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La laureada periodista Elsa Ramos durante la dirección de la revista informativa Como lo oyes. Foto: Vicente Brito.

Este 11 de julio la emisora provincial arriba a las siete décadas de existencia
En el casquillo de una temible bala de un tanque de guerra permaneció enclaustrada la historia de Radio Sancti Spíritus por dos décadas. Cuentan los protagonistas de la iniciativa que conseguir aquel artefacto devino odisea, finalizada cuando, ante la mirada nostálgica de algunos y escéptica de otros, la pieza bélica, bautizada como la Cápsula del tiempo, fue a parar al corazón de una pequeña pirámide de hormigón, ubicada en el patio interior de la emisora provincial. El cristal, colocado en uno de los lados del concreto, anunciaba que, al menos, el cartucho seguía ahí, como lo dispuso el Consejo de Dirección de entonces.
Días atrás y cercano el cumpleaños 70 de la planta radial, el hechizo desapareció: con la presencia de quienes conducían los destinos de la planta en 1995, incluidos los trabajadores, se sacó como trofeo de guerra el casquillo encerrado dentro del hormigón, contentivo del mensaje de aquella generación de radialistas a la presente, verdadera invitación a preservar la historia y la identidad cultural heredadas de los padres fundadores de la estación, creada el 11 de julio de 1945.
Después de sortear más de un inconveniente tecnológico y hasta burocrático, los hermanos Santana, residentes en la ciudad de Sancti Spíritus, sacaron al aire la llamada Radio Nacional, gracias a un equipamiento en desuso de otra emisora, adquirido en Trinidad.
Trazos de esos orígenes estaban apresados en la misteriosa pieza, la cual guardaba, además, guiones del noticiero Al Día, de la revista informativa Como lo oyes y de Sancti Spíritus: ayer y hoy, que dibujaba, con música y palabras, las resonancias identitarias de Marcial Benítez, el Sinsonte espirituano, quien le dio pasaporte nacional a la tonada Palmarito.

Por fortuna, desde su nacimiento la emisora ha elevado “el andar cotidiano de la gente” —como apunta la periodista Elsa Ramos— a la condición de protagonista de sus espacios, propósito logrado, como tendencia.
A la par de ello, su señal ha latido con sucesos como el tránsito por la ciudad de la Caravana de la Libertad, comandada por Fidel, cuyo discurso del 6 de enero de 1959 fue transmitido por la planta.
En el recuento, adquieren notoriedad las exhortaciones radiales a asaltar los plantones de caña en la zafra más guerrillera de todas: la de los inalcanzables 10 millones de toneladas de azúcar en 1970. Incluso, hasta hoy llegan los ecos de la voz urgente del locutor la madrugada del 15 de junio de 2002, ante la posible ruptura de la cortina de la presa Lebrije, de Jatibonico: “¡Atención! ¡Atención! Damos a conocer la nota informativa del Consejo de Defensa Provincial…”. Nunca antes Radio Sancti Spíritus fue tan oportuna.
DESAFÍOS
Para Lillipsy Bello Cancio, directora de la Radio en la provincia, el culto a la inmediatez debe ser el pan de cada día de este medio de comunicación. “Solo así mantendremos la credibilidad, que constituye nuestro mayor desafío”, añade, a sabiendas de la competencia declarada o no por otros canales informativos como la Televisión y las redes sociales en Internet.
La emisora no vive de espaldas a lo que acontece en este minuto en Cuba, que ha lanzado una cruzada contra la banalidad y la seudocultura; en esa línea de actuación deviene elemento dinamizador en la formación de los gustos ideo-estéticos de los oyentes, empeño coartado algunas veces por mediaciones individuales de los propios colectivos de realización, como lo sostiene Bello Cancio.
Heraldos de la identidad son, por apenas citar dos ejemplos, Bendita música y Pensamiento; este último bajo las riendas de Rafael Orellana, maestro de directores de programas, quien resalta el propósito del citado espacio de poner en solfa la cultura, desde una perspectiva no acrítica.
Para el locutor Julio Antonio Pérez —Julito—, el respeto a la audiencia, debe marcar la salida al aire de cualquier emisión. “La realidad no puede ir por un lado y la radio por otro”, enfatiza el también presidente del Consejo Artístico de la emisora, en un fugaz intercambio durante la revista Como lo oyes.
“Usted no puede justificar lo injustificable”, agrega Julito, quien empezó a laborar en Radio Sancti Spíritus en 1977 como reportero del Departamento Informativo, donde le extendieron la mano Pedro Andrés Nápoles y Ernesto Montero.
Quizás para corresponder con aquella ayuda, Julito ha intervenido de modo activo en la formación del relevo, como parte de la estrategia de capacitación diseñada por la Radio espirituana, que ha contado, asimismo, con el aporte, entre otros especialistas, de Orellana, de los locutores Ernesto Valdés y Yamilet Valdés, la asesora Lídice Palmero, la reportera Elsa Ramos, el realizador de sonidos José Rafael Vidarte y los ingenieros Carlos Alberto Victoria y Jorge Rivero.
Junto a otros colegas, estos reconocidos especialistas han contribuido al nacimiento y desarrollo de las seis emisoras municipales de la provincia, entre estas La Voz de Yaguajay, que el cercano 16 de julio festejara 15 años de fundada.
DE CELEBRACIONES
Esta semana quedó proscrita la rutina en la emisora provincial. El ir y venir por los pasillos, estudios de grabación y de ediciones… anunciaba que se vivía la jornada por las siete décadas de la estación, inaugurada con la apertura de la exposición Un año en fotos, del laureado fotorreportero del sitio Cubadebate, Ismael Francisco González Arceo.
Un evento teórico puso bajo el lente científico las prácticas comunicativas actuales, sin que faltaran sugerencias para subvertir los modos anquilosados de ejercerlas.
El clímax de la jornada por los 70 años de Radio Sancti Spíritus llegó la gala de premiaciones del XXIV Festival Provincial, en el Teatro Principal, donde se recompensó lo mejor de las muestras en concurso en las diferentes categorías.
Hoy es un enigma el día en que los radialistas actuales colocarán su mensaje a la generación del centenario de la emisora, no en el casquillo de bala, como la predecesora hace 20 años; sino en un cofre, confeccionado por el artista de la Plástica Alexander Hernández, que presidirá el reabierto sitial histórico.
Para el 2045, quien suscribe no debe estar en el mundo de vivos para reseñar el suceso. Por ello, en un rapto de curiosidad quise leer esas letras. No haré revelaciones, mis propios colegas me lincharían, y ese riesgo prefiero no correrlo en tiempos de festejos.

Enrique Ojito Linares. Fotos: Vicente Brito para cubaperiodistas.cu

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