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Dialectos del español: el español cubano
Las variedades del español difieren entre sí
por multitud de razones. Entre las de tipo fonético destacan la
distinción o no de los fonemas correspondientes a las grafías c/z y
s (ausencia o presencia de ceceo/seseo) y la distinción o no de los
fonemas correspondientes a las grafías ll e y (ausencia o presencia
de yeísmo). Estas diferencias no suelen ocasionar problemas de
inteligibilidad entre sus hablantes. Los diversos dialectos también
difieren en usos gramaticales, como el voseo o el empleo o no del
pronombre informal de segunda persona del plural (vosotros). En
aspectos de vocabulario, se dan notables diferencias especialmente
en determinados ámbitos semánticos, como la nomenclatura de las
frutas y verduras, vestimentas, artículos de uso cotidiano, así como
en las expresiones coloquiales o insultantes.
ESPAÑOL CUBANO
De Wikipedia, la enciclopedia libre: El español
cubano es la variedad del idioma español empleado en Cuba. Es un
subdialecto del español caribeño con pequeñas diferencias
regionales, principalmente de entonación, entre el occidente y el
oriente de la isla.
HISTORIA
La historia del español cubano es muy
importante para entender el desarrollo inicial de los diversos
dialectos hispanoamericanos. Cuba, junto a Santo Domingo y Puerto
Rico, fueron los primeros territorios americanos que recibieron
colonos españoles y desde donde se realizaron las primeras
expediciones al continente. En el pasado, muchos colonos españoles
se asentaban en las Antillas antes de trasladarse definitivamente al
territorio continental, con lo que el habla de estas personas
adoptaba, en mayor o menor medida, algunas características
lingüísticas del área caribeña. Estos rasgos caribeños del español
fueron aquellos exportados por las primeras oleadas de emigrantes
españoles, la mayoría de los cuales era de origen andaluz y canario,
factor que explica la afinidad del español caribeño con el
meridional de España. El seseo (indistinción de "caza" y "casa") así
como la debilitación de la -s final, la -n final velarizada, la j
suave o la inexistencia de vosotros son rasgos lingüísticos que
hermanan la zona antillana con el español de tipo sevillano o
meridional.
La independencia tardía de Cuba y la fuerte
emigración española del siglo XIX (en 1850 la mitad de los cubanos
habían nacido en la península) pudo haber tenido consecuencias
lingüísticas importantes en el habla isleña, pero a lo largo del
siglo XX el hablar cubano tradicional ha ganado la partida a la
influencia peninsular, en parte porque aquellos emigrantes españoles
tenían origen muy diverso (gallegos, catalanes, asturianos,
andaluces, canarios) y sus rasgos dialectales no eran homogéneos:
los gallegos y catalanes, que hablaban gallego y catalán como
primera lengua, tenían un dominio medio o escaso del español
castellano y cuando se establecían en Cuba adquirían los patrones
lingüísticos de la isla.
Los asturianos tampoco hablaban castellano
estándar sino que usaban diversos dialectos asturleoneses muy
diferentes al español, por lo que al adoptar la lengua española en
Cuba aprendían el dialecto local. Por último, la emigración andaluza
y canaria, sólo podía reforzar la raíz meridional del hablar cubano.
La presencia castellana, pese a no ser anecdótica, no era la
suficiente para alterar la esencia del hablar isleño, aunque durante
el siglo XIX y principios del XX no fue infrecuente en Cuba la
presencia de hablantes que articulaban la interdental en "caza" o
usaban el pronombre "vosotros".
Como en el resto de las Antillas, la influencia
lingüística de los primitivas indígenas americanos es inexistente en
el español de Cuba (exceptuamos las aportaciones léxicas comunes al
español general: barbacoa, canoa, huracán...). El exterminio o los
matrimonios mixtos borraron cualquier huella de la población
indígena precolombina (taínos). A la desaparición de los primitivos
habitantes de la isla se unió la llegada de miles de esclavos
provenientes de África. A mediados del siglo XIX el número de
africanos en Cuba era altísimo, sólo comparable al porcentaje
existente en Santo Domingo (donde la población blanca era una
minoría). A pesar de esta fuerte presencia africana su huella en el
español local es poco significativa. Se cree que el intercambio de
/l/ y /r/ (mejor > mejol, caldo > cardo), la geminación de /r/ más
consonante (cerdo > ceddo, puerta > puetta) o la entonación del
cubano podrían ser de origen africano, aunque ninguna de estas
hipótesis ha sido lo suficientemente comprobada (el intercambio de
/l/ y /r/ se encuentra en Murcia y en zonas aisladas de Andalucía y
la entonación cubana es semejante a la de zonas de las Canarias y
Andalucía).
