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Martes, 07 de Septiembre de 2010 |
Grandes momentos del
fotorreportaje cubano
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Recuerdos de la
primera aventura de un cubano en el cosmos
Jorge Oller Oller
En 1961 el
primer cosmonauta del mundo Yury Gagarin, a las
pocas semanas de haber realizado su
impresionante hazaña, llegó a nuestra Isla
invitado especialmente por el Comandante Fidel
Castro a la celebración del noveno aniversario
del 26 de julio. Al saludar al pueblo cubano en
la Plaza de la Revolución, pronosticó: “Yo estoy
seguro que no está lejos el día en que volaran
al cosmos los cosmonautas cubanos, los hijos
gloriosos del pueblo cubano, para en esta rama
contribuir al progreso de la humanidad”. Desde
aquel instante todos los cubanos añoraban que
sus palabras se convirtieran pronto en realidad.
Y la
realidad ocurrió el
18 de septiembre de
1980, cuando a las 22:11 hora de
Moscú (15:11 hora de La Habana), despegó desde
el
cosmódromo de
Baikonur, en
Kazajastán, la nave Soyuz 38 |

El primer cosmonauta
cubano, Arnaldo Tamayo Méndez, nació en
Baracoa,
Guantánamo,
el
29 de enero
de
1942,
es piloto de combate,
cosmonauta
y
Héroe de la
República de Cuba.
Actualmente ostenta el grado de
General de
Brigada y es el
Jefe del Departamento de Relaciones Exteriores
del Ministerio de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Cuba.
(Foto Rogelio Moré, de la AIN) |
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tripulada por
los cosmonautas
Yuri V. Romanenko, de la URSS, y
Arnaldo Tamayo, quien, desde ese
momento, se erigió en el primer cubano,
latinoamericano y caribeño en ver la tierra
desde una nave espacial. |
Pero no se trataba
solamente de una hazaña histórica en que un cubano daba
el primer salto al cosmos sino que Tamayo realizó
también una serie de experimentos científicos que situó
a la Academia de Ciencias de Cuba en un lugar de lujo
entre las potencias científicas espaciales. Ambos hechos
revelaron la estrecha fraternidad, colaboración y cariño
que unen sinceramente a los pueblos de Lenin y Martí.

Momento en que
despegaba la nave espacial desde el aeródromo de
Baikonur. (Foto Perfecto Romero de Verde
Olivo) |
Hacía más de
dos años que el Teniente coronel Arnaldo Tamayo
y el Capitán José Armando López Falcón se
estaban entrenando en la URSS luego de haber
sido seleccionados cuidadosamente por
especialistas de Cuba y del programa Intercosmos
entre un grupo de excelentes candidatos a
cosmonautas. Junto con ellos y para esta misión
se ejercitaban también los soviéticos Yuri
Romanenko y Evgueni Jrunov. En el mes de
febrero de 1980, la revista de las fuerzas
armadas revolucionarias Verde Olivo envió
al fotorreportero Perfecto Romero Ramírez a
retratar los preparativos del primer vuelo
espacial conjunto cubano – soviético en la
Ciudad Estelar, cercana a Moscú. Era el primer
fotorreportero cubano que retrataba en ese
complejo científico, corazón de la ingeniería
aeroespacial de la URSS. |
Perfecto Romero
recuerda: - Yo estuve en el entrenamiento de Arnaldo y
José Armando y les hice fotos durante la preparación
teórico-practica, los exámenes médicos y las prácticas
que hacían en módulos similares a los que trabajarían
en el Cosmos. Admiré el extraordinario esfuerzo que
realizaban diariamente mis compatriotas para cumplir
exitosamente la honrosa misión que la Revolución les
encomendó. También los retraté en distintos lugares de
la URSS como la Plaza Roja de Moscú y el crucero Aurora
en Leningrado. Al terminar la tarea regresé a La Habana.
Algunas semanas después José Armando y Arnaldo vinieron
de vacaciones a Cuba y aquí continué viéndolos y
fotografiándolos. Acumulé una gran cantidad de fotos de
la vida cotidiana y del entrenamiento cosmonáutico de
estos dos valerosos pilotos cubanos para publicarlos en
un número especial al realizase el vuelo.
