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No
hay explicaciones simples para la evolución del lenguaje humano
La evolución del lenguaje humano fue mucho más compleja de lo que se
desprende de algunos intentos recientes de vincularla a un gen
específico, según Robert Berwick, un experto en lingüística
computacional del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).
Algunos investigadores han trabajado en años recientes sobre la idea
de que mutaciones positivas en un gen llamado Foxp2 podrían haber
desempeñado un papel fundamental en la evolución del lenguaje
humano. Eso se basaba en investigaciones que mostraban que el gen
parecía estar conectado a la capacidad del lenguaje porque algunas
de sus mutaciones negativas producen deterioros específicos de tal
capacidad, y porque nuestros parientes evolutivos vivos más
cercanos, los chimpancés, carecen tanto de las mutaciones positivas
como de la capacidad lingüística. Pero la afirmación de que las
mutaciones positivas del gen estén directamente vinculadas al
desarrollo del lenguaje tiene muy pocas probabilidades de ser
correcta, según Berwick.
En vez de eso, es casi seguro que el lenguaje es el resultado de una
interacción mucho más compleja y sutil entre diversos factores,
según Berwick, y nunca sería posible vincularlo a cambios genéticos
específicos.
Incluso definir de manera precisa algo tan complicado como el
lenguaje resulta temerario como han dejado claro las disputas
continuadas acerca de la relevancia de los resultados de
experimentos lingüísticos con monos, loros y delfines.
Es más probable, según Berwick, que el papel del gen Foxp2 en el
lenguaje sea de algún modo periférico respecto a la capacidad
lingüística en sí misma. Berwick piensa que un enfoque más
productivo dentro del estudio de la evolución del lenguaje es el de
examinar el fenómeno en cuanto a mecanismos internos y más
profundos.
En su propia investigación, Berwick ha comparado la estructura de
varios idiomas con la estructura de algunos cantos de pájaros, y ha
encontrado conexiones interesantes que podrían llevar a una mejor
comprensión de algunos aspectos del lenguaje. Tanto los cantos de
los pájaros como todas las lenguas humanas parecen compartir algunas
características subyacentes relacionadas con su estructura métrica.
Hay un ritmo subyacente que se expresa en la poesía, en la música, y
en los cantos de las aves, que podría revelar un aspecto fundamental
de cómo nuestros cerebros procesan el lenguaje. En futuras
investigaciones, se podría sondear este vínculo más allá, incluso
observando posibles conexiones entre otros genes específicos, tanto
en pájaros como en humanos, que puedan estar vinculados a este
sentido de la estructura métrica.
Finalmente, lo importante es entender que el lenguaje es, en el
fondo, algo que se produce dentro de la mente humana y que en última
instancia es independiente de cualquier sonido, imagen, o movimiento
particular. Se puede expresar la misma construcción mental interior
a través del lenguaje verbal, la escritura, o el lenguaje por señas,
sin cambiar su naturaleza básica.
(Fuente:
amazings.com/ elcastellano.org)
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