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Los pies a favor del idioma
Los pies, extremidades inferiores del cuerpo humano, no solo nos
facilitan el andar o bailar, sino que están presentes también en el
argot popular, pues al unirse a otras palabras forman una variedad
de acepciones a favor de nuestro idioma.
Al pie de la letra, suele decirse en referencia
a una forma completa o fiel, y al pie del cañón cuando alguien
permanece atento a alguna obligación.
Con el pie derecho, significa iniciar algo con
buen tino y con el izquierdo todo lo contrario. Hoy es habitual que
muchos despidan el año apoyados únicamente en la pierna izquierda
para dar el primer paso en el nuevo período con el derecho,
considerado más hábil para transitar por el porvenir.
Sin acierto es tener mal pie, andar con uno de
plomo dice de la cautela y dar pie presupone un motivo para que la
persona haga algo.
En pie señala la posición erguida y dar pie
expresa que se toca el fondo cuando se está en el agua, mientras
nacer de pie constituye tener mucha suerte en la vida.
¿Y quién en una situación difícil no ha puesto
pie en polvorosa?, o teniendo como base la experiencia ha podido
conocer de qué pie cojea el prójimo o en determinada situación ha
reconocido que aquello no tiene ni pies ni cabeza.
Por otra parte, para mediciones exactas de
pequeñas longitudes, nada como el pie de rey, para lograr mayor
impulso en el agua el pie de pato es ideal; pero por favor no se
acostumbre a “pasar el pie”, es de muy mal gusto y pésima educación.
Nada, que hay que ser hábil para dar pie con
bola y sobre todo practicar un modo de vida sano para evitar tener
un pie en la tumba o salir con los pies por delante
(Fuente
AIN/
Girón)
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