MORFOLOGÍA
El español cubano comparte la mayoría de las
características del español caribeño, entre las que podemos
destacar:
Predominio del tuteo o trato de tú, si bien
existe algún resto de vos (vos hablái) en el oriente de la isla. El
pronombre de respeto usted es usado según la norma panhispánica,
denota respeto y distancia entre los interlocutores, pero igual que
ocurre en España se observa una pérdida de terreno de usted en
beneficio de tú que es sentido como más igualitario y sin la carga
jerárquica que tiene usted.
El pronombre de segunda persona vosotros es
desconocido en el habla cubana actual, aunque su uso no era
desconocido en el siglo XIX debido a las grandes emigraciones desde
España.
Como en Santo Domingo y Puerto Rico, es común
la inserción redundante de los pronombres sujeto en la oración:
Susana dice que mañana ella no va a venir y en las preguntas los
sujetos se colocan delante del verbo: ¿cómo tú estás?, ¿dónde ella
va?.
El uso de los pretéritos indefinido (él fue) y
compuesto (él ha ido) se resuelven según la norma predominante en
América latina y en zonas occidentales de España (Canarias, Galicia,
León, Asturias), es decir, el pretérito indefinido se usa siempre
que una acción tiene lugar en un momento anterior por reciente que
ésta sea: ¿Qué pasó? Oí un rayó. (España: ¿Qué ha pasado? He oído un
rayo.). El pretérito perfecto compuesto se reserva únicamente a una
acción cuya vigencia se extiende al momento presente: he trabajado
aquí todo el día (el día aún no ha concluido).
FONÉTICA
El español cubano tiene seseo y no distingue el
fonema castellano interdental de "caza" del sibilante de "casa". La
pronunciación de "cocer" y "abrazar" con interdental no fue
desconocida entre algunos hablantes cubanos hasta principios del
siglo XX, bien porque habían nacido en España o porque eran
cubano-españoles de primera generación o bien por haber nacido en
zonas de fuerte presencia española. Hoy en día esta pronunciación
está obsoleta si bien es conocida por los hablantes de más edad de
ascendencia española.
Perdida de la /d/ intervocálica en un gran
número de contextos: perdi(d)o, gana(d)o, de(d)o, mone(d)a, como
sucede en buena parte del habla coloquial española de las tierras
bajas.
La /s/ postvocálica o final se desvanece en el
habla cotidiana de los cubanos: los tomates > lo tomate, basta >
bata, a veces esto genera una pequeña aspiración o alargamiento
vocálico: bosque > bohque, bo:que. Fuera del habla formal la caída
de la -s es casi tan frecuente como en Santo Domingo o Andalucía.
Cuba es hoy completamente yeísta, esto
significa que la ll se articula como y y que los cubanos no
distinguen "pollo" (ave) de "poyo" (asiento) ni "cayó" (de caer) y
"calló" (de callar). Pese a que el yeísmo es antiguo en la zona
caribeña (no existe ningún resto de ll ni testimonios de
conservación reciente), la ll fue usada normalmente por la multitud
de españoles emigrados durante el siglo XIX si bien no existe ningún
testimonio de esta articulación en la actualidad (en el siglo XIX el
yeísmo era aún minoritario en España y su extensión estaba limitada
a zonas urbanas de Andalucía).
En la región occidental del país, especialmente
en La Habana y Matanzas, es característica la asimilación de la /r/
a la consonante que sigue: cab-bón por carbón, ad-dentía, por
ardentía, ag-golla por argolla, etc. Esta pronunciación geminada de
los grupos consonánticos es también existente en parte de la
República Dominicana y caribe colombiano y su origen ha sido
asociado al substrato africano presente en la ribera caribeña.
Otro rasgo peculiar del cubano y que se
encuentra en el resto del español antillano es el intercambio de /l/
y /r/ implosivas. Por esta regla "alma" se pronuncia "arma" y a su
vez "arma" se oye como "alma". A veces más que un intercambio de
estas consonantes lo que se observa es una pronunciación indistinta
o mixta de /l/ y /r/ en un sonido que empieza como una /r/ débil
seguida de /l/.
También es
característica de las Antillas la articulación ensordecida de la /rr/
múltiple en "rata" o "barra". Esta pronunciación, que no es general
y aparece más en zonas orientales de la isla, ensordece la /rr/ que
suele adoptar una pronunciación doble o bifonemática, empezando por
una aspiración faríngea [h] seguida de una vibración [rr], algo así
como "pejrro" por "perro", "jrrío" por "río", con una "j" muy suave.
En algunos pocos hablantes esta articulación aspirada de /rr/
alterna con otra de tipo velar, como la "j" fuerte del español de
España o algo así como la /R/ francesa, aunque estas rr velares no
tienen la extensión que alcanzan en el español popular de Puerto
Rico.
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