Canal RSS

Videos

       
       
 Portada
Secciones
Columnistas
Geografía Polémica
Periodistas contra el terrorismo
Enciclopedia sobre Terrorismo de Estado
SIP vs. La Verdad
CIAP/FELAP
Denuncia y Solidaridad
Efemérides de Periodismo
Humor Gráfico
Reflexiones de Fidel
LOS CINCO
en Antiterroristas.cu

en "Miami 5"
Gerardo: Caricaturas
Baúl de Recuerdos
Las perlas de Pascual

El periodismo de José Martí

Sublime profesión de amor

Sección Constante

(Ilustrada y con coletillas)

Este idioma nuestro

El género inclusivo en español es el masculino

Humor Letras

Información
Solidaridad con Cuba
Prensa cubana en Internet
Prensa Extranjera en Cuba

TV Cubana en vivo

Contáctenos
vpetica@upec.co.cu
Especiales

Fidel Castro: sobre papel de la prensa en Cuba y en el mundo


El periodismo en la Revolución Cubana
(English)

Directorio de Blogs de periodistas cubanos

Martes, 07 de Septiembre de 2010

Grandes momentos del fotorreportaje cubano
 
Recuerdos de la primera aventura de un cubano en el cosmos

Jorge Oller Oller

En 1961 el primer cosmonauta del mundo Yury Gagarin, a las pocas semanas de haber realizado su impresionante hazaña, llegó a nuestra Isla invitado especialmente por el Comandante Fidel Castro a la celebración del noveno aniversario del 26 de julio. Al saludar al pueblo cubano en la Plaza de la Revolución, pronosticó: “Yo estoy seguro que no está lejos el día en que volaran al cosmos los cosmonautas cubanos, los hijos gloriosos del pueblo cubano, para en esta rama contribuir al  progreso de la humanidad”. Desde aquel instante todos los cubanos añoraban que sus palabras se convirtieran pronto en realidad.

Y la realidad ocurrió el 18 de septiembre de 1980, cuando a las 22:11 hora de Moscú (15:11 hora de La Habana),  despegó desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajastán, la nave Soyuz 38


El primer cosmonauta cubano, Arnaldo Tamayo Méndez, nació en Baracoa, Guantánamo, el 29 de enero de 1942, es piloto de combate, cosmonauta y Héroe de la República de Cuba. Actualmente ostenta el grado de General de Brigada y es el Jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.
(Foto Rogelio Moré, de la AIN)
tripulada por los cosmonautas Yuri V. Romanenko, de la URSS, y Arnaldo Tamayo, quien, desde ese momento, se erigió en el  primer cubano, latinoamericano y caribeño en ver la tierra desde una nave espacial.

Pero no se trataba solamente de una hazaña histórica en que un cubano daba el primer salto al cosmos sino que Tamayo realizó también una serie de experimentos científicos que situó a la Academia de Ciencias de Cuba en un lugar de lujo entre las potencias científicas espaciales. Ambos hechos revelaron la estrecha fraternidad, colaboración y cariño que unen sinceramente a los pueblos de Lenin y Martí. 


Momento en que despegaba la nave espacial desde el aeródromo de Baikonur. (Foto Perfecto Romero de Verde Olivo)
Hacía más de dos años que el Teniente coronel Arnaldo Tamayo y el Capitán José Armando López Falcón se estaban entrenando en la URSS luego de haber sido seleccionados cuidadosamente por especialistas de Cuba y del programa Intercosmos entre un grupo de excelentes candidatos a cosmonautas. Junto con ellos y para esta misión se ejercitaban también los soviéticos Yuri Romanenko y Evgueni Jrunov.  En el mes de febrero de 1980, la revista de las fuerzas armadas revolucionarias Verde Olivo envió al fotorreportero Perfecto Romero Ramírez a retratar los preparativos del primer vuelo espacial conjunto cubano – soviético en la Ciudad Estelar, cercana a Moscú. Era el primer fotorreportero cubano que retrataba en ese complejo científico, corazón de la ingeniería aeroespacial de la URSS.