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A principios
del mes de septiembre, continúa explicando
Perfecto Romero, se anunció la proximidad del
vuelo y un grupo de 16 periodistas de distintos
órganos de la prensa plana, radio y televisión
viajamos a la URSS a reportar este
trascendental acontecimiento. Los
fotorreporteros (allá llamados “fotógrafos de
foto fija”) éramos Rogelio Moré García de la
Agencia de Información Nacional (AIN),
José R.
Orozco Pérez, del periódico Juventud Rebelde,
Miguel Viñas Fuentes de la Agencia
Prensa Latina y yo por Verde Olivo.
Cuando
arribamos a la Ciudad Estelar nos dieron una
amplia explicación del lanzamiento y de los
lugares donde íbamos a fotografiar o filmar. La
mitad del equipo de periodistas saldría para
Baikonur y entre ellos Moré, que haría las fotos
en blanco y negro, y yo que me |

Minutos después
de aterrizar en las arenas de Kazajstán, los
cosmonautas Romanenko y Tamayo ofrecen las
primeras declaraciones Junto a ellos están Juan
Marrero de Granma:, Victor Pérez-Galdos
y Rogelio Moré de la AIN; Eddy Martin y
Freddy Moro de la TV Cubana, Fernando Alcorta y
Lino Betancourt del ICRT; Gilberto Caballero de
Prensa Latina; Raúl Bosch de la Sección
Fílmica, Rosendo Gutiérrez y Perfecto Romero de
Verde Olivo y otros compañeros cubanos y
soviéticos. (Foto: Miguel Viñas de Prensa
Latina) |
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encargaría de
fotografiar en color. Miguelito y
Orozco
fueron ubicados en el Centro de la
dirección de vuelos espaciales para reportar el
lanzamiento desde allí y después nos
reuniríamos en el desierto de Kasajstán donde
descenderían los cosmonautas. |
Los ocho periodistas
cubanos que fuimos al Cosmodromo de Baikonur quedamos
muy impresionados al ver aquella colosal nave espacial
rotulada con el nombre de
Soyuz 38 y de como la trasladaban en un tren
especial hasta el punto de despegue. Allí gigantescas
grúas la alzaron y la colocaron en la rampa en posición
vertical. La maniobra se realizó con mucho cuidado,
comprobándose una y otra vez todos los sistemas de aquel
enorme ingenio volador hasta quedar completamente
preparado y seguro para realizar el vuelo cósmico.

Fidel y Raúl recibiendo a los cosmonautas en el
aeropuerto de Rancho Boyeros, (Foto Rogelio
Moré) |
El 18 de
septiembre, alrededor de las nueve y media de la
noche, tuvimos el privilegio de ver y retratar
a los dos cosmonautas cuando se vestían con su
traje espacial los cuales eran muy prácticos en
la ingravidez del espacio pero que en la tierra
los hacían caminar lenta y torpemente. Después
los fotografiamos cuando se aproximaron a la
rampa de lanzamiento donde, en breve ceremonia,
los despidieron el General de Ejercito Raúl
Castro y los demás miembros de la delegación
cubana. |
Terminada este
momento, uno de los traductores encargados de la
atención a la prensa cubana nos llevó en un vehículo a
Moré y a mi hasta una especie de parapeto donde ya se
encontraban los fotógrafos y camarógrafos soviéticos:
Nos indicó que ese era el lugar destinado para la prensa
grafica y se marchó. La nave espacial y los alrededores
de la rampa de lanzamiento estaban iluminados con
poderosos reflectores, aquello parecía de día. Como a
las once y media los fotógrafos rusos abandonaron
sigilosamente el promontorio donde estábamos y avanzaron
agachaditos hacia el cohete buscando la manera de no ser
detectados.
