Canal RSS

Videos

       
       
 Portada
Secciones
Columnistas
Lo que pasó en el 59
Periodistas contra el terrorismo
Enciclopedia sobre Terrorismo de Estado
SIP vs. La Verdad
CIAP/FELAP
Denuncia y Solidaridad
Efemérides de Periodismo
Humor Gráfico
Reflexiones de Fidel
LOS CINCO
en Antiterroristas.cu

en "Miami 5"
Gerardo: Caricaturas
Baúl de Recuerdos
Las perlas de Pascual

El periodismo de José Martí

Apuntes sobre la ética de José Martí

Sección Constante

(Ilustrada y con coletillas)

Este idioma nuestro

Al menos, mal uso
Género y sexo
Del verbo mecer

Humor Letras

Información
Solidaridad con Cuba
Prensa cubana en Internet
Prensa Extranjera en Cuba

TV Cubana en vivo

Contáctenos
vpetica@upec.co.cu
Especiales

Fidel Castro: sobre papel de la prensa en Cuba y en el mundo


El periodismo en la Revolución Cubana
(English)

Directorio de Blogs de periodistas cubanos

Viernes, 23 de Julio de 2010

Grandes momentos del fotorreportaje cubano
 

Fernando Chenard: El reportero gráfico que dejó la cámara para alzar el fusil

Jorge Oller Oller

Justamente en el centenario del natalicio de José Marti ocurrió uno de los actos más bárbaros y bochornosos contra la imagen de nuestro Apóstol. El viernes 30 de enero de 1953, durante la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldivar, la policía destruyó los estudios del escultor José Manuel Fidalgo por el “delito” de fabricar estatuas de Martí con el lema “Para Cuba que sufre” grabado en su base.

El joven abogado Fidel Castro denunció resueltamente el atropello en las páginas de la revista Bohemia,  junto con unas fotos tomadas por el reportero grafico Fernando


Fernando Chenard Piña (autorretrato).
Chenard que testimoniaron el brutal asalto.  De ese artículo  copiamos los siguientes párrafos que narran lo ocurrido:

“Dos días después del natalicio de Martí, (el 30 de enero de 1953) a las diez de la mañana, se presentó un grupo de perseguidoras frente a los talleres del conocido escultor en El Calvario, allí comenzó el destrozo que continuó después en sus estudios situados dos cuadras más arriba. Como de costumbre carecían por completo de mandamiento judicial; jamás lo han usado.


Estatuilla de Jose Martí, hecha por el escultor Hidalgo que se encuentra en el Museo ”Abel Santamaría”.

“No fueron los agentes los que iniciaron la fechoría; fue el capitán Oscar González de la 14 (estación de policía) quien dio el mal ejemplo. Tomando una mascarilla de Eduardo Chibás, la lanzó contra el suelo; luego agarrando una de las estatuas de Martí dijo que se la iba a hacer comer a Fidalgo y después lo iba a poner a  fabricar estatuas de Batista.

“Aquello fue como una orden: docenas de estatuas de Martí rodaron destrozadas a puntapiés, el resto las cargaron en un camión de desperdicios  y las tiraron en un rincón de la estación; las mascarillas de Chibás fueron pulverizadas con innoble saña; cuanto busto de patriota había allí lo tiraron por el suelo o lo cargaron también para la estación; a una virgen de La Caridad le arrancaron la cabeza, otras desaparecieron. De los moldes no quedó uno entero, para evitar la reproducción”.

Y continua el articulo de Fidel: “Gracias a Chenard, bravo y audaz colaborador de Bohemia, hemos obtenido pruebas irrebatibles, pese a la ocupación militar del local y a la intransigente negativa de darle acceso a la prensa”.

El combatiente del Moncada Pedro Trigo, amigo del reportero grafico Fernando Chenard Piña, recuerda que  “aquel día fuimos Fidel Castro, Abel Santamaria y yo al estudio del escultor que se encontraba en una lomita llamada El Calvario, situada a la izquierda de la carretera que va a Managuam después de pasar el reparto Mantilla. Allí lo encontramos haciendo estatuillas de José Marti, que en su base estaba grabada la frase “Para Cuba que sufre”. Fidel, Abel y Fidalgo acordaron fabricar todas las estatuillas que se pudieran y venderlas al precio de cinco o más pesos para apoyar a la causa del Movimiento.  El escultor quedó entusiasmado y nos fuimos.  Como a la media hora, entró la policía al local del artista desbaratándolo todo, no dejaron una estatuilla sana, acabaron con aquello y también le dieron una golpeadura a Fidalgo. Cuando se iban le dijeron que
El escultor Fidalgo con una de las estatuas de Martí. (Foto Chenard)
con esa lección, esperaban que no hiciera más ninguna figura de Marti.  En cuanto se fue la policía el escultor llamó a Fidel y éste localizó a Chenard para que retratara aquel destrozo. Fernando Chenard fotografió todo aquello captando los hechos que denunció Fidel. En cuanto a Fidalgo, agredido primero y acosado después, no tuvo otra salida que exiliarse en México. 