Perfecto Romero recuerda: - Yo estuve en el entrenamiento de Arnaldo y José Armando y les hice fotos durante la preparación teórico-practica, los exámenes médicos y las prácticas que hacían en módulos similares a los que trabajarían  en el Cosmos. Admiré el extraordinario esfuerzo que realizaban diariamente mis compatriotas para cumplir exitosamente la honrosa misión que la Revolución les encomendó. También los retraté  en distintos lugares de la URSS como la Plaza Roja de Moscú y el crucero Aurora en Leningrado. Al terminar la tarea regresé a La Habana. Algunas semanas después José Armando y Arnaldo vinieron de vacaciones a Cuba y aquí  continué  viéndolos y fotografiándolos.  Acumulé una gran cantidad de fotos de la vida cotidiana y del entrenamiento cosmonáutico de estos dos valerosos pilotos cubanos para publicarlos en un número especial al realizase el vuelo.

A principios del mes de septiembre, continúa explicando Perfecto Romero, se anunció la proximidad del vuelo y un grupo de 16 periodistas de distintos órganos de la prensa plana, radio y televisión viajamos a la URSS  a reportar este trascendental acontecimiento. Los fotorreporteros (allá llamados “fotógrafos de foto fija”) éramos Rogelio Moré García de la Agencia de Información Nacional (AIN), José R.  Orozco Pérez, del periódico Juventud Rebelde, Miguel Viñas Fuentes de la Agencia Prensa Latina y yo por Verde Olivo.

Cuando arribamos a la Ciudad Estelar nos dieron una amplia explicación del lanzamiento y de los lugares donde íbamos a fotografiar o filmar. La mitad del equipo de periodistas saldría para Baikonur y entre ellos Moré, que haría las fotos en blanco y negro, y yo que me


Minutos después de aterrizar en las arenas de Kazajstán, los cosmonautas Romanenko y Tamayo ofrecen las primeras declaraciones  Junto a ellos están Juan Marrero de Granma:,  Victor Pérez-Galdos y Rogelio Moré de la AIN;  Eddy Martin y Freddy Moro de la TV Cubana, Fernando Alcorta y Lino Betancourt del ICRT; Gilberto Caballero de Prensa Latina; Raúl Bosch de la Sección Fílmica, Rosendo Gutiérrez y Perfecto Romero de Verde Olivo y otros compañeros cubanos y soviéticos.  (Foto: Miguel Viñas de Prensa Latina)
encargaría de fotografiar en color. Miguelito y Orozco fueron ubicados en el Centro de la dirección de vuelos espaciales para reportar el lanzamiento desde allí y después nos  reuniríamos en el desierto de Kasajstán donde descenderían los cosmonautas.

Los ocho periodistas cubanos que fuimos al Cosmodromo de Baikonur quedamos muy impresionados al ver aquella colosal nave espacial rotulada con el nombre de Soyuz 38 y de como la trasladaban en un tren especial hasta el punto de despegue. Allí gigantescas grúas la alzaron y la colocaron en la rampa en posición vertical. La maniobra se realizó con mucho cuidado, comprobándose una y otra vez todos los sistemas de aquel enorme ingenio volador  hasta quedar completamente preparado y seguro para realizar el vuelo cósmico.


Fidel y Raúl recibiendo a los cosmonautas en el aeropuerto de Rancho Boyeros, (Foto Rogelio Moré)
El 18 de septiembre, alrededor de las nueve y media de la noche,  tuvimos el privilegio de ver y retratar a los dos cosmonautas cuando se vestían con su traje espacial los cuales eran muy prácticos en la ingravidez del espacio pero que en la tierra los hacían caminar lenta y torpemente. Después los fotografiamos cuando se  aproximaron a la rampa de lanzamiento donde, en breve ceremonia, los despidieron el General de Ejercito Raúl Castro y los demás miembros de la delegación cubana. 

Terminada este momento, uno de los traductores encargados de la atención a la prensa cubana nos llevó en un vehículo a Moré y a mi hasta una especie de parapeto donde ya se encontraban los fotógrafos y camarógrafos soviéticos: Nos indicó que ese era el lugar destinado para la prensa grafica y se marchó.  La nave espacial y los alrededores de la rampa de lanzamiento  estaban iluminados con poderosos reflectores,  aquello parecía de día. Como a las once y media los fotógrafos rusos abandonaron sigilosamente el promontorio donde estábamos y avanzaron agachaditos hacia el cohete buscando la manera de no ser detectados.  

