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Viernes, 23 de Julio de 2010 |
Grandes momentos del
fotorreportaje cubano
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Fernando Chenard:
El reportero gráfico que dejó la cámara para
alzar el fusil
Jorge Oller Oller
Justamente en el centenario del natalicio de
José Marti ocurrió uno de los actos más bárbaros
y bochornosos contra la imagen de nuestro
Apóstol. El viernes 30 de enero de 1953, durante
la dictadura de Fulgencio Batista y Zaldivar, la
policía destruyó los estudios del escultor José
Manuel Fidalgo por el “delito” de fabricar
estatuas de Martí con el lema “Para Cuba que
sufre” grabado en su base.
El joven abogado Fidel Castro denunció
resueltamente el atropello en las páginas de la
revista Bohemia, junto con unas fotos
tomadas por el reportero grafico Fernando |

Fernando Chenard Piña (autorretrato). |
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Chenard que testimoniaron el brutal asalto. De
ese artículo copiamos los siguientes párrafos
que narran lo ocurrido: |
“Dos días
después del natalicio de Martí, (el 30 de enero de 1953)
a las diez de la mañana, se presentó un grupo de
perseguidoras frente a los talleres del conocido
escultor en El Calvario, allí comenzó el destrozo que
continuó después en sus estudios situados dos cuadras
más arriba. Como de costumbre carecían por completo de
mandamiento judicial; jamás lo han usado.

Estatuilla de
Jose Martí, hecha por el escultor Hidalgo que se
encuentra en el Museo ”Abel Santamaría”. |
“No fueron los agentes los que iniciaron la
fechoría; fue el capitán Oscar González de la 14
(estación de policía) quien dio el mal ejemplo.
Tomando una mascarilla de Eduardo Chibás, la
lanzó contra el suelo; luego agarrando una de
las estatuas de Martí dijo que se la iba a hacer
comer a Fidalgo y después lo iba a poner a
fabricar estatuas de Batista.
“Aquello fue como una orden: docenas de estatuas
de Martí rodaron destrozadas a puntapiés, el
resto las cargaron en un camión de desperdicios
y las tiraron en un rincón de la estación; las
mascarillas de Chibás fueron pulverizadas con
innoble saña; cuanto busto de patriota había
allí lo tiraron por el suelo o lo cargaron
también para la estación; a una virgen de La
Caridad le arrancaron la cabeza, otras
desaparecieron. De los moldes no quedó uno
entero, para evitar la reproducción”. |
Y
continua el articulo de Fidel: “Gracias a Chenard, bravo
y audaz colaborador de
Bohemia,
hemos obtenido pruebas irrebatibles, pese a la ocupación
militar del local y a la intransigente negativa de darle
acceso a la prensa”.
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El combatiente del Moncada Pedro Trigo, amigo
del reportero grafico Fernando Chenard Piña,
recuerda que “aquel día
fuimos Fidel
Castro, Abel Santamaria y yo al estudio del
escultor que se encontraba en una lomita llamada
El Calvario, situada a la izquierda de la
carretera que va a Managuam después de pasar el
reparto Mantilla. Allí lo encontramos haciendo
estatuillas de José Marti, que en su base estaba
grabada la frase “Para Cuba que sufre”.
Fidel, Abel y Fidalgo acordaron fabricar todas
las estatuillas que se pudieran y venderlas al
precio de cinco o más pesos para apoyar a la
causa del Movimiento. El escultor quedó
entusiasmado y nos fuimos. Como a la media
hora, entró la policía al local del artista
desbaratándolo todo, no dejaron una estatuilla
sana, acabaron con aquello y también le dieron
una golpeadura a Fidalgo. Cuando se iban le
dijeron que |

El escultor Fidalgo con una de las estatuas de
Martí. (Foto Chenard) |
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con esa
lección, esperaban que no hiciera más ninguna
figura de Marti. En cuanto se fue la policía el
escultor llamó a Fidel y éste localizó a Chenard
para que retratara aquel destrozo. Fernando
Chenard fotografió todo aquello captando los
hechos que denunció Fidel. En cuanto a Fidalgo,
agredido primero y acosado después, no tuvo otra
salida que exiliarse en México. |
Fernando Chenard - continua Pedro Trigo - era “un
hombre muy alegre, muy jovial y muy
dicharachero” Lo conocí a través de Fidel Castro.
