Afiche del Encuentro Mundial de Familias
Afiche del Encuentro Mundial de Familias

Casi está por llegar a Cuba, el Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el Papa Francisco, cuya visita se realizará entre el sábado 19  y el martes 22 próximos- y, entre sus amplios propósitos, dará  mensajes de armonía y de unidad para las familias y los jóvenes, dos sectores de la población cubana priorizados por el gobierno cubano en sus proyectos socio-educacionales.

En su apretado y amplio programa, Su Santidad tendrá un encuentro con familias cubanas en la Catedral de Santiago de Cuba, el día 22 a las 11.00 am, como parte de su aspiración de involucrar a todas las iglesias del continente americano en el espíritu del VIII Encuentro Mundial de las Familias que se realizará del 22 al 27 de septiembre de 2015 en la ciudad de Filadelfia (Estados Unidos), al que él asistirá los días 26 y 27.

Ya con anterioridad, el Papa Francisco ha puesto en el centro de su atención el tema de la familia a la que dedicó el consistorio del pasado mes de febrero y que será también el sujeto del próximo sínodo del mes de octubre, según fuentes documentales eclesiásticas. Muchos otros acontecimientos se han sumado a la convocatoria por parte de la ONU del Año de la Familia y la Iglesia pretende profundizar la teología de la familia y la pastoral para las condiciones actuales del mundo moderno.

Los Encuentros Mundiales de las Familias se celebran cada tres años, desde su creación por el beato Juan Pablo II en 1994, y ya se han desarrollado en Roma, Río de Janeiro, Manila, Valencia, Ciudad de México y Milán.

Sobre la familia, sobre ese sustento de la sociedad, también valorada por el marxismo y especialmente, por nuestro sistema político-social, Su Santidad ha dicho en diferentes momentos:

“No existe familia perfecta. No tenemos padres perfectos, no nos casamos con una persona perfecta ni tenemos hijos perfectos. Tenemos quejas de unos a otros. Nos decepcionamos los unos de los otros. Por lo tanto no existe un matrimonio saludable ni familia saludable sin el ejercicio del perdón. El perdón es vital para nuestra salud emocional y sobrevivencia espiritual. Sin perdón la familia se convierte en un escenario de conflictos y un bastión de agravios. Sin el perdón la familia se enferma. El perdón es la esterilización del alma, la limpieza de la mente y la liberación del corazón. Quien no perdona no tiene paz del alma ni comunicación con Dios. El dolor es un veneno que intoxica y mata.

Guardar una herida del corazón es un gesto autodestructivo. Es autofagia. Quien no perdona enferma físicamente, emocionalmente y espiritualmente. Es por eso que la familia tiene que ser un lugar de vida y no de muerte; territorio de curación y no de enfermedad; etapa de perdón y no de culpa. El perdón trae alegría donde un dolor produjo tristeza; y curación, donde el dolor ha causado enfermedad.”

“Tener un lugar a donde ir, se llama Hogar. Tener personas a quien amar, se llama Familia, y tener ambas se llama Bendición.”

“Educar en la solidaridad significa entonces educarnos en la humanidad. Apoyar y proteger a la familia para que eduque a la solidaridad y al respeto es un paso decisivo para caminar hacia una sociedad más equitativa y humana”.

“La familia es la fuente de toda fraternidad, y por eso es también el fundamento y el camino primordial para la paz, pues, por vocación, debería contagiar al mundo con su amor”.

De la educación y de la formación de valores éticos y morales familiares, aparejados a lo que le toca hacer a las instituciones educativas, desde el círculo infantil hasta las universidades, salen los mejores frutos: no delincuentes, no desleales, no vagos ni adictivos, no malas personas; sí gente honesta, instruida, respetuosa, ética, digna, trabajadora, consecuente, revolucionaria, como todo el pueblo que saludará con entusiasmo y solidaridad en cada lugar cubano, al Papa Francisco.

Redacción de Cubaperiodistas.cu

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