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Viernes, 04 de Junio de 2010 |
Grandes momentos del
fotorreportaje cubano
Historia de las
fotos que corroboraron la muerte de José Martí
Jorge Oller Oller
Cuando José Martí cayó combatiendo en Dos Ríos,
numerosos patriotas cubanos, especialmente los
que estaban en Nueva York, dudaron de la
veracidad de su muerte. No podían concebir la
perdida de aquel espíritu indómito y luchador
incansable que creara y organizara el Partido
Revolucionario Cubano para alcanzar la libertad
e independencia de Cuba. Varias semanas después,
confirmaron la triste y dolorosa verdad. Dos
fotografías, publicadas en aquellos días en la
prensa habanera, corroboraron que Martí había
muerto luchando por sus ideales patrios.
Cronológicamente ocurrió así: |

Fotografía de
José Martí hecha en 1894. |
Domingo 19 de
mayo de 1895. Alrededor de las 2 de la tarde,
en un lugar donde confluyen los ríos Cauto y
Contramaestre conocido por Dos Ríos, al norte de Palma
Soriano, cayó combatiendo José Martí. Iba con el joven
subteniente Ángel de la Guardia para unirse a los
mambises que estaban peleando en la margen este del
Contramaestre, cuando unos soldados españoles emboscados
en una maleza dispararon contra ellos. Martí recibió un
balazo en el pecho, otro en el cuello y un tercero en el
muslo, cayendo del caballo que, también herido, se
escabulló de allí. De la Guardia, aunque ileso, quedó
atrapado debajo de su cabalgadura derribada por las
balas enemigas. Cuando pudo liberarse del peso del
caballo se cubrió detrás de unos arbustos para socorrer
a Martí pero viendo lo inútil de su empeño optó por
encontrar a los suyos y dar la fatal noticia a Máximo
Gómez. El Generalísimo, que creía que Martí estaba en el
campamento como se lo había pedido, reaccionó con
repentina e irreflexiva furia y se lanzó solo a rescatar
a Martí, sin siquiera reagrupar a su tropa. Casi muere
en el empeño. No tuvo otra opción que replegarse con sus
hombres, que habían corrido tras él, y buscar
posiciones. A pesar de la bravura y patriotismo de los
mambises les fue imposible rescatar el cuerpo del
Apóstol que había quedado dentro de las cuantiosas
fuerzas españolas.

Retrato de María Mantilla que llevaba el
Apóstol el día de su muerte. |
Los
soldados hispanos que dispararon contra los
solitarios jinetes les llamó la atención que el
caído vestía una chaqueta negra, pantalón claro
y un sombrero negro de castor, una indumentaria
extraña en aquellas tierras de nadie. Al revisar
sus objetos personales, cartas, documentos, un
pañuelo y un reloj con las iniciales J. M, se
dieron cuenta que se trataba de José Martí. Los
oficiales informaron rápidamente al Coronel José
Ximénez de Sandoval, jefe de la columna, no sin
antes quedarse con algún recuerdo, entre ellos
el pequeño retrato de una niña.
Ximénez de Sandoval después de examinar la
documentación y de ser identificado el cadáver
por uno de sus oficiales, (el capitán Enrique
Satué que lo conoció en Santo Domingo) y por el
guajiro Carlos Chacón (apresado por
colaboracionista y a quien Martí le había
mandado a comprar algunas |
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cosas días antes) no tuvo dudas de quien se
trataba. Rápidamente ordenó salvaguardarlo y
partir hacia Remanganaguas para telegrafiar la
noticia a sus superiores en Santiago de Cuba.
Durante el trayecto y bajo una fuerte lluvia, la
columna española fue hostigada por las fuerzas
del General Quintín Banderas que trataban de
rescatar el cuerpo del Apóstol. |
Lunes 20 de
mayo. Ximénez de Sandoval logró llegar a
Remanganaguas pasadas las ocho de la mañana y telegrafió
al Gobernador militar de Santiago de Cuba, General Juan
Salcedo, informándole sobre el combate y la muerte de
Martí. El gobernador inmediatamente lo comunicó al
Capitán General de la Isla, General Arsenio Martínez
Campos, quien a su vez cablegrafió urgentemente a la
Reina Regente y al gobierno de Madrid dando la noticia.
Por la diferencia de los husos horarios la comunicación
llegó a España tarde en la noche y después de una
reunión extraordinaria del gabinete ministerial, el
Ministro de la Guerra Marcelo Azcárraga dio a conocer a
la prensa la muerte del “llamado Presidente José Martí”.
Entretanto, el gobernador militar de Santiago había
ordenado al medico militar Pablo Aurelio Valencia que se
trasladara a Remanganaguas para exhumar, verificar la
identificación del cadáver, embalsamarlo y traerlo a
Santiago de Cuba para ser enterrado en esta ciudad.