Fernando Chenard - continua Pedro Trigo -  era “un hombre muy alegre, muy jovial y muy dicharachero” Lo conocí a través de Fidel Castro. Nos hicimos grandes amigos, reuniéndonos frecuentemente en el  local de Prado 109. ”Un día Fidel nos dio las instrucciones, a Fernando Chenard y a mí, de recoger una ametralladora que Juan Martínez Tinguao había ocultado en un cajón de herramientas dentro del cementerio chino en la avenida 26 para esconderla en mi casa, en Calabazar. Yo fui con Fernando Chenard en su máquina, mientras que Fidel iba detrás en otro auto cubriendo el traslado.   

“A las diez de la noche y tal como nos había indicado Tinguao, Fernando Chenard y yo entramos en el cementerio chino y fuimos al cajón de herramientas, cogimos la ametralladora y la llevamos al auto de Chenard. Él se acomodó en el asiento del chofer mientras que yo, a su lado, acomodaba la ametralladora en el piso del vehículo, debajo de mis pies. Al salir del cementerio chino a la calle 26 para ir a buscar la avenida de Boyeros venía una perseguidora que se situó detrás de nosotros. Fernando Chenard la ve por el espejo retrovisor  y me dice – Oye, un patrullero nos viene siguiendo, y le entró una tos nerviosa. - Yo traté de restarle importancia a aquello y, para
Estatuas del Apóstol rotas por la policía en el estudio de Fidalgo. (Foto Chenard)
despistar a los policías, le dije que nos detuviéramos en la rotonda de la Fuente Luminosa, en una cafetería que se anunciaba con un letrero lumínico muy llamativo que mostraba a un pan corriendo tras un perro salchicha y que servía los pedidos en el propio auto. Así que nos aparcamos y ordenamos unos perros calientes y refrescos. Para sorpresa de nosotros el patrullero parqueo a nuestro lado y también pidió unos panes con perros.  Comimos despacio dando tiempo a ver que pasaba, mientras Fidel daba vueltas a la rotonda tan preocupado, como lo estábamos nosotros. Al fin los patrulleros terminaron de comer su merienda y se fueron.  No fue nada más que un susto, la tos de Chenard desapareció y continuamos la marcha en el auto hasta llegar a Calabazar con la primera ametralladora del Movimiento.

La última vez que vi a Chenard – continua explicando Pedro Trigo - fue en Santiago de Cuba. Siguiendo las instrucciones de Fidel la célula de La Ceiba organizada por Chenard y la de Calabazar que dirigía yo, nos  alojamos en la calle Celda nº 8 en la barriada de Flores de aquella ciudad, donde había unos 40 catres para  descansar. Ya se encontraban en el lugar Juan Almeida,  Oscar Alcalde y Mario Lazo. Coincide que los catres de Fernando Chenard y el mío estaban pegados y antes de acostarse  Fernando me dice: –“Fidel me dijo que trajera la cámara porque hay que tirar unas fotos. Como no quiero que se me olvide te pido que me lo recuerdes,  mira Trigo,  la voy a meter debajo del catre,  pero acuérdame que tengo que llevar la cámara”.  A medianoche vino a buscarnos Renato Guitar porque Fidel había convocado a todos los combatientes a la granjita de Siboney.  Como Renato tenia mucha prisa no recogimos nada y nos fuimos para la granjita.  Fidel llegó como a la una y quince de la madrugada y nos llamó a Abel y a mi para salir los tres hacia la Plaza Marte, al encuentro con el Dr. Mario Muñoz y la máquina de  Gildo Freitas que faltaban por llegar. Después regresamos a la granjita donde Fidel anunció y detalló sus planes para atacar el Moncada, dejando en libertad de irse a los que no quisieran participar. Organizó los grupos y se repartieron las armas y los uniformes; seguidamente Raúl Gómez García  recitó sus versos  “Ya estamos en combate” y por ultimo todos cantamos el himno cubano. Fue entonces que Fidel le dijo a Chenard: Prepara la cámara y vamos a retratarnos, así quedara para la historia la fotografía de los que lucharemos por hacer realidad los sueños de Marti.  El fotógrafo, con el entusiasmo y la presteza de aquellos momentos, se dio cuenta que no la había traído y contestó: ¡Ay! Fidel se me quedó la cámara en la casa donde nos alojaron. Fidel no le contestó nada, pero  se le vio disgustado.  Hoy, de vivir y de existir esa foto para mi sería una foto famosa pero, de haberse tirado la foto, el SIM (Servicio de Inteligencia Militar)  seguramente la hubiera encontrado y nos  hubieran atrapado a todos.

