cuba-brasil01Cuba vuelve a ser noticia con matices electorales en Brasil, pero esta vez con un tufo hediondo a Guerra Fría. Como desempolvando los “viejos tiempos”, nostálgicos del intercambio de amenazas atómicas entre la izquierda y la derecha, lanzaron un reportaje investigativo que acusa al ex-presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva de influir en los contratos de la empresa Odebrecht para la construcción del puerto del Mariel en Cuba.

Bajo el título “Documentos secretos muestran cómo Lula intermedió negocios de la Odebrecht en Cuba”, una extensa pieza más de teatro que periodística intenta ilegalizar las inversiones en la Isla de la gigante constructora brasileña, con financiamento del BNDES.

Se trata de supuestos archivos secretos, filtrados sigilosamente que dicen demostrar que el ex presidente actuó más como lobbista de la empresa que como político, en sus relaciones con el gobierno cubano.

Por si fuera poco haber colocado el anuncio en la portada de la publicación, con evidente sensacionalismo del más baratico, el Noticiero Nacional, emitido por la red Globo, también propietaria de la revista, se hizo eco del material, difundiéndolo en un reportaje de seis minutos, bien por encima de sus normas técnicas habituales.

Las reales intenciones del artículo apuntan a desprestigiar a Lula bien antes de que comience la carrera por las elecciones de 2018, a las cuales ya el hombre fuerte del gobernante Partido de los Trabajadores anunció que se presentaría. En este caso, la prensa de la derecha toma partido una vez más y de manera para nada sutil, justo cuando Brasil está más afectado por la crisis económica internacional, lo que sumado a cierta timidez con que ha enfrentado el momento la actual Presidencia, y el escándalo de corrupción que envuelve a políticos y empresarios, -en el cual está involucrada la Odebrecht- complejiza el escenario sobremanera.

Los clamores por el impeachment a Dilma Rousseff –figura legal que prevé la salida del Presidente antes de concluir el mandato por no cumplir con sus obligaciones, como ya le sucedió a Fernando Color de Melo-, se han mantenido latentes a pesar de que el principal rival del PT, el senador Aecio Neves, del Partido de la Social Democracia Brasileña, afirma que no procede, dándoselas de democrático mientras va atrayendo al sector más moderado de la oposición.

Publicaciones como Brasil 24 7 condenaron las intenciones del reportaje contra Lula, desenmascarando sus verdadeiros objetivos, y evidenciando que como político, Luis Inacio apenas cumple con una obligación moral, que es la de trabajar por hacer crecer el intercambio comercial de su país con el mundo. Abunda la publicacion en los desmentidos de los supuestos documentos presentados por la revista Época, al mostrar detalles de que no hubo favoritismo alguno para con Cuba, y de la procedencia del negocio, especialmente ante la posibilidad cada vez más cercana de que los Estados Unidos eliminen barreras comerciales con Cuba, que convertirían al Mariel en un punto estratégico de cara al acceso al principal mercado importador y exportador del mundo. Incluye antecedentes similares de comercio con la nación caribeña desde los tiempos en que gobernaban en Brasil otros partidos poco vinculados a la izquierda.

En el caso de Lula, la conspiración es evidente, cuando esta misma semana un enorme muñeco inflable que lo representaba vestido de preso, fue colocado sobre uno de los puentes más transitados de São Paulo, una seguidora del ex mandatario lo perforó, y posteriormente fue arreglado y llevado como bandera por puntos emblemáticos de la urbe.

Otros periodistas se han hecho eco de las ridiculeces mostradas por la revista, en su campaña, que una vez más usa a Cuba como chivo expiatorio. No es la primera vez ni será la última en que políticos de la oposición tentan ligar a Cuba com negocios turbios, y hasta cooperantes del Programa Federal Más Médicos han sido víctimas de esa “persecusión”, que hasta el momento solo han sido casos aislados y sin relación, pero que cuando se reiteran despiertan la suspicacia de quienes reciben la información.

Cuba, por muchas conversaciones que se tengan y embajadas que se abran, continuará en el foco de sus adversarios, por lo que no queda de outra que continuar trabajando en favor de la paz hacia afuera, y por mejorar las condiciones de vida en general hacia dentro, por conseguir el mayor grado de felicidade posible entre sus habitantes. De cualquier manera, como bien dicen los cubanos, de uno siempre van a hablar.

(Yosvany Albelo Sandarán, para Cubaperiodistas.cu – Imágenes: Revista Época y Brasil 24 7)

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