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Cuando Perfecto
vio aquella maniobra de los fotorreporteros
rusos le dice a Moré: - “¡Vamos!, vamos tras
ellos que nos hemos quedado solos y desde aquí
no sacaremos ninguna foto que valga la pena
porque estamos muy lejos.” Moré titubeó unos
instantes pero comprendió que había que
aprovechar la experiencia de aquellos
profesionales que estaban acostumbrados a
retratar los lanzamientos que se realizaban
allí. Así que corrimos tras ellos. Como no
hablábamos ruso, ni ellos español, nos miraron
con solidaria simpatía y sonrieron
socarronamente pues no dudaron que los íbamos a
seguir. Rusos y cubanos avanzamos hasta unos
cien metros de la rampa de lanzamiento en un
lugar muy ventajoso para retratar donde se
atrincheraron y comenzaron a colocar los
trípodes y a desenfundar las cámaras. More y yo
los imitamos.
Cuando alce
la vista tenía ante mí al gigantesco cohete,
pero al mirar al suelo descubrí pedazos
calcinados que nos hizo pensar que eran de
alguna nave que había explotado al momento de
despegar. Moré y yo nos miramos comprendiendo
que estábamos metidos en terreno peligroso, pero
valía la pena el riesgo porque el lugar donde
nos situó el traductor quedaba muy distante.
Así que preparamos nuestras cámaras con motor
para secuencias y el zoom y nos dispusimos a
retratar el despegue. Mis cámaras Nikon estaban
cargadas con película Ektachorme profesional de
400 ASA y el fotómetro marcaba la velocidad de
1/250 de segundo con una abertura de f:8.
Después de comprobar varias veces los mandos de
mis cámaras tomé una de ellas y esperé atento
con el dedo en el disparador.
Las
llamaradas que salieron de la base del cohete,
anunciaron el comienzo de la gran función
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Perfecto Romero Ramírez delante de la nave
Soyuz 38
en Baikonur. Perfecto
nació en Cabaiguán, Las Villas, el 25 de
enero de 1936. Comienza su labor fotográfica en
1955, año en que se vincula al Movimiento 26 de
Julio. Se 1958 se incorpora a la columna de Che
en el Escambray y participó con cámara y fusil
en la toma de Yaguajay bajo las órdenes del
Comandante Camilo Cienfuegos. Es uno de los
fundadores de Verde Olivo y reportó la
lucha contra bandidos en el Escambray. En 1960
se especializó en fotografía submarina y aérea.
Ha recibido numerosos premios y condecoraciones
por su obra y como corresponsal de guerra. Sus
famosas y excepciones fotografías del Che y
Camilo han sido expuestas en los mas acreditados
salones nacionales y extranjeros. Actualmente
labora en el semanario humorístico Palante y
Palante. En los billetes de veinte pesos de
nuestra moneda está estampada una de las fotos
favoritas del artista: la conocida imagen de
Camilo. |
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cósmica.
Seguidamente escuché un trueno ensordecedor y vi
un humo blanco que se agigantaba con celeridad.
La nave se elevó velozmente y a los pocos
momentos escuche otra explosión. Era que la nave
había alcanzado determinada altura y desprendía
la primera fase para dar paso al funcionamiento
de los motores de la segunda etapa. La nave, con
renovada fuerza fue alejándose con increíble
rapidez hasta convertirse en un pequeño punto
luminoso que se perdió en el espacio. Cuando
estábamos aun escudriñando el firmamento llegó
nuestro guía y nos llevó a un moderno
laboratorio de la ciudad donde revelamos
nuestras películas. Moré imprimió algunos
fotografías y las envió por radio a La Habana
para su distribución en la prensa cubana. |
Mientras
procesábamos los materiales fotográficos, nuestro
intérprete nos dijo que a los nueve minutos de despegar
la nave se puso en órbita y que al día siguiente, a la
media noche, se acoplaría a la estación orbital Salyut
6, donde Romanenko y
Tamayo se reunían con
los cosmonautas
Leonid Popov y
Valeri Riumin que llevaban algunos meses
dando vueltas alrededor de la tierra y ayudarían al
cosmonauta criollo a cumplimentar una serie de
experimentos científicos y técnicos preparados
principalmente por la Academia de Ciencias de Cuba.
