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Viernes, 12 de Febrero de 2010

Grandes momentos del fotorreportaje cubano

 

El Maine: la explosión de las grandes mentiras

Jorge Oller Oller

Mientras los mambises luchaban victoriosamente en la manigua por la independencia de Cuba, el acorazado norteamericano Maine  explotaba misteriosamente en la bahía de La Habana a las 9:40 de la noche del 15 de febrero de 1898. La explosión fue en la proa donde la marinería tenía su dormitorio y seguidamente el fuego alumbraba un trágico espectáculo de muerte y horror. De inmediato hubo una respuesta solidaria de marinos


El acorazado Maine entrando al puerto de La Habana a las 11 de la mañana del 25 de enero de 1898. Formaban su tripulación dos jefes, seis oficiales y trescientos cincuenta marineros. La nave ancló en la boya numero cuatro. Foto de José Gómez de la Carrera.

españoles y habaneros que acudieron rápidamente a auxiliar a los sobrevivientes y trataron de dominar las llamas.

A media noche y a pesar de todos los esfuerzos que se hicieron el barco se ladeó hundiéndose por la popa  y dejando ver la destrozada proa. A su alrededor flotaban  los cadáveres de 264 marineros y 2 oficiales que estaban a bordo –la dotación la componían 358 hombres. También perecieron 2 marinos españoles y varios sufrieron serias heridas mientras realizaban las labores de salvamento. El crucero de guerra español Alfonso XII que se hallaba fondeado junto al Maine recibió daños. El capitán del navío americano y la casi totalidad de los oficiales estaban en tierra cumplimentando diversas invitaciones.


Una de las primeras fotos del Maine después de la explosión. Fue tomada en las primeras horas de la mañana por el capitán de artillería del Ejército español Pedro de Barrionuevo y publicada en el Diario del Ejército.

Al siguiente día, el jueves 16, comenzaron los fotógrafos su labor informativa. En una lancha de la marina de guerra española, el capitán de artillería Pedro de Barrionuevo captaba imágenes del buque destrozado para los técnicos militares y el Diario del Ejército, mientras que en un bote, dando vueltas alrededor de los restos del acorazado iba José Gómez de la Carrera, quien desde el comienzo de la guerra retrataba
escenas como corresponsal de la revista El Fígaro y de varias publicaciones europeas y norteamericanas.

Como dominaba el idioma inglés y era ciudadano norteamericano, lo acompañaba casi siempre algún reportero yanqui que lo utilizaba además de intérprete. Por esas razones, cuando el día 21 de enero y a bordo del USS Mangle llegó la comisión norteamericana encargada de la investigación lo nombraron el fotógrafo oficial. Tanto Barrionuevo como Gómez de la Carrera fueron los primeros fotógrafos en acercarse al buque y retratar los restos humeantes del navío, el rescate de las victimas que aún quedaban en el mar y el trabajo de los buzos.  

Aunque el capitán del buque Charles Sigsbee exhortó a la opinión publica  que se “debía suspender todo juicio hasta conocer los detalles de lo ocurrido”, tan pronto se supo la noticia, en los Estados Unidos la prensa sensacionalista, sin tener ninguna prueba de ello, acusó inmediatamente a los militares españoles de haber colocado un artefacto explosivo en el Maine. Comenzaba una escandalosa y agresiva  campaña para que el pueblo norteamericano presionara al Gobierno y declarara la guerra a España. Era el pretexto que necesitaba el naciente imperio para inmiscuirse en la larga y heroica lucha independentista de los cubanos y arrebatarles su inminente triunfo.  

La estación del cable de La Habana ofrecía sus servicios de 8 de la mañana a 8 de la noche, por esa razón los corresponsales tuvieron que esperar


El New York Journal acusó a España. En su primera página cargada de titulares sensacionalistas y la oferta de dar 50 000 dólares por los culpables, mostraba además un dibujo de cómo había sido accionada desde tierra la mina que supuestamente hundió la nave.

hasta la mañana siguiente para transmitir los despachos a sus diarios. Uno de los primeros en llegar con las noticias del desastre fue el veterano reportero del diario The World en La Habana Silvestre Scovell, quien trató de enviar el siguiente cable: “Un individuo desde un bote arrojó una bomba sobre el acorazado Maine que produjo la explosión…”, el censor le dijo que eso era falso a lo que le respondió: “Sí, pero es sensacional”. Como el parte le fue rechazado, tranquilamente lo recogió y lo envió clandestinamente por barco a Cayo Hueso y de allí lo transmitieron al diario neoyorquino donde fue desplegada la información junto con un gran dibujo de la explosión.

Los diarios norteamericanos The World, de Joseph Pulitzer, The Sun, de Charles Dana, el New York Herald,  de Janes Gordon Bennett y muchos otros enviaron a sus fotógrafos y reporteros. Vinieron más de un centenar  y todos transmitían noticias de un sensacionalismo rabioso y fotografías trágicas o falseadas, lo que constituyó una verdadera explosión de mentiras, exageraciones e inexactitudes en torno al desastre del Maine.  