Nos hicimos grandes amigos, reuniéndonos frecuentemente
en el local de Prado 109. ”Un día Fidel nos dio las
instrucciones, a Fernando Chenard y a mí, de recoger una
ametralladora que Juan Martínez Tinguao había ocultado
en un cajón de herramientas dentro del cementerio chino
en la avenida 26 para esconderla en mi casa, en
Calabazar. Yo fui con Fernando Chenard en su máquina,
mientras que Fidel iba detrás en otro auto cubriendo el
traslado.
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“A las diez de
la noche y tal como nos había indicado Tinguao,
Fernando Chenard y yo entramos en el cementerio
chino y fuimos al cajón de herramientas, cogimos
la ametralladora y la llevamos al auto de
Chenard. Él se acomodó en el asiento del chofer
mientras que yo, a su lado, acomodaba la
ametralladora en el piso del vehículo, debajo de
mis pies. Al salir del cementerio chino a la
calle 26 para ir a buscar la avenida de Boyeros
venía una perseguidora que se situó detrás de
nosotros. Fernando Chenard la ve por el espejo
retrovisor y me dice – Oye, un patrullero nos
viene siguiendo, y le entró una tos nerviosa. -
Yo traté de restarle importancia a aquello y,
para |

Estatuas del
Apóstol rotas por la policía en el estudio de
Fidalgo. (Foto Chenard) |
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despistar a los
policías, le dije que nos detuviéramos en la
rotonda de la Fuente Luminosa, en una cafetería
que se anunciaba con un letrero lumínico muy
llamativo que mostraba a un pan corriendo tras
un perro salchicha y que servía los pedidos en
el propio auto. Así que nos aparcamos y
ordenamos unos perros calientes y refrescos.
Para sorpresa de nosotros el patrullero parqueo
a nuestro lado y también pidió unos panes con
perros. Comimos despacio dando tiempo a ver que
pasaba, mientras Fidel daba vueltas a la rotonda
tan preocupado, como lo estábamos nosotros. Al
fin los patrulleros terminaron de comer su
merienda y se fueron. No fue nada más que un
susto, la tos de Chenard desapareció y
continuamos la marcha en el auto hasta llegar a
Calabazar con la primera ametralladora del
Movimiento. |
La última vez que vi
a Chenard – continua explicando Pedro Trigo - fue en
Santiago de Cuba. Siguiendo las instrucciones de Fidel
la célula de La Ceiba organizada por Chenard y la de
Calabazar que dirigía yo, nos alojamos en la calle
Celda nº 8 en la barriada de Flores de aquella ciudad,
donde había unos 40 catres para descansar. Ya se
encontraban en el lugar Juan Almeida, Oscar Alcalde y
Mario Lazo. Coincide que los catres de Fernando Chenard
y el mío estaban pegados y antes de acostarse Fernando
me dice: –“Fidel me dijo que trajera la cámara porque
hay que tirar unas fotos. Como no quiero que se me
olvide te pido que me lo recuerdes, mira Trigo, la voy
a meter debajo del catre, pero acuérdame que tengo que
llevar la cámara”. A medianoche vino a buscarnos Renato
Guitar porque Fidel había convocado a todos los
combatientes a la granjita de Siboney. Como Renato
tenia mucha prisa no recogimos nada y nos fuimos para la
granjita. Fidel llegó como a la una y quince de la
madrugada y nos llamó a Abel y a mi para salir los tres
hacia la Plaza Marte, al encuentro con el Dr. Mario
Muñoz y la máquina de Gildo Freitas que faltaban por
llegar. Después regresamos a la granjita donde Fidel
anunció y detalló sus planes para atacar el Moncada,
dejando en libertad de irse a los que no quisieran
participar. Organizó los grupos y se repartieron las
armas y los uniformes; seguidamente Raúl Gómez García
recitó sus versos “Ya estamos en combate” y por ultimo
todos cantamos el himno cubano. Fue entonces que Fidel
le dijo a Chenard: Prepara la cámara y vamos a
retratarnos, así quedara para la historia la fotografía
de los que lucharemos por hacer realidad los sueños de
Marti. El fotógrafo, con el entusiasmo y la presteza de
aquellos momentos, se dio cuenta que no la había traído
y contestó: ¡Ay! Fidel se me quedó la cámara en la casa
donde nos alojaron. Fidel no le contestó nada, pero se
le vio disgustado. Hoy, de vivir y de existir esa foto
para mi sería una foto famosa pero, de haberse tirado la
foto, el SIM (Servicio de Inteligencia Militar)
seguramente la hubiera encontrado y nos hubieran
atrapado a todos.