Martes 21 de mayo.
La prensa en todo el mundo publicó la noticia de
la muerte de José Martí. En Nueva York, los
miembros de la delegación del Partido
Revolucionario Cubano quedaron consternados y se
negaban a dar crédito a la noticia. Unos meses
atrás Martí había partido de esa ciudad para
encontrarse con Máximo Gómez y coordinar la
guerra necesaria y aunque sin noticias de ellos
no pensaban que Martí estuviera en Cuba. Es por
ello que Gonzalo de Quesada decidió comisionar a
Ri¬cardo Muñiz, un revolucionario que tenia
pasaporte norteamericano, para que esa misma
tarde embarcara en el vapor Niagara rumbo a
Santiago de Cuba y allí estableciera contacto
con Desiderio Fajar¬do, conocido como El
Cautivo, delegado oficial de la Junta
Revolucionaria Cubana en esa ciudad, y
confirmaran, sin lugar a dudas, si José Martí
estaba vivo o muerto.
Miércoles 22 de mayo.
También en La Habana los cubanos desconfiaban de
las noticias de la muerte de Martí que divulgaba
la prensa oficialista española. Y mientras
Ri¬cardo Muñiz navegaba rumbo a la capital
santiaguera, José A. Rodríguez, Helio, director
del bisemanario La Caricatura, una publicación
cubana dedicada a reproducir las fotografías de
actualidad, |

Grabado de la
foto de María Mantilla publicado en el diario
La Discusión. |
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encargó a su experimentado fotógrafo, Higinio
Martínez, que viajara a Santiago de Cuba y
retratara todo lo que pudiera sobre la aparente
muerte de Martí. |
Jueves 23 de
mayo. Higinio Martínez partió para Santiago
de Cuba con su pesado equipo fotográfico y unas cartas
de presentación para las autoridades competentes de esa
ciudad. Esa mañana, el general Gómez se dirigió a
Camagüey para ampliar la guerra hacia esa provincia en
tanto que Quintín Banderas se mantenía en los
alrededores de Remanganaguas buscando alguna oportunidad
para rescatar el cuerpo de Martí. Esa tarde el Dr.
Valencia le practicó la autopsia al cadáver.
Viernes 24 de mayo.
Llegó a Remanganaguas una columna militar española que
custodiaría al cadáver hasta Santiago de Cuba.

Recorte de la
primera plana del bisemanario La Caricatura
del
9 de junio de 1895 con la
fotografía del cadáver de Martí hecha por
Higinio Martínez, el 27 de mayo. |
Sábado 25 de mayo.
Las tropas españolas colocaron el cadáver de
Martí en un tosco ataúd de madera, lo amarraron
a unas cabalgaduras y avanzaron hasta Palma
Soriano. Por el camino, las fuerzas de Quintín
Banderas tirotearon nuevamente la columna, pero
nada pudieron contra la superioridad numérica
del enemigo. El cortejo militar español llegó a
esa ciudad y expusieron el cadáver en el parque
durante algunas horas antes de trasladarlo al
cuartel. Mientras, Higinio Martínez que había
llegado a Santiago de Cuba, obtuvo un permiso de
las autoridades para realizar su labor
foto-periodística.
Domingo 26 de mayo.
Al amanecer la formidable columna española salió
de Palma Soriano y avanzó hacia San Luis,
hostigada siempre por la caballería mambisa que,
a pesar de todos los intentos y del valor del
General cubano y su escasa tropa, no pudieron
rescatar el |
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cuerpo de su querido y respetado Jefe. Al llegar
a San Luis el cuerpo del Maestro fue
transportado por tren hasta Santiago de Cuba a
donde llegó aproximadamente a las seis de la
tarde. Inmediatamente fue trasladado al
cementerio de Santa Ifigenia bajo una fuerte
vigilancia y la mirada de un pueblo triste y
silencioso. |
Lunes 27 de
mayo. El Gobernador militar de la plaza
dispuso que el entierro se efectuara a las ocho de la
mañana en medio de extremas medidas militares. Momentos
antes, los cubanos Antonio Bravo Correoso y Joaquín
Castillo Duany solicitaron al capitán español Enrique
Ubieta, amigo de ellos y de Martí, que les permitieran
identificar el cadáver. Ubieta se encargó de ello
hablando con el Comandante de las fuerzas en el
Cementerio quien atendía al fotógrafo Higinio Martínez.
