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Enfrentar/afrontar, equivalentes
La FUNDEU ha
detectado que hay hispanohablantes con la falsa creencia de
que es incorrecto usar el verbo enfrentar como equivalente de
afrontar. Pero aclara, que enfrentar aparece en el
Diccionario académico desde 1925 como sinónimo de afrontar
con el sentido de hacer frente a alguien o algo,
especialmente a un problema, peligro o una situación comprometida. Y
precisa, que es correcto usar ambos verbos indistintamente,
pues son equivalentes, aunque en América se
usa habitualmente enfrentar, mientras que en España
resulta preferible afrontar.
EL PREFIJO RE
En el
Diccionario de la RAE aparecen recogidas algunas
palabras con el prefijo re, replantear y reanimar,
entre otras, pero habitualmente se utilizan otras que no lo
están como: reordenamiento, reorganización,
reinventar o recalibrar. Sin embargo, su uso es
plenamente correcto. En los diccionarios no
aparecen todas las palabras que se pueden componer con un prefijo y
un término, lo que no quiere decir que no sean
admisibles, siempre que estén bien formadas.
ABATIR NO ES MATAR
En las
noticias sobre operaciones militares y policiales y enfrentamientos
entre bandas y grupos armados, se repite con
demasiada frecuencia el verbo abatir y su participio abatido para
evitar el uso de matar y de muertos, sin tener en cuenta
que en español el verbo abatir no tiene el mismo significado
que matar. Abatir quiere decir: hacer que algo
caiga o descienda; inclinar, tumbar, poner tendido lo que
estaba vertical; humillar, hacer perder el ánimo, las fuerzas;
pero en ningún caso es sinónimo de matar o asesinar.
Podemos decir, que se puede abatir (tirar al suelo)
a una persona dándole una pedrada en una pierna o
pegándole un tiro en la rodilla, pero sin necesidad de
matarla.
ESTAR ATENTO A Y NO
ATENTO DE
La FUNDEU advierte
que la expresión estar atento de, es impropia y
debe decirse, estar atento a. Lo correcto
es introducir con la preposición a, aquello a lo
que se presta atención y no usar nunca la preposición de.
O sea, cuando se escribió: Cientos de personas
estuvieron atentas del vaticinio del pulpo Paul. Debió ser:
Cientos de personas estuvieron atentas al vaticinio del pulpo Paul.
SISMO, LA PALABRA DEL DIA
Palabra proveniente del griego seismós conmoción,
sacudida y también temblor de tierra, usada en
español de dos formas: sismo y seísmo, ambas
incluidas en el Diccionario
de la Real Academia desde 1947. Hasta la
primera mitad del siglo pasado, se utilizaba el vocablo
terremoto como denominación de los temblores de tierra. Por
esa razón, esa palabra no nos llegó directamente del griego,
sino por intermedio
del francés seisme,
empleada en esa lengua desde fines del siglo XIX.
El término francés fue creado a partir de
la invención del sismógrafo hacia 1880 por el geólogo John
Milne, el ingeniero Thomas Gray, ambos ingleses, y el físico escocés
James Alfred Ewing. El aparato destinado a medir la
intensidad de los terremotos se llamó en inglés
seismograph, apelando a la palabra griega, luego en
francés, sismomètre que llegó a nuestra lengua como
sismógrafo, fue incluida en el Diccionario desde
1899, medio siglo antes que sismo. En inglés,
el vocablo griego sólo fue adoptado para denominar el
instrumento que mide la intensidad de los terremotos, pero
éstos siguieron llamándose earthquake. A diferencia
de otros aparatos que toman su nombre de la cosa medida, en
español y en francés el sismógrafo dio una nueva
denominación a los terremotos.
(Fuente: Boletín Los Muñequitos, de la agencia Prensa
Latina)
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