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Nueva gramática, obra colectiva y de consenso
El día 10 de diciembre
pasado fue presentada en la Real Academia Española, en Madrid, la
parte correspondiente a la Morfología y la Sintaxis1,
de la voluminosa Nueva gramática de la lengua española, elaborada
por el conjunto de las 22 academias que integran la Asociación de
Academias de la Lengua Española y orientada desde la primera de
ellas.
Esta gramática, aprobada
en el XIII Congreso de la Asociación, el 24 de marzo de 2007, parte
del carácter policéntrico de la normativa del español, y reconoce
que no es adecuado presentar la norma de un solo país o región como
modelo panhispánico de lengua. Su importancia radica no solo en que
es la primera obra corporativa desde 1931, en su exhaustividad, en
el largo2
y riguroso proceso de elaboración, sino también en que es una obra
colectiva y de consenso, que contribuirá —a través del conocimiento
y el reconocimiento— a la unidad lingüística de nuestros pueblos.
Esta obra es descriptiva.
Ello quiere decir que atiende a la caracterización de los usos
reales —compartidos o no— en diferentes zonas del mundo
hispanohablante (diversidad geográfica), en relación con las
variedades sociales (sociolecto culto o popular; registro formal o
coloquial, etc.) y también toma en cuenta los cambios producidos
históricamente y las evaluaciones (prestigio o estigma) que reciben
las formas.
La Nueva gramática… es
también normativa, lo cual significa que se atiene a modelos, que
propone ciertos usos y no otros.
Las gramáticas de la Real
Academia Española han sido consideradas «oficiales». El análisis
gramatical —y las teorías que lo sustentan— en la medida en que
depende del desarrollo del conocimiento, de las tecnologías y de las
personas, es variado y cambiante. Esto lo aleja de lo «oficial». Sin
embargo, esta gramática, por haber sido elaborada desde ambos lados
del Atlántico, por dar espacio a las polémicas y argumentos
contrapuestos, así como por indicar los cambios de mayor extensión,
las reglas y las excepciones, y por reflejar el estado de las
investigaciones, puede servir de referencia a todos, incluso para
elaborar, en cada país, sus propias gramáticas «oficiales» para la
educación, por ejemplo.
Alrededor de la mitad de
los ejemplos que ilustran la obra, fueron tomados de 4 074 textos de
diferentes registros y géneros, de todos los países hispanohablantes
y el resto fueron construidos por los especialistas. Los autores
literarios incluidos no lo han sido tanto por su calidad, como en
cuanto a evidencias de que una determinada forma que se ejemplifica
se ha difundido al nivel culto y los registros formales.
El público al que va
destinada son los profesores y estudiantes de la lengua española en
el nivel universitario, por cuanto es esencialmente una obra de
referencia, que recoge las transformaciones relacionadas con las
teorías y métodos de estudio de esta materia, con la concepción de
las unidades objeto de estudio, y las polémicas que se producen en
relación con temas generales o específicos, con los argumentos que
arguye cada parte.
Sin embargo, se elaboran
dos obras más, de próxima presentación: un manual divulgativo,
destinado a personas de nivel culto medio, y a profesores y
estudiantes de español no universitarios, que recogerá los
contenidos fundamentales de morfología y sintaxis; y una gramática
básica para el gran público.
El trabajo fue coordinado
por una comisión interacadémica presidida por Víctor García de la
Concha, director de la RAE, y cuyos miembros fueron Humberto López
Morales, Ignacio Bosque y José Manuel Blecua, así como los
coordinadores de las diferentes áreas geográficas: Chile, Río de la
Plata (Argentina, Uruguay y Paraguay), Andina (Perú, Ecuador y
Bolivia), Caribe continental, México y Centroamérica, Antillas,
Estados Unidos y Filipinas y España3.
La Academia Cubana de la
Lengua participó en la elaboración de la obra, especialmente a
través de la destacada profesora Ofelia García Cortiñas,
recientemente desaparecida, y del investigador Sergio Valdés
Bernal.
La primera parte de la
Nueva gramática… se encontrará disponible para los especialistas en
la biblioteca —cuyo nuevo local será inaugurado próximamente— de
nuestra Academia, sita en el Edificio Santo Domingo, Obispo y
Mercaderes, en el Centro Histórico de la ciudad de La Habana.
Notas:
1 La Morfología es la disciplina gramatical que estudia la
estructura de las palabras, y la Sintaxis se refiere a las
relaciones entre ellas y los significados de esas combinaciones,
aunque esta separación es solo metodológica. La parte relativa a la
Fonética y Fonología será presentada más adelante.
2 La última
etapa del proceso de elaboración de esta obra duró 11 años.
3 Esta es
la división convencional que, desde el punto de vista lingüístico,
realiza la RAE, aunque en realidad estas zonas se solapan, no solo
al interior de América, sino también en España donde, por ejemplo,
Cádiz podría encontrar muchos puntos de contacto con lugares de
América y diferencias con Madrid.
(Fuente Academia Cubana de
la Lengua/Juventud
Rebelde)
EL
ESPAÑOL DEL SIGLO XXI
En el siglo XV Nebrija
escribe su Gramática de la lengua castellana y fija en ella la
primera norma ortográfica que reproduce y retoca el humanista
Gonzalo Correas en el siglo XVII.
Aquí se consagra, entre
otras cosas, que la diferencia entre b y v es solo ortográfica pero
no fonética.
De acuerdo con ella, se
publican y editan los textos del Siglo de Oro. Los cambios fonéticos
de la lengua hablada, que se habían iniciado con la propagación del
castellano por el mundo, habían concluido y se hacía necesaria una
nueva norma ortográfica que los fijara y divulgara a regiones tan
extensas como alejadas.
Por esta razón en 1741 la
Real Academia Española publica la Ortografía que estuvo
prácticamente en vigencia hasta el siglo XX.
En el año 1959 la Academia
publica las Nuevas Normas de Prosodia y Ortografía que se
distribuyen por medio de las diversas estaciones de radio, por las
redacciones de los periódicos y se pactan con las otras academias de
la lengua del continente americano lo que garantiza su cumplimiento
y asegura un único criterio para la lengua literaria impresa.
Aquí reciben el mismo
tratamiento tanto las normas referidas a la escritura de las
palabras como aquellas referidas a los demás signos que necesita la
escritura.
Finalizando el siglo XX
(1999) fue cuando aparece la Nueva ortografía de la Academia, y en
la primera década del siglo XXI ven la luz la 22ª edición del
Diccionario de la lengua española (2001) y el Diccionario
panhispánico de dudas (2005).
Este español del 2000,
cuyas nuevas normas gramaticales se recogen en las obras citadas,
presenta una ingente cantidad de modificaciones y cambios
morfológicos, sintácticos, fonéticos, ortográficos, léxicos… Y,
desafortunadamente, está aún muy lejos de haber sido asimilado, en
gran parte, por estudiantes, profesores (incluso de español),
periodistas, traductores, redactores de documentos públicos y
anuncios…
(Fuente
Fernando Díez Losada -elcastellano.org)
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