Fernando Chenard
Piña nació el 4 de febrero de 1919 en La Ciudad de La
Habana. Fue con su madre a España y allí vivió los
horrores de la guerra civil española. A los veinte años
regresó a Cuba y se estableció en La Ceiba, una barriada
del municipio Marianao, donde comenzó a trabajar de
dependiente en una bodega. Fundó con otros compañeros el
Sindicato de Obreros y Empleados del Comercio de Víveres
al Detalle y sus Anexos, donde editó y dirigió la
revista El Dependiente. Más tarde fue elegido
secretario general de dicho Sindicato y militó durante
este tiempo en el Partido Socialista Popular. En 1944
dejó su empleo para dedicarse a la fotografía. Abrió
junto con Miguel Angel Oramas – asaltante y mártir
también del Moncada - un pequeño estudio-laboratorio al
fondo del restaurante El bodegón. En el año
1948 ingresó en el
Partido Ortodoxo y defendió las ideas de
Chibás en la hora radial que dirigía Juan
Manuel Márquez. Se unió a Fidel Castro en
su lucha contra el gangsterismo y la corrupción del
gobierno
Prío. Cuando el
10 de marzo de
1952 Fulgencio Batista dio el golpe militar
fue detenido junto con un grupo de ortodoxos en la casa
de
Roberto Agramonte. Desde entonces comenzó a
retratar las actividades populares contra la dictadura
batistiana y fotografió, entre otros atropellos, la
agresión que realizó un pandilla de esbirros al programa
radial de la
CMQ “La
Universidad del Aire” el 4 de mayo de
1952, así como la destrucción del estudio del
escultor
Hidalgo el
30 de enero de 1953 que narramos al
principio. También organizó y dirigió la célula del
Movimiento de Fidel en la barriada de la
Ceiba, en la que agrupó, entre otros, a
Giraldo Córdoba Cardín,
Gildo Fleitas y
Pedro Marrero. Para ayudar al Movimiento no
vaciló en vender su equipo fotográfico con el que se
ganaba la vida y todo el dinero que obtuvo lo donó a la
causa revolucionaria para adquirir armas.
El 24 de julio de
1953 Chenard, manejando un auto Dodge, partió a Santiago
de Cuba junto con los hermanos Gómez, Córdova y Montano.
En la granjita de Siboney fue asignado al grupo que
tenía la misión de tomar la posta 3 del Cuartel Moncada.
Después del asalto, Chenard fue apresado, torturado
salvajemente y asesinado. Durante el registro que
hiciera la policía de la casa de Celda nº 8, ocupó la
cámara fotográfica que el reportero grafico Fernando
Chenard Piña olvidó llevar el 26 de Julio a la Granjita
Siboney, porque todo su entusiasmo y sus pensamientos
se habían concentrado en empuñar el fusil para defender
los ideales martianos.
Fuentes:
-
Fidel Castro: “Asaltado y destruido el estudio del
escultor Hidalgo”, Revista Bohemia, 8 de
febrero de 1953
-
Entrevista a Pedro Trigo, combatiente del asalto al
Cuartel Moncada, 2009
-
Centro de documentación del
Museo “Abel Santamaría”
-
Ana
Núñez Machin: “Dos héroes del pueblo”, Revista
Fototecnica, julio de 1973, pp. 2-9.
(Cubaperiodistas)
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