Primera
estatua en homenaje a José Martí
Jorge Oller Oller
La
primera estatua que se levantó en homenaje al Apóstol de
nuestra independencia, José Martí, fue develada en el
Parque Central de La Habana el 24 de febrero de 1905 en
medio de miles de emocionados habaneros confundidos con
familiares, veteranos de las guerras patrias, luchadores
por la independencia y de numerosos amigos del Maestro.
Desde la noche anterior, la ciudad vistió sus mejores
galas. Banderas cubanas ondeaban en las azoteas y los
balcones. En la Acera del Louvre se lanzaron cientos de
voladores animando aún más el júbilo de los capitalinos.
Mientras, unos obreros y decoradores daban los toques
finales a la glorieta que había sido construida para la
presidencia del acto, situada a la izquierda de la
estatua. Al amanecer todo estaba listo.
La
solemne ceremonia comenzó a las nueve de la mañana y fue
precedida por una salva de veintiún cañonazos. A los
acordes de la Marcha de la Invasión, el General Máximo
Gómez izó desde la tribuna presidencial la bandera
cubana. Junto a él se encontraban el Presidente de la
Republica, Tomas Estrada Palma, quien presidió la
ceremonia; Leonor Pérez, madre de Martí; la viuda Carmen
Zayas Bazán; el General Julio Sanguily; Juan Gualberto
Gómez; el Dr. Carlos J. Finlay y otros familiares y
personalidades destacadas.
Después
de izada la bandera y finalizadas las notas del himno,
Máximo Gómez pronunció un breve y conmovedor discurso
sobre la vida y la muerte del Apóstol. Inmediatamente
después, a los acordes del Himno Nacional, el
Presidente develó la estatua de José Martí.
El
fotógrafo Rafael B. Santa Coloma, de la revista El
Fígaro, estaba furioso. Había hecho las primeras
fotografías con mucha dificultad, pues tuvo que moverse
dentro de aquella emocionada y compacta multitud para
buscar un espacio donde colocar su pesada cámara y su
trípode, enfocar y exponer las planchas, pero lo peor
era que las banderas que agitaba aquel pueblo jubiloso y
patriótico no le permitía ver completamente la
presidencia. Entonces pidió a voces que “en nombre de la
prensa y la historia” las bajaran por un momento. La
mayoría complació al fotógrafo, pero hubo quienes
estaban tan entusiasmados dando ¡Vivas!, a Martí y a la
Patria, que no le escucharon y Santa Coloma perdió el
momento en que el Presidente Estrada Palma había halado
el cordel que descorrió el velo del monumento. Estaba
frenético. A otro de sus colegas también le ocurrió lo
mismo, pero no se amilanaron y continuaron con ahínco su
labor informativa.
Alejado
de las multitudes, cómodamente situado en la azotea de
la Manzana de Gómez, que entonces tenía una sola planta,
estaba el fotógrafo norteamericano Jacob Lychenhein
haciendo las vistas generales que complementarían las
fotografías de Santa Coloma para la revista. Desde allí
vio como sus colegas trataban de superar las
dificultades que se presentaban para poder retratar lo
que acontecía en la glorieta presidencial.
Ya
develado el monumento el gobernador de la provincia de
La Habana, general Emilio Núñez, presidente de la
“Asociación Pro Monumento a Martí y a Céspedes”, hizo
entrega de la estatua de José Martí a Juan Ramón
O’Farrill, alcalde de La Habana. A continuación se
realizó el desfile militar en la calle Zulueta y, una
vez terminado, continuaron los discursos con las
intervenciones de Horacio S. Rubens, Manuel Serafín
Pichardo, Ramón Rivero, Francisco María Coronado, Juan
Gualberto Gómez y Jose Dolores Poyo. Terminó la jornada
con la colocación de un clavo de oro en el pedestal de
la estatua donado por Juana de Varona, hermana del
General Bernabé Varona (Bembeta). Eran las once y media
de la mañana. Se había inaugurado la primera estatua de
nuestro héroe nacional José Martí.
Por
la tarde, a las tres y media, miles de niños de las
escuelas de la capital llevando flores desfilaron ante
la estatua de aquel hombre que tanto los amó y a los que
les escribió “La Edad de Oro” uno de sus libros más
leídos.
A
partir de ese día las estatuas y bustos del Maestro
proliferaron. Hoy se veneran en todas las escuelas y en
los parques de cualquiera de nuestras localidades.
Tampoco es extraño ver en ciudades de toda América y
también de otras partes del mundo un monumento a Jose
Martí, recordado y respetado por su patriotismo, su
sabiduría, su extraordinaria y reconocida obra
literaria, su ferviente latinoamericanismo e
internacionalismo. Fue una figura universal.
BREVE CRONOLOGÍA DEL PARQUE
CENTRAL
1850.- 19 de noviembre. En ocasión del cumpleaños de la
Reina Isabel II se inauguró una estatua de bronce de
metro y medo de largo regalada por el conde de Casa Moré
la cual representaba a la niña soberana sosteniendo en
su mano derecha el cetro real y en la otra un globo
terráqueo. La pequeña estatua fue situada en el primer
parque que se construyó fuera de las murallas de La
Habana como continuación del hermoso Paseo del Prado, y
frente a los modernos y concurridos hoteles Inglaterra y
San Carlos.
