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Miércoles, 28 de Julio de 2010


Enfrentar/afrontar, equivalentes

La FUNDEU ha detectado que hay hispanohablantes con la falsa creencia de que es incorrecto usar el verbo enfrentar como equivalente de afrontar. Pero aclara, que enfrentar aparece en el Diccionario académico desde 1925 como sinónimo de afrontar con el sentido de hacer frente a alguien o algo, especialmente a un problema, peligro o una situación comprometida. Y precisa, que es correcto usar ambos verbos indistintamente, pues son equivalentes, aunque en América se usa habitualmente enfrentar, mientras que en España resulta preferible afrontar.
 
EL PREFIJO RE
 

En el Diccionario de la RAE aparecen recogidas algunas palabras con el prefijo re, replantear y reanimar, entre otras, pero habitualmente se utilizan otras que no lo están como: reordenamiento, reorganización, reinventar o recalibrar. Sin embargo, su uso es plenamente correcto. En los diccionarios no aparecen todas las palabras que se pueden componer con un prefijo y un término, lo que no quiere decir que no sean admisibles, siempre que estén bien formadas.

ABATIR NO ES MATAR 

En las noticias sobre operaciones militares y policiales y enfrentamientos entre bandas y grupos armados, se repite con demasiada frecuencia el verbo abatir y su participio abatido para evitar el uso de matar y de muertos, sin tener en cuenta que en español el verbo abatir no tiene el mismo significado que matar. Abatir quiere decir: hacer que algo caiga o descienda; inclinar, tumbar, poner tendido lo que estaba vertical; humillar, hacer perder el ánimo, las fuerzas; pero en ningún caso es sinónimo de matar o asesinar. Podemos decir, que se puede abatir (tirar al suelo) a una persona dándole una pedrada en una pierna o pegándole un tiro en la rodilla, pero sin necesidad de matarla.

ESTAR ATENTO A Y NO ATENTO DE

La FUNDEU advierte que la expresión estar atento de, es impropia y debe decirse, estar atento a. Lo correcto es introducir con la preposición a, aquello a lo que se presta atención y no usar nunca la preposición de. O sea, cuando se escribió: Cientos de personas estuvieron atentas del vaticinio del pulpo Paul. Debió ser: Cientos de personas estuvieron atentas al vaticinio del pulpo Paul. 

SISMO, LA PALABRA DEL DIA

Palabra proveniente del griego seismós conmoción, sacudida y también temblor de tierra, usada en español de dos formas: sismo y seísmo, ambas incluidas en el Diccionario de la Real Academia desde 1947. Hasta la primera mitad del siglo pasado, se utilizaba el vocablo terremoto como denominación de los temblores de tierra. Por esa razón, esa palabra no nos llegó directamente del griego, sino por intermedio del francés seisme, empleada en esa lengua desde fines del siglo XIX. El término francés fue creado a partir de la invención del sismógrafo hacia 1880 por el geólogo John Milne, el ingeniero Thomas Gray, ambos ingleses, y el físico escocés James Alfred Ewing. El aparato destinado a medir la intensidad de los terremotos se llamó en inglés seismograph, apelando a la palabra griega, luego en francés, sismomètre que llegó a nuestra lengua como sismógrafo, fue incluida en el Diccionario desde 1899, medio siglo antes que sismo. En inglés, el vocablo griego sólo fue adoptado para denominar el instrumento que mide la intensidad de los terremotos, pero éstos siguieron llamándose earthquake. A diferencia de otros aparatos que toman su nombre de la cosa medida, en español y en francés el sismógrafo dio una nueva denominación a los terremotos.

(Fuente: Boletín Los Muñequitos, de la agencia Prensa Latina)
 

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