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Viernes, 04 de Abril de 2008


La Nueva Gramática de la lengua española

Shelmar Vásquez Sween

La Nueva Gramática de América que probablemente verá la luz entre finales de 2008 y comienzos de 2009, ya es considerada por los miembros de la Real Academia Española (RAE) como un hito en la historia del estudio de la lengua castellana que, hoy día, es utilizada por unos 400 millones de usuarios nativos, según el último censo (2007) realizado por la entidad.

Este texto, que vendrá a reemplazar la obsoleta edición elaborada en 1931 —la cual sufrió unas leves actualizaciones en 1973— contendrá en su versión completa más de 2 500 páginas y, en su forma abreviada de tipo manual, tendrá 600 páginas aproximadamente.

Según el catedrático de lengua española de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Fernando Lázaro Mora, por primera vez en la historia la RAE decidió convocar a las veintidós academias establecidas en el mundo para la realización de este texto.

Explica que al involucrar a todas las academias de Iberoamérica, España, Estados Unidos y Filipinas, se logra reflejar en un texto lo que nunca antes se había hecho: recoger y plasmar las diferentes formas en que se habla y se entiende el español en el mundo entero.

Lázaro Mora argumenta que no ha sido fácil llegar a consensos. Pero el resultado final después de más de diez años de discusión, análisis y acuerdos ha sido sorprendente porque se logra aclarar casi 88 años de dudas sobre el lenguaje español, desde sus perspectivas de sintaxis, fonética, morfología, fonología, normativa y matiz.

Por su parte, el académico de la RAE Ignacio Bosque, quien planeó la elaboración de la nueva gramática, confesó que no hay trampas en este "tan esperado texto" porque no se le ha permitido a los actuales guardianes de la lengua incurrir, en la que era considerada una práctica común entre sus antecesores, la de "archivar cualquier detalle gramatical que se vislumbrara como un problema difícil de resolver".

Por esto, Bosque se atreve a asegurar que la nueva biblia del español no tendrá nada que ver con aquellos textos que se creaban con bases tradicionales, siendo al final, poco descriptivos y rudimentarios; más bien, se trata de una herramienta construida con una nueva metodología que incorpora innumerables hallazgos encontrados sobre el castellano universal.

(Fuente: La Prensa/ Elcastellano.org)

Los ciclones

Los ciclones dejan pérdidas, aunque pasen lejos. Claro está que nos duele como propio, igual que «ese golpe en cualquier mejilla ajena», del que hablaba aquel gran hombre. Pero además, siempre hay daños en la lengua: ¿Cómo iban a faltar las formas de evacuar, acentuadas en la u? Eso se produce ya con las primeras ráfagas. Recordemos que los verbos terminados en cuar o guar, se conjugan como averiguar. Así que evacuan y no: «evacúan». Adecuas, apaciguan, menguo, atestiguo, licuo, etcétera; los de la terminación uar, con una consonante antepuesta, que no sea c ni g, se conjugan como acentuar: perpetúo, atenúan, actúo, evalúo, habitúas, etcétera. Por cierto, he leído que andan en trajines de aceptar como correcta esta pronunciación. Dice el Panhispánico de dudas: ... hoy es frecuente y también válida, su acentuación como actuar. ¡Bueno...! 

Pertrechar, pertrecharse, registra la Real Academia Española; pero aclara que en América se usa generalmente apertrechar, apertrecharse. 

No debe de haber penetraciones en esa zona, es lo correcto. Sí, en: «No deben haber penetraciones...», se cometen dos errores. Deber es obligatoriedad. Y que sepamos, el huracán no está obligado a nada. Deber de quiere decir, probabilidad: Lo correcto es: No debe de haber... El otro error: «deben» por debe, está en que se trata de una oración impersonal; no admite plural. 

Nadie «reitera de nuevo». Se reitera o se dice de nuevo. En el prefijo re está implícita la idea de repetición. 

Con todo esto o con todo eso, pero no: «Con todo y esto» ni «con todo y eso». Sabemos que significa ‘no obstante’, sin embargo. Sobra la y, como en: «¡Ojalá y se aleje de nuestras costas!». Digamos: ¡Ojalá se aleje de nuestras costas! 

Oí: «La presa empezó a vertir». No, empezó a verter. Ese verbo se conjuga como ascender. Es cierto que ofrece algunas dificultades: El presente de indicativo (vierto, viertes, vierte, vertemos, vierten), el de subjuntivo (vierta, viertas, vierta, vertamos, viertan), y el imperativo (vierte, vierta, vertamos, viertan), son irregulares. Las demás formas no presentan irregularidad alguna. En la obra poética de José Martí aparece utilizado varias veces: Vierte, corazón, tu pena... Siempre me ha llamado la atención el modo de conjugarlo en: «...De Norte a Sur virtió su voz sagrada...». Posiblemente en aquella época, se conjugaba así, en lugar de vertió, como desde hace años. 

LAS RESPUESTAS DE HOY

El lector Seydi Pedroso Santana desea saber si el vocablo limpidez es correcto. Sí, significa cualidad de límpido, y este: limpio, terso, puro, sin mancha. Claro está, que a nadie se le ocurriría usarlo en casos como: « ¿Está límpido el baño?», porque se trata de un adjetivo poético. 

La licenciada Georgina Arias, amiga queridísima, me comenta acerca de una palabra recién creada, por sabe Dios quién: «futuramente». Los adverbios terminados en mente, se forman con adjetivos, no con sustantivos. Mente, en ese caso, significa: ‘de modo’. Fácilmente, ‘de modo fácil’. No me extrañaría que apareciera en menos que canta un gallo: «presentemente», y también: «pasadamente». ¡Mira que a la gente le gusta imitar lo mal hecho!

(Fuente: Celima Bernal-Juventud Rebelde)

Presente Histórico

Algunos piensan que dan más vida a un relato utilizando el llamado presente histórico: no es así. El presente es uno, mientras que, solo en el modo Indicativo, están el copretérito, el pretérito y el pospretérito, con sus respectivos tiempos compuestos, más el antepresente: siete variantes de pretérito que matizan cualquier narración dándole hondura temporal. Hay también quienes pretenden narrar en futuro y dicen de un suceso ocurrido hace más de 50 años que "va a provocar una airada reacción", cuando se debió haber dicho provocó, lo que además resulta más económico y en la lengua también vale economizar. Conclusión: se narra en pretérito. Incluso, un relato de ciencia ficción ubicado en el año 3400, ha de contarse como si ya hubiera ocurrido.

(Fuente: María Luisa García-Granma)
 

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