Cuando Perfecto vio aquella maniobra de los fotorreporteros rusos le dice a Moré: - “¡Vamos!, vamos tras ellos que nos hemos quedado solos y desde aquí no sacaremos ninguna foto que valga la pena porque estamos muy lejos.” Moré titubeó unos instantes pero comprendió que había que aprovechar la experiencia de aquellos profesionales que estaban acostumbrados a retratar los lanzamientos que se realizaban allí. Así que corrimos tras ellos. Como no hablábamos ruso, ni ellos español, nos miraron con solidaria simpatía y sonrieron  socarronamente pues no dudaron que los íbamos a seguir. Rusos y cubanos avanzamos hasta unos cien metros de la rampa de lanzamiento en un lugar muy ventajoso para retratar donde se atrincheraron y comenzaron a colocar los trípodes y a desenfundar las cámaras.  More y yo los imitamos. 

Cuando alce la vista tenía ante mí al gigantesco cohete, pero al mirar al suelo descubrí pedazos calcinados que nos hizo pensar que eran de alguna nave que había explotado al momento de despegar. Moré y yo nos miramos comprendiendo que estábamos metidos en terreno peligroso, pero valía la pena el riesgo porque el lugar donde nos situó el traductor quedaba muy distante.  Así que preparamos  nuestras cámaras con motor para secuencias y el zoom y nos dispusimos a retratar el despegue. Mis cámaras Nikon estaban cargadas con película Ektachorme profesional de 400 ASA y el fotómetro marcaba la velocidad de 1/250 de segundo con una abertura de f:8. Después de comprobar varias veces los mandos de mis cámaras tomé una de ellas y esperé atento con el dedo en el disparador.

Las llamaradas que salieron de la base del cohete, anunciaron el comienzo de la gran función


Perfecto Romero Ramírez  delante de la nave
Soyuz 38 en Baikonur. Perfecto nació en Cabaiguán, Las Villas, el 25 de enero de 1936. Comienza su labor fotográfica en 1955, año en que se vincula al Movimiento 26 de Julio. Se 1958 se incorpora a la columna de Che en el Escambray y participó con cámara y fusil en la toma de Yaguajay bajo las órdenes del Comandante Camilo Cienfuegos. Es uno de los fundadores de Verde Olivo y reportó la lucha contra bandidos en el  Escambray. En 1960 se especializó en fotografía submarina y aérea. Ha recibido  numerosos premios y condecoraciones por su obra y como corresponsal de guerra. Sus famosas y excepciones fotografías del Che y Camilo han sido expuestas en los mas acreditados salones nacionales y extranjeros. Actualmente labora en el semanario  humorístico Palante y Palante. En los billetes de veinte pesos de nuestra moneda está estampada una de las fotos favoritas del artista: la conocida imagen de Camilo.
cósmica. Seguidamente escuché un trueno ensordecedor y vi un humo blanco que se agigantaba con celeridad. La nave se elevó velozmente y a los pocos momentos escuche otra explosión. Era que la nave había alcanzado determinada altura y desprendía la primera fase para dar paso al funcionamiento de los motores de la segunda etapa. La nave, con renovada fuerza fue alejándose  con increíble rapidez hasta convertirse en un pequeño punto luminoso que se perdió en el espacio. Cuando estábamos aun escudriñando el firmamento llegó nuestro guía y nos llevó a un moderno laboratorio de la ciudad donde revelamos nuestras películas.  Moré imprimió algunos fotografías y las envió por radio a La Habana para su distribución en la prensa cubana.

Mientras procesábamos los materiales fotográficos, nuestro intérprete nos dijo que a los nueve minutos de despegar la nave se puso en órbita y que al día siguiente, a la media noche, se acoplaría a la estación orbital Salyut 6, donde Romanenko y Tamayo se reunían con los cosmonautas Leonid Popov y Valeri Riumin que llevaban algunos meses dando vueltas alrededor de la tierra  y ayudarían al cosmonauta criollo a cumplimentar una serie de  experimentos científicos y técnicos preparados principalmente por la Academia de Ciencias de Cuba. Entre estos ensayos estaban el cultivo de los primeros monocristales orgánicos en microgravedad utilizando azúcar cubano; experimentos médico-biológicos, como las posibles causas del mareo que ocasiona la ingravidez conocidas como Síndrome de adaptación al espacio, así como la búsqueda de yacimientos petrolíferos y minerales  en el territorio cubano y su plataforma insular.