El jefe accedió y los cinco fueron al lugar donde estaba
el ataúd y un soldado lo abrió. Los cubanos y el militar
español Ubieta enseguida reconocieron a Martí mientras
que Higinio Martínez aprovechó la oportunidad para
retratar el cadáver. A la hora señalada el coronel
Ximénez de Sandoval, que se encontraba allí por orden
del Gobernador, preguntó a los presentes si alguien
deseaba despedir e duelo y como no hubo respuesta el
mismo dijo unas breves palabras, resaltando que Martí no
se podía ver como un enemigo sino a un hombre “que las
luchas de la política colocaron ante los soldados
españoles”. Después el ataúd fue depositado en el nicho
134 de la galería sur de la necrópolis santiaguera.
Durante este tiempo el fotógrafo Higinio Martínez
retrató el nicho, el ataúd y la despedida de duelo de
Ximénez de Sandoval. Cuando terminó la ceremonia fue a
revelar sus fotografías para enviarlas a La Caricatura y
también para obsequiar a los oficiales españoles que le
habían viabilizado sus funciones de reportero grafico.
No estaba presionado para enviar sus imágenes porque el
bisemanario acababa de salir el del día 26 de mayo y el
siguiente número, donde saldrían sus fotos, no se
imprimiría hasta el domingo 9 de junio. Tenía tiempo de
sobra.
Martes, 28 de mayo.
Este día llegó el vapor Niágara a Santiago de
Cuba. Muñiz, tan pronto se hospedó en el Hotel
de Marcelina Reed, salió a buscar a unos amigos
leales a la causa que se encargarían de avisar
su llegada a Desiderio Fajardo el hombre que
Gonzalo de Quesada le ordenó contactar.
Jueves 30 de mayo.
Fajardo vino ver a Muñiz y éste le informó la
misión que la Delegación del Partido Cubano de
Nueva York les habían encomendado a los dos:
comprobar si la muerte de Martí era cierta.
Fajardo desconocía que Martí había sido
identificado plenamente en Dos Ríos por la
documentación que llevaba y gente que lo conoció
y también por Antonio Bravo Correoso, Joaquín
Castillo Duany y el capitán |

Ximenez Sandoval haciendo uso de
la palabra en el entierro de José Martí. Se
trata de un grabado basado en una de las
fotografías que captó Higinio Martinez ese día y
que fue utilizado en varias publicaciones
nacionales y extranjeras. Los grabados en
madera, piedra litográfica o planchas de metal,
dibujados a mano, eran los que utilizaban los
periódicos en aquellos años. El fotograbado se
encontraba aun en fase de experimentación y
solo era usado por las revistas literarias como
El Fígaro y La Habana
Elegante por la lentitud y el costo del proceso.
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español Enrique Ubieta, en el cementerio de
Santa Ifigenia, antes de enterrarlo. Es por ello
que le explicó a Muñiz que sólo los españoles
eran los que aseguraban que el cadáver era el de
Martí y que los patriotas santiagueros, aunque
no lo conocían físicamente recelaban de la
noticia solo pudieron verlo de lejos. También le
comentó que un oficial español, que participó en
el encuentro de Dos Ríos, registró las ropas del
caído y encontró en uno de los bolsillos del
chaleco la fotografía de una niña que guardó
como recuerdo. Esa foto la conservaba la esposa
que vivía en Santiago. Muñiz se interesó
muchísimo en el retrato y Fajardo le prometió
hacer todo lo posible para obtener una copia.
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Viernes 31 de
mayo. Este fue un día muy activo para
Fajardo. Encargó a una de sus colaboradoras, muy amiga
de la esposa del oficial español que tenía el retrato,
que tratara de que le prestara la fotografía, cosa que
logró. Ya en manos de Fajardo fue rápidamente a la
fotografía de unos amigos para reproducirla. La copia
estaría lista a la mañana siguiente.
Sábado, 1 de junio.
Fajardo recogió la copia en la fotografía y se la llevó
a Núñez al hotel. Este, al verla, le preguntó si estaba
completamente seguro de que ese retrato se encontraba
entre las pertenencias que llevaba encima el baleado el
día de su muerte y al afirmarle que si lo estaba, le
dijo emocionado: “- Hemos perdido a Martí y la
Revolución ha sufrido un golpe terrible, pero esto no
significa que hayamos perdido la guerra"."Este retrato
es de Maria Man¬tilla, una niña que vive en Nueva York
por quien Martí sentía un gran afecto. Yo la conocí en
Central Valley, en casa de don Tomas Estrada Palma, en
el mes de septiembre del año 1892 y aunque no recuerdo
haberla visto otra vez, no he olvidado sus facciones y
sólo en poder de Martí podía encontrarse este retrato”.
Por la tarde cablegrafió a Gonzalo de Quesada
confirmándole. la irreparable perdida del Maestro. Fue
así como la Junta Revolucionaria Cubana de New York tuvo
la seguridad de que Martí había muerto.