1857.-19 de noviembre. La estatua de bronce fue
sustituida por otra de mármol de Carrara de 7 metros de
altura defendida por una cerca de cobre y que
representaba a la soberana ya mujer. Obra ejecutada por
el escultor italiano Phillippe Garbeille.
1863.-
El parque se reformó y para darle mayor esplendor a la
estatua de Isabel II la trasladaron unos metros hasta
quedar en el centro del mismo y frente a la entrada de
la puerta de Montserrate.
1869.- El levantamiento
revolucionario español que tuvo lugar en
septiembre de1868 destronó de la reina Isabel II, razón
por la cual su estatua fue retirada del parque central
por las autoridades españolas de La Habana y colocada
en la capilla de la cárcel de La Habana.
1870.- Después de algunos meses fue instalada
provisionalmente, en el lugar que ocupara la figura de
la Reina Isabel, la estatua de Cristóbal Colon que hasta
ese momento engalanaba el patio central del Palacio de
los Capitanes Generales
1875.- Al restaurarse la Monarquía española el 29 de
diciembre de 1874, se coloca de nuevo la estatua de
Isabel II en su sitial del parque, mientras que la
escultura de Colon regresa al Palacio de los
Gobernadores.
1899.- Marzo 12. Finalizada la Guerra de Independencia
y retirado el gobierno colonial español de la isla, se
baja definitivamente la estatua de la reina española.
Unas semanas después la revista
El Fígaro
realiza una encuesta popular para determinar la efigie
que debía reemplazarla. La mayoría votó por la de Jose
Marti.
1900.- 21 de enero. Los patriotas de la independencia
crearon una Comisión presidida por
el general
Emilio Nuñez, conocida como el “Patronato Pro Monumento
a Martí”, que redactó el “Manifestó al Pueblo de Cuba”
suscrita entre otros por el General Máximo Gomez y
Gonzalo de Quesada, para llevar a la realidad el
proyecto.
1902, 20 de mayo. El alcalde de La Habana, para que no
quedara vacío el pedestal en las fiestas de la
inauguración de la Republica cubana, colocó una estatua
de mujer hecha de calamina que simbolizaba la Libertad
con un escudo de los Estados Unidos a su derecha,
mientras que la mano izquierda levantaba una tea.
1903.-10 de octubre. Un ciclón derribó la estatua y la
destrozó. El pedestal quedó vacío.
1904.-10 de octubre. Se anunció la inauguración de la
estatua de Martí para ese día, por ser el aniversario
del primer grito de independencia. La estatua, realizada
por el escultor cubano José Vilalta de Saavedra en su
estudio en Roma, había sido entregada en 17 voluminosas
cajas en la fecha convenida, pero las demoras en el
viaje y los trámites de aduana impidieron que estuviera
lista en esta fecha. La Comisión eligió una nueva fecha,
el 24 de febrero de 1905, día que, diez años atrás, se
iniciara la Guerra de Independencia,
1904.- 6 de noviembre.- Los miembros de la Comisión
“Pro Monumento a Martí colocaron la primera piedra del
monumento.
1905.- 24 de febrero. Se inauguró el Monumento a Jose
Martí, elegido por el pueblo y sufragado por suscripción
pública. El proyecto fue realizado por el conocido
escultor habanero José Vilalta de Saavedra, nacido el
27 de enero de 1862.
Estudió en la Academia de Bellas Artes de
Florencia y abrió su propio taller en Paris.
Ganó el concurso para levantar un monumento a los 8
estudiantes de medicina fusilados en 1871 y luego
realizó el conjunto escultórico “Las Virtudes” de la
portada del Cementerio de Colon, el monumento a
Francisco de Albear y varios bustos de importantes
protagonistas de nuestra historia. La escultura de José
Martí la esculpió en su estudio de Roma y tiene una
altura de 2,75 metros estatua, 5.03 pedestal con un
altura total de 7.78. Su costo fue de 4,500 dólare. Lo
recaudado por la Comisión no cubrió esa cantidad por lo
que el escultor tuvo que completarla de sus propios
recursos. José Vilalta de Saavedra falleció en
Roma el
16 de marzo de
1912.
Fuentes:
-
Revista El Fígaro del 26 de febrero (Nº 9) de
1905
-
Fermín Romero Alfau: Traer a Marti, Editorial
Pablo de la Torriente, 1995
-
Revistas
El Fígaro
del 30 de abril (Nº 16) y del 28 de mayo (nº 20) de
1899.
-
Informaciones publicadas en los periódicos de la
época los días 24 y 25 de febrero de 1905.
-
Notas de una clase impartida por el profesor Julio
Lagomasino en la Escuela de Periodismo “Manuel
Márquez Sterling” en 1950.
(Cubaperiodistas.cu)