Pero de todos los periódicos yanquis el más recalcitrante fue el New York Journal dirigido por William Randolph Hearst. Cuando el viernes 17 de febrero dio a conocer la noticia puso en la primera página el siguiente titulo:”El barco de guerra Maine partido por la mitad por un artefacto infernal secreto del enemigo” y debajo un dibujo del acorazado en la rada habanera y una mina junto a la quilla de la cual salían unos hilos eléctricos conectados a un detonador manipulado por los españoles en la costa. La circulación alcanzó ese día un millón de ejemplares. Curiosamente una semana antes Hearst, acompañado de reporteros y fotógrafos, había estado en La Habana en su yate "Bucanero” y sin pedir la autorización correspondiente a las autoridades portuarias españolas entró en la bahía, fondeó cerca del Maine  y tomó fotografías del acorazado y del litoral.

Por orden del jefe de la Policía de La Habana coronel José Paglieri la nave fue multada y obligada a salir de las aguas jurisdiccionales cubanas. ¿Pero, qué motivó esa extraña visita a La Habana? ¿Estaría haciendo bueno su lema de que “mientras otros hablan mi Journal actúa”? Tampoco vaciló en publicar una fotografía supuestamente tomada por un buzo de la armada americana y cuya imagen mostraba el boquete que había abierto el torpedo español en el blindaje del Maine y lo había hundido. Algún tiempo después el historiador norteamericano Willis F. Johnson descubrió que un año antes, la misma  fotografía, había sido publicada por Hearst en su propio periódico, como un eclipse total de Sol.  

En aquellos días se publicaron centenares de noticias y fotografías inventadas que los lectores creyeron eran reales. Una de estas informaciones fue ideada por Ricardo Arnauto un periodista independentista y ex director del diario  El Reconcentrado que estaba refugiado en Cayo Hueso. Cuando ocurrió el estallido del Maine,  Arnauto  corrió la voz de que era amigo de Barquín, un buzo  que había colocado los explosivos que volaron al Maine. El rumor llegó, como esperaba, a los oídos de Grayson, un avispado reportero de Prensa Asociada (AP), y este le ofreció 300 dólares por la historia y una fotografía del buzo. Arnauto no le costó ningún trabajo redactar su historia, pero al tal Barquín no lo conocía –el nombre lo había sacado de una lista de buzos de La Habana. Hombre de grandes recursos  no se amilanó y le pidió una foto al  actor bufo Gonzalo Hernández, que estaba de gira por la Florida y escribió al dorso de ella: “A mi fraternal amigo Ricardo Arnauto.- José Barquín”.  Entregó la información y el retrato a Grayson y cobró lo ofrecido. Cuarenta y ocho horas después se publicaba en los diarios yanquis el supuesto retrato de Barquín, dando origen a la agresiva frase “Remember the Maine”.

Poco tiempo después Grayson se encontró con Arnauto y le confesó que él sabía que la información y la foto de Barquín eran falsas, pero tan sensacionales que la vendió a la AP por 3 000 dólares.  Este cuento motivó otro en el que se involucraba a William Astor, un contrabandista de armas yanqui amigo de Theodoro Rooselvet : el buzo  José "Taco" Barquín con otros tres más vecinos del poblado de Regla colocaron la bomba en el Maine, muriendo uno de ellos en la explosión. También el cinematógrafo que por aquellos meses hacía su aparición en publico “filmó” la explosión y el hundimiento del acorazado Maine solo que el operador de cine, el francés Georges Meliès, no captó la escena en la rada habanera sino que la recreó en la pecera de su casa. 

Desde un inicio las investigaciones estuvieron divididas. Los americanos aseguraban que la explosión había sido producida por una mina o un torpedo.  Los españoles que eran causas internas. Los primeros querían la guerra, los segundos la evitaban. En definitiva el Gobierno norteamericano declaró la guerra a España con los resultados de todos conocidos. Pero siempre quedó latente la sospecha de que la explosión del Maine fue provocada por los propios norteamericanos para apoderarse de las colonias que le quedaban a España en América y el Pacifico e influir sobre los patriotas cubanos que luchaban por su libertad y sin ninguna ayuda extranjera habían debilitado tanto al poderoso ejercito español que su derrota era inminente.
 

En 1975, el Almirante de los Estados Unidos  Hyman G. Rickover al frente de un equipo de investigadores reunió todos los documentos e informes de las comisiones encargadas de la investigación en 1898, las de 1912, cuando se extrajeron los restos del buque, y cuantas declaraciones, publicaciones y fotografías pudo obtener. Después de  un exhaustivo análisis de todo el material  dictaminó, sin lugar a dudas "que una fuente interna fue la causa de la explosión del Maine”.  

Fuentes:

Anuario El País, La Habana 1943, p. 53.

La Nova Catalunya: Recuerdos del año noventa y ocho, junio de 1930, pp. 8, 9 y 10.

Domingo Blanco, periódico Imparcial, Madrid, 17 de febrero de 1898.

Almirante Hyman G. Rickover: Como fue hundido el Maine. Editora Naval, Madrid, 1985.

Hudson Strode The pageant of Cuba. Randon House, New York, 1934.

Willis Fletcher Johnson: America’s Forein Relations, London , Eveleigh Nash Company, 1916.    Tomo II, P. 250.

(Cubaperiodistas)
 

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