Ese día, también el fotógrafo Higinio Martínez le envió
las fotos del entierro de Martí y la siguiente carta al
director de La Caricatura. José A. Rodríguez:
“Santiago de Cuba 1º de junio de 1895
Estimado Sr. Director: Después de obtener el
correspondiente permiso de las autoridades, pase al
cementerio de esta ciudad en donde se hallaba expuesto
al público, para la debida identificación que le remito,
por la cual de una manera absoluta se verá confirmada la
muerte del actual jefe revolucionario.
“Aunque dicha fotografía está sacada –a los ocho días de
muerto (…) en el combate de Dos Ríos no obstante los
progresos de una rápida descomposición á causa de la
humedad del terreno, todos han reconocido al
revolucionario señor Martí, pues los rasgos distintivos
de su fisonomía no han podido en ese tiempo ser borrados
por la mano de la muerte.
“La frente espaciosa que daba á su rostro un sello tan
especial, el cabello rizoso, y otras señales del cuerpo,
convienen exactamente con los retratos que todo el mundo
conoce y con los antecedentes suministrados por sus
familiares, por lo cual el cadáver ha sido debidamente
identificado”
“Al mismo tiempo le remito fotografías del cementerio,
el ataúd en que fue conducido Martí desde Remanganaguas
y el nicho en que reposa en la Necrópolis.
“Salgo con la columna del valiente coronel S. Sandoval y
espero que se me ofrezca ocasión para remitirle algunas
vistas,
“Queda a sus órdenes su amigo afectísimo
Higinio Martínez”
Martes 4 de junio.
Sorprendentemente el diario La Discusión reproduce el
retrato de Maria Mantilla con el siguiente pie
informativo:
“PRUEBA PLENA El retrato cuyo facsímil nos apresuramos á
publicar – enviado al efecto por nuestros activos
reporters en el teatro de la guerra – fue encontrado en
uno de los bolsillos de la americana usada por Jose
Martí. Alguno de los familiares del Sr. Martí á quienes
lo hemos mostrado, han reconocido inmediatamente en él a
la señorita Maria Mantilla, nacida en Nueva York, de 13
años de edad, huérfana de padre y de madre venezolana,
ahijada de Martí y á la cual quería éste con entrañable
cariño. La señorita Mantilla reside actualmente en Nueva
York”.
El activo reportero del diario La Discusión en el teatro
de la guerra era Eduardo Varela Zequeira, quien además
era un revolucionario muy sagaz que luchaba secretamente
por la libertad de Cuba. Obviamente estaba relacionado
con Desiderio Fajar¬do, porque solo éste le podía haber
entregado la copia del retrato de Maria Mantilla que
Muñiz identificó. Precisamente, en aquellos días, Varela
Zequeira había ido al lugar donde murió Martí y envió al
diario una sentida crónica describiendo aquel sitio.
Tiempo después, al descubrirse sus actividades
conspirativas pudo escapar e incorporarse al Ejercito
mambí alcanzando el grado de comandante.
Domingo 9 de julio.
La Caricatura publicó en su primera plana el grabado de
Martí captada en el cementerio de Santa Ifigenia junto
con la carta y otras fotografías e informaciones que
enviara Higinio Martínez desde Santiago de Cuba. No
existía ninguna duda. Martí había muerto..
Lunes, 17 de junio.
A los 29 días de su muerte y de regresar Muñiz para
escuchar personalmente sus impresiones, de haber
recibido noticias confiables de las jefes mambises y ver
los diarios habaneros con las fotografías probatorias,
fue que el Partido Revolucionario Cubano publicó la
siguiente nota en el semanario Patria que fundara el
Apóstol: "Ultima hora" “Al entrar en prensa el presente
número, recibimos la cruel certidumbre de que ya no
existe el Apóstol ejemplar, el maestro querido, el
abnegado José Martí. Patria, reverente y atribulada,
dedicará su número próximo a glorificar al patriota, a
enaltecer el inmortal."
Fuentes:
• Periódico La Discusión 4 de junio de 1895
• Bisemanario La Caricatura 9 de junio de 1895
• Emilio Roig de Leuchsenring: De cómo el retrato de una
niña sirvió a la delegación cubana de New York para
comprobar la muerte de Martí. Revista Carteles, 2 de
mayo de 1937 pp. 44,45,49 y 53
• Emilio Roig de Leuchsenring: ¿Cómo pudo ser
identificado el cadáver de Jose Martí? Revista Carteles,
5 de julio de 1953 pp. 64 y 65
• Enrique Ubieta: Efemérides de la revolución cubana,
Librería e Imprenta La Moderna Poesía, La Habana, 1920,
t. IV,
Máximo Gómez: Diario de campaña, Talleres del Centro
Superior Tecnológico, Ceiba del Agua, 1940, p. 335.
(Cubaperiodistas)
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