Los cuatro fotorreporteros cubanos Perfecto Romero, Rogelio Moré, Miguel Viñas y José Orozco, quienes reportaron el vuelo espacial cubano-soviético en 1980.
Una semana después, el 25 de septiembre, la misión científica de Tamayo y Romanenko concluyó y trasladaron los materiales y experimentos que habían realizado en la estación orbital a la nave Soyuz 38 que los había traído y emprendieron el regreso a la tierra y donde aterrizarían al día siguiente en un lugar de la República de Kazajstán.

De nuevo Perfecto Romero nos relata que el día 26, tanto algunos de los periodistas cubanos que se encontraban en la Ciudad Estelar como los que habíamos ido a Baikonur, nos reunimos en la ciudad de Dzhezkazgán. Al caer la abordamos a tres helicópteros que formaban parte de una caravana aérea que iba a la zona prevista para el descenso. Aterrizamos en algún lugar desértico y muy frío y mientras  unos oteaban el horizonte, otros se resguardaban del frío dentro de los aparatos que teníamos asignados  .  Esperamos un buen rato hasta que nos anunciaron que la nave espacial se acercaba.  Alguien divisó una línea de fuego que caía del cielo y se alarmó.  Uno de los técnicos rusos lo calmó explicándole  que eso era normal porque el modulo cuando desciende roza la atmósfera terrestre y las capas externas y protectores del módulo se incendian sin que represente ningún riesgo  para los ocupantes. Los cosmonautas aterrizaron  a unos seis kilómetros de distancia de nosotros y a 175 kilómetros al sudeste de la ciudad de Dzhezkazgán.  Habían recorrido 124 órbitas alrededor de la Tierra durante 7 días, 20 horas y 43 minutos. En el momento de aterrizar,  mi reloj marcaba las 11:54 hora de La Habana (21:54 hora local, y las 18:54, hora de Moscú). Todos subimos a los helicópteros que ya tenían sus aspas dando vueltas. 

Los primeros helicópteros en salir llevaron al equipo de salvamento y los médicos y unos diez minutos después partimos nosotros. Al llegar encontramos a los viajeros cósmicos  acomodados en unas sillas y atendidos por los médicos al lado de la nave. Estaban sonrientes, y después de los vivas, felicitaciones y aclamaciones, se improvisó una conferencia de prensa donde  Romanenko y Tamayo contestaban las innumerables preguntas que les hacían los periodistas que le rodeaban, y soportando las molestas luces de los camarógrafos y la interminable lluvia de “flashes” de las cámaras fotográficas. Entre aquel interminable  festival de preguntas, alegrías y emociones  Raul Bosch, uno de los camarógrafos de la sección fílmica de las FAR, sin poder contener su regocijo,  entonó la Marcha del 26 de Julio la que fue coreada de inmediato por todos los cubanos que allí estaban. Fue un final perfecto para aquel excepcional ejemplo de progreso, de paz y de hermandad de los pueblos.

Fuentes:

  • Entrevista a Perfecto Romero, Abril del 2010
  • Juan Marrero: Apremiado por el Cierre, Capítulo “Un cubano en el Cosmos” Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 1989, pp 9-23
  • Víctor Pérez-Galdos y Pablo Socorro: Dos pueblos Hermanos, Editora Política, La Habana 1985, pp.151-164
Revista Fototécnica. Número especial dedicado al Programa Intercosmos. Numero 4, octubre-diciembre de 1980.

(Cubaperiodistas)

© 2005-2006 Unión de Periodistas de Cuba
Presidente:
Tubal Páez Hernández | Edición y Realización: Equipo de Comunicación UPEC
Ave. 23 # 452 esquina a I, Vedado, La Habana Cuba (10400)
Telf. (53 7) 832 4550 | Fax: (53 7) 333079