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Ladronzazos, papases, ídolas y relocos
Ana Mendoza
La Nueva Gramática es una auténtica mina de
oro, si uno quiere buscar ejemplos de la diversidad del español. En
sus páginas conviven diminutivos como "ahoritica" y "tiernitico",
aumentativos como "ladronzazo", plurales del tipo de "papases" y
"mamases", femeninos como "ídola" y adjetivos como "reloco".
Cada capítulo de la Nueva Gramática de la lengua española, cuyos dos
primeros volúmenes (Morfología y Sintaxis) se presentaron en Madrid,
refleja el español actual del conjunto de países hispanohablantes,
pero también sus variantes geográficas y sociales.
Si uno se adentra en las locuciones adverbiales, tropieza con que la
expresión "en las chimbambas", más empleada en España que en
América, pasa a ser "en las sínsoras" en el área antillana; y ve que
en Cuba leen "de carretilla" y no "de carrerilla", mientras que en
el habla popular del área andina, Colombia y buena parte de
Centroamérica lo hacen "a la fija".
Quien mata sin escrúpulos mata "sin ascos" en muchos países
americanos, y quien camina con los pies desnudos va "a pie pelado" o
"a pata pelada" en Chile, Centroamérica y zonas caribeñas.
"Salí poco menos que a la disparada", se dice en el área rioplatense
con el sentido de "al momento" o de "precipitadamente", en tanto que
"al cohete" significa "en vano" en El Salvador y en países próximos.
Cuando uno es poco propenso a pagar y va "de gorra", en El Salvador,
Honduras y Guatemala va "de fai"; en este último país iría también
"de grolis" y en Puerto Rico, "de cachete".
"Me lo sé de paporreta", dice Bryce Echenique en Magdalena peruana y
otros cuentos, lo que en otros países se sabrían de memoria. Y
"poner en berlina" es poner en ridículo en el español culto de
Ecuador.
Emplear locuciones latinas da categoría a quien las usa, pero hay
que tener cuidado con ellas, porque lo correcto es decir "motu
proprio" y no "de motu propio", y también "grosso modo" y no "a
grosso modo".
Tampoco conviene confundir la locución adverbial "ex abrupto"
(repentinamente) con la salida de tono que supone un "exabrupto".
Al parecer, el sufijo diminutivo "-ico" va perdiendo fuerza, pero en
algunos países andinos y en parte de Centroamérica y Caribe se ha
desarrollado la variante "-itico/-itica: "ahoritica", "cerquitica",
"pueblitico" y "tiernitico".
Y ¿qué decir del sufijo -"ingo/-inga"? Resulta que tiene "gran
vitalidad" en regiones andinas, tanto con adjetivos ("quietingo", "friingo")
como con sustantivos ("casinga", "mesinga") y adverbios ("ahoringa",
"cerquinga"), se afirma en la Nueva Gramática, publicada por Espasa
en España e Hispanoamérica.
En el capítulo dedicado al género se recuerda que no es correcto
decir "este hacha", "todo el hambre" o "poco agua", sino "esta
hacha", "toda el hambre" y "poca agua", y se insiste en que los
sustantivos masculinos de persona "designan todos los individuos de
la clase o el grupo que se mencione, sean varones o mujeres".
Por lo tanto, es innecesaria esa costumbre tan extendida entre los
políticos de decir "los ciudadanos y las ciudadanas", "los
argentinos y las argentinas", "los peruanos y las peruanas", "los
alumnos y las alumnas"..., etcétera.
El sustantivo "fiscal" es común en cuanto al género (el fiscal/la
fiscal), pero se registra también "la fiscala" en Paraguay y en
algunos otros países hispanoamericanos. Y no es correcto decir "miembra",
por mucho que algún político se empeñe.
"Jueza" está extendido en Chile, en parte del área rioplatense,
Caribe continental y Centroamérica, y se prefiere "la juez" en
España, México o Perú.
Hubo un tiempo en que se usó "cónsula" como mujer del cónsul, pero
hoy se dice "el cónsul", "la cónsul", aunque en varios países
americanos emplean "consulesa".
A las mujeres poetas no les suele gustar que les llamen "poetisa", y
rechazan esta variante quizá porque "lleva a veces asociada la
connotación de 'poeta menor'".
En las áreas chilena y rioplatense dicen "sos 'un flor' de tipo"
porque utilizan "flor" como común en cuanto al género. Y en la
lengua juvenil de estas mismas zonas se extiende el femenino "ídola".
Y cuando de plurales se trata, las veintidós academias de la Lengua
Española, autoras de la Nueva Gramática, recuerdan que están muy
desprestigiados los "sofases" y "cafeses".
Sin embargo, en zonas rurales de algunos países americanos se
registran "papases" y "mamases".
En el lenguaje publicitario actual se extiende el prefijo "-tele"
para designar lo que se entrega a domicilio: "telebocadillo", "telepollo".
Y entre los jóvenes del área rioplatense se dan adjetivos inusitados
en otras zonas, como "regrande", "reloco" o "relindo".
(Fuente Efe/
terra.com)
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