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Hay muchos locos en La Habana

expo_ebola04Inauguran la exposición, “El desafío del Ébola, Cuba Solidaria”, del ensayista y periodista cubano, Enrique Ubieta, Director de la Publicación “La calle del medio”, en el Memorial “José Martí”
“Al final, terminas con la certeza de que realmente sí: este es un país de locos-cuerdos. Y eso es lo más hermoso que tiene Cuba, mucho más que las palmas, muchos más que las playas…
Así afirmó el periodista y ensayista Enrique Ubieta Gómez al dejar inaugurada su exposición fotográfica “El desafío del ébola. Cuba Solidaria”, y dirigiéndose a los más de 200 médicos de toda la Isla que combatieron en tierras de África contra ese flagelo.
En la inauguración de la exposición Ubieta contó que un médico residente en provincia le hizo la historia que muchos de sus amigos al enterarse que iría al África a combatir el ébola lo llamaron loco. Pero, resulta que al llegar a La Habana para partir hacia la misión se dio cuenta de que él no era el único loco. En La Habana había muchos otros locos. “Y eso es precisamente lo hermoso de este país, los locos-cuerdos que ustedes hoy representan”, expresó Ubieta en sus palabras de presentación.
Probablemente haya sido la primera apertura de una exposición en el Memorial José Martí, tan colmada de batas blancas y sonrisas satisfechas. Junto a la presencia del ministro de Salud Pública, de embajadores y miembros africanos del cuerpo diplomático, así como de familiares de los fallecidos en ese combate por la vida, los médicos y enfermeros asistentes volvieron a evocar aquellos siete meses de heroísmo al contemplar las 48 instantáneas.

La palabra escrita identifica a Ubieta, quien hasta ahora únicamente se había valido de ella para compartir y defender ideas. Por eso, Cubasí no pudo menos que dar inicio al diálogo con el expositor preguntándole ¿por qué ahora la fotografía?
– Es una manera de mirar antropológicamente a la gente, de acercarme a ella, de entenderla; de buscar en lo que veo elementos para lo que después escribo. Incluso, en mis libros a partir de viajes por Centroamérica, las fotos me sirvieron luego para recrear los ambientes, para recordar o descubrir cosas que entonces no había visto.

Durante sus palabras de presentación y agradecimiento, el escritor ya había apuntado: “estaba en un lugar donde el registro de los acontecimientos es impostergable, tenía la cámara e hice las fotos que tocaba hacer como periodistas”.

El tema ha sido ampliamente divulgado también desde el punto de vista gráfico por la prensa cubana y también extranjera, ¿qué premisas te planteaste al hacer tus fotos para no resultar reiterativo?

-Realmente muy pocas personas llegaron hasta donde nosotros, la prensa nacional fuimos privilegiados en ese sentido. Ahora, en ese mundo que yo visitaba por primera vez, en ese contexto social, me negué a ser una especie de testimoniaste de la tristeza o del dolor. Yo quería descubrir a la gente, cómo vivía, la humanidad de las personas. Y eso fue lo que traté de hacer con la fotografía, que, además, es muy difícil porque cuando llegas a un lugar del que hay tantos estereotipos hechos por la prensa, por internet, por la tv, uno tiende a tomar la foto que responde a ese estereotipo.

-Entonces, ¿qué te prohibiste retratar?

-Eso precisamente: los estereotipos. Traté por todos los medios de romperlos, de mirar como si estuviéramos viendo por primera vez algo de lo que no se teníamos referencias.

Sin ser un profesional del lente, ¿qué puedes decir del tema de la técnica fotográfica en tus imágenes?

-No soy un profesional de la fotografía, tengo deficiencias técnicas, tengo una cámara muy buena que me ayudó y una intencionalidad más allá de la cámara, que se fundamenta en la profesión no de fotógrafo sino de investigador. Tengo también un sentido estético, pero no grandes aspiraciones como artista plástico de la fotografía. Como testimonio, creo que puedo aportar al menos un pequeño grano de arena en esta lucha.

¿Cómo resumes la tesis fundamental que defienden estas fotografías?

-La oposición vida-muerte, dignidad-humillación histórica. Eso, expresado en el trabajo de los propios médicos cubanos y en la gente que veía en la calle.

El entrevistado refirió ante el público presente que entre los motivos de su viaje al centro de la tragedia, se incluyó junto a la cobertura periodística, la preparación de un libro. Como está exposición, igual servirá de homenaje a tanto loco imprescindible para la humanidad.

Fuente: Vladia Rubio – Cubasí

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Redacción Cubaperiodistas
Sitio de la Unión de Periodistas de Cuba