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Mujer y lenguaje en el periodismo español
Manuel de la Fuente
Lectores, lectoras, compañeros, compañeras o,
si prefieren y más cibernéticamente hablando, compañer@s. Palabras
como estas, y hasta los míticos y míticas miembros y miembras de la
ministra Aído, van a salir en estos días a debate en el
IV Seminario Internacional de Lenguaje y Periodismo inaugurado
en el Monasterio de Yuso, en la hermosa localidad riojana de San
Millán de la Cogolla, que en esta cuarta edición se encuadra bajo el
título de “Mujer y lenguaje en el periodismo en español”, organizado
por la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) y la Fundación
San Millán de la Cogolla.
En él periodistas, lingüistas y, en definitiva, expertos y expertas
de las dos orillas del Atlántico pondrán sobre el tapete de mesas
redondas y coloquios aspectos de tan palpitante y controvertida
actualidad como si los periodistas deben ser parte activa en el
singular (algunos pensarán que quijotesco) combate con el lenguaje
sexista, si el lenguaje políticamente correcto es de alguna utilidad
en esta lidia y si los y las periodistas escriben y hablan igual ya
se trate de hombres o de mujeres.
Lectores, lectoras, compañeros, compañeras:
palabras (y palabros) están servidos
EL PERIODISMO ES
MAGISTERIO
Álex Grijelmo, presidente de la Agencia Efe,
Alfredo Matus, director de la Academia Chilena, Carmen Caffarel,
directora del Instituto Cervantes, Francisco González, presidente
del BBVA, Víctor García de la Concha, director de la Real Academia
Española y Pedro Sanz, presidente de la Comunidad Autónoma de La
Rioja, presidieron la inauguración. Pero antes, como ya es
tradición, Juan Ángel Nieto, prior del Monasterio, sirvió la
salutación a los asistentes recordándoles que “el periodismo es
información, pero también es magisterio. Enseñemos a hablar y
expresarnos con corrección y elegancia y estaremos dando lecciones
de buen vivir a lectores y escuchantes”.
Grijelmo resaltó el hecho de que “los
periodistas trabajamos en la frontera del idioma. Palabras como
rosa, amor, durante mil años apenas han cambiado, pero hoy debemos
elegir entre prudencia y audacia cuando pisamos el territorio virgen
de los nuevos femeninos”.
Por su parte, Carmen Caffarel, recordó que
“aunque la presencia de la mujer en la sociedad es algo
incuestionable e ineludible, esta misma presencia apenas si alcanza
al diez por ciento en los medios de comunicación”, en tanto que
Francisco González trajo hasta el Salón de la Lengua del Monasterio
de Yuso a mujeres que tanto y tan bien hicieron por “la lengua, el
periodismo y la literatura, como Santa Teresa, Sor Juana Inés de la
Cruz, Rosalía, Pardo Bazán, María Zambrano y María Moliner, y
también a esas otras mujeres no conocidas que hoy, con su trabajo
diario, ayudan a mantener nuestra lengua más viva, y aportan mucha,
muchísima creatividad”.
LAS HARINAS DEL DEBATE
Metido en las harinas del debate, Víctor García
de la Concha recordó a los presentes (¿y a las presentas?) que ya en
el año 2001 la Real Academia encargó un informe a unas lingüistas
“feministas” sobre el sexismo en el Diccionario, y “informe al que
hicimos mucho caso”. Finalmente, el director de la RAE volvió a
sentar cátedra de lo que es norma en la Academia: “La lengua nace
del pueblo y nuestra tarea es la función notarial de dar cuenta de
lo que el pueblo hace. El único que otorga carta de ciudadanía a las
palabras es el pueblo, no el César”.
El debate, pues está servido, y calentito y
enjundioso como las patatas a la riojana que por aquí se guisan. Y
la patata caliente ya pasaba ayer mismo de mano en mano. Como las de
la lingüista Eulalia Lledó, que delicada pero firmemente, le
enmendaba la plana a García de la Concha. “Es cierto que hicimos ese
informe, sí, de 4 000 páginas y con 28 000 entradas. Y no nos
hicieron ningún caso. No es que la RAE sea sexista, es MÁS sexista
(así, sí, con mayúsculas)”. Lledó también reconoce que estas
instituciones arrastran cierta inercia que les impiden asumir
cambios rápidos, y comentó también que “la lengua es una radiografía
del pensamiento de las personas, la lengua transmite lo que siente y
piensas” y está absolutamente convencida de que “si te nombran no
existes”, y lanzó un aviso para los navegantes del sucedáneo y de lo
light: “Lo políticamente correcto no es más que provincianismo
yanqui, no son más que una sarta de eufemismos, y yo propugno
justamente lo contrario, que se le llame a las cosas por su nombre”.
Así pues, lectores, lectoras, compañeros, compañeras: palabras (y
palabros) están servidos.
(Fuente
abc.es)
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