Entre estos ensayos estaban el cultivo de los primeros
monocristales orgánicos en
microgravedad utilizando
azúcar cubano; experimentos
médico-biológicos, como las posibles causas del mareo
que ocasiona la ingravidez conocidas como
Síndrome de adaptación al espacio, así como
la búsqueda de yacimientos petrolíferos y minerales en
el territorio cubano y su plataforma insular.

Los cuatro fotorreporteros cubanos Perfecto
Romero, Rogelio Moré, Miguel Viñas y José
Orozco, quienes reportaron el vuelo espacial
cubano-soviético en 1980. |
Una semana
después, el 25 de septiembre, la misión
científica de Tamayo y Romanenko concluyó y
trasladaron los materiales y experimentos que
habían realizado en la estación orbital a la
nave Soyuz 38 que los había traído y
emprendieron el regreso a la tierra y donde
aterrizarían al día siguiente en un lugar de la
República de Kazajstán. |
De nuevo Perfecto
Romero nos relata que el día 26, tanto algunos de los
periodistas cubanos que se encontraban en la Ciudad
Estelar como los que habíamos ido a Baikonur, nos
reunimos en la ciudad de Dzhezkazgán. Al caer la
abordamos a tres helicópteros que formaban parte de una
caravana aérea que iba a la zona prevista para el
descenso. Aterrizamos en algún lugar desértico y muy
frío y mientras unos oteaban el horizonte, otros se
resguardaban del frío dentro de los aparatos que
teníamos asignados . Esperamos un buen rato hasta que
nos anunciaron que la nave espacial se acercaba.
Alguien divisó una línea de fuego que caía del cielo y
se alarmó. Uno de los técnicos rusos lo calmó
explicándole que eso era normal porque el modulo cuando
desciende roza la atmósfera terrestre y las capas
externas y protectores del módulo se incendian sin que
represente ningún riesgo para los ocupantes. Los
cosmonautas aterrizaron a unos seis kilómetros de
distancia de nosotros y a 175 kilómetros al sudeste de
la ciudad de Dzhezkazgán. Habían recorrido 124 órbitas
alrededor de la Tierra durante 7 días, 20 horas y 43
minutos. En el momento de aterrizar, mi reloj marcaba
las 11:54 hora de La Habana (21:54 hora local, y las
18:54, hora de Moscú). Todos subimos a los helicópteros
que ya tenían sus aspas dando vueltas.
Los primeros
helicópteros en salir llevaron al equipo de salvamento y
los médicos y unos diez minutos después partimos
nosotros. Al llegar encontramos a los viajeros cósmicos
acomodados en unas sillas y atendidos por los médicos al
lado de la nave. Estaban sonrientes, y después de los
vivas, felicitaciones y aclamaciones, se improvisó una
conferencia de prensa donde Romanenko y Tamayo
contestaban las innumerables preguntas que les hacían
los periodistas que le rodeaban, y soportando las
molestas luces de los camarógrafos y la interminable
lluvia de “flashes” de las cámaras fotográficas. Entre
aquel interminable festival de preguntas, alegrías y
emociones Raul Bosch, uno de los camarógrafos de la
sección fílmica de las FAR, sin poder contener su
regocijo, entonó la Marcha del 26 de Julio la que fue
coreada de inmediato por todos los cubanos que allí
estaban. Fue un final perfecto para aquel excepcional
ejemplo de progreso, de paz y de hermandad de los
pueblos.
Fuentes:
-
Entrevista a Perfecto Romero, Abril del 2010
-
Juan Marrero: Apremiado por el Cierre,
Capítulo “Un cubano en el Cosmos” Editorial Pablo de
la Torriente Brau. La Habana, 1989, pp 9-23
-
Víctor Pérez-Galdos y Pablo Socorro: Dos pueblos
Hermanos, Editora Política, La Habana 1985,
pp.151-164
Revista Fototécnica. Número especial dedicado al
Programa Intercosmos. Numero 4, octubre-diciembre de
1980.
(Cubaperiodistas)
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