Fernando Chenard Piña nació el 4 de febrero de 1919 en La Ciudad de La Habana.  Fue con su madre a España y allí vivió los horrores de la guerra civil española. A los veinte años regresó a Cuba y se estableció en La Ceiba, una barriada del municipio Marianao, donde comenzó a trabajar de dependiente en una bodega. Fundó con otros compañeros el Sindicato de Obreros y Empleados del Comercio de Víveres al Detalle y sus Anexos, donde editó y dirigió la revista  El Dependiente.  Más tarde fue elegido  secretario general de dicho Sindicato y militó durante este tiempo en el Partido Socialista Popular. En 1944 dejó su empleo para dedicarse a la fotografía. Abrió junto con Miguel Angel Oramas – asaltante y mártir también del Moncada - un pequeño estudio-laboratorio al fondo del restaurante El bodegón. En el año 1948 ingresó en el Partido Ortodoxo y defendió las ideas de Chibás en la hora radial que dirigía Juan  Manuel Márquez.  Se unió a Fidel Castro en su lucha contra el gangsterismo y la corrupción del gobierno Prío. Cuando el 10 de marzo de 1952 Fulgencio Batista dio el golpe militar fue detenido junto con un grupo de ortodoxos en la casa de Roberto Agramonte. Desde entonces comenzó a retratar las actividades populares contra la dictadura batistiana y fotografió, entre otros atropellos, la agresión que realizó un pandilla de esbirros al programa radial de la CMQLa Universidad del Aire” el 4 de mayo de 1952, así como la destrucción del estudio del escultor Hidalgo el 30 de enero de 1953 que narramos al principio. También organizó y dirigió la célula del Movimiento de Fidel en la barriada de la Ceiba, en la que agrupó, entre otros, a Giraldo Córdoba Cardín, Gildo Fleitas y Pedro Marrero. Para ayudar al Movimiento no vaciló en vender su equipo fotográfico con el que se ganaba la vida y todo el dinero que obtuvo lo donó a la causa revolucionaria para adquirir armas.

El 24 de julio de 1953 Chenard, manejando un auto Dodge, partió a Santiago de Cuba junto con los hermanos Gómez, Córdova y Montano. En la granjita de Siboney fue asignado al grupo que tenía la misión de tomar la posta 3 del Cuartel Moncada.

Después del asalto, Chenard fue apresado, torturado salvajemente y asesinado.  Durante el registro que hiciera la policía de la casa de Celda nº 8, ocupó la cámara fotográfica que el reportero grafico Fernando Chenard Piña olvidó llevar el 26 de Julio a la Granjita Siboney, porque  todo su entusiasmo y sus pensamientos se habían concentrado en empuñar el fusil para defender los ideales martianos.

Fuentes:

  • Fidel Castro: “Asaltado y destruido el estudio del escultor Hidalgo”, Revista Bohemia, 8 de febrero de 1953
  • Entrevista a Pedro Trigo, combatiente del asalto al Cuartel Moncada,  2009
  • Centro de documentación del Museo “Abel Santamaría”
  • Ana Núñez Machin: “Dos héroes del pueblo”, Revista Fototecnica,  julio de 1973, pp. 2-9.

(Cubaperiodistas)

© 2005-2006 Unión de Periodistas de Cuba
Presidente:
Tubal Páez Hernández | Edición y Realización: Equipo de Comunicación UPEC
Ave. 23 # 452 esquina a I, Vedado, La Habana Cuba (10400)
Telf. (53 7) 832 4550 | Fax: (53 7) 333079