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Viernes, 23 de Octubre de 2009

Grandes momentos del fotorreportaje cubano
   

Discriminación racial

Jorge Oller Oller

A pesar de las leyes republicanas que prohibían y penalizaban la discriminación racial, los negros y mulatos eran excluidos o marginados de  los buenos empleos, de la vivienda en determinadas barriadas y de otros espacios sociales. Este rechazo era más evidente en los suntuosos y exclusivos clubes habaneros, como el Biltmore Country Club y el Havana Yacht Club.

Se cuenta que el dictador Fulgencio Batista y el senador Alfredo Hornedo solicitaron su ingreso en dichos clubes y, a pesar de su extraordinario poder político, no fueron aceptados por ser mulatos. Pero Hornedo, hombre adinerado, poderoso y caprichoso decidió entonces construir su propio club, el  Casino Deportivo de La


Arístides Reyes Reyes frente al Cienfuegos Yacht Club. Arístides nació en La Habana. Fue reportero gráfico de la Cuba Sono Films y del periódico Hoy hasta que estos medios de prensa fueron clausurados en 1947 por el gobierno de Grau. Se incorpora al periódico Alerta donde se especializó en deportes.  Fotografió distintos eventos deportivos en distintos clubes deportivos nacionales y viajó a Puerto Rico, Venezuela y Panamá para reportar los juegos de pelota sin que en ninguno de ellos tuviera barrera alguna para desempeñar sus funciones. La única vez que tuvo un incidente racial en el ejercició de sus funciones fue en el club cienfueguero. En 1959 se incorporó al periódico Revolución hasta su fallecimiento ocurrido en 1960.

Habana, edificándolo con tanto lujo como aquellos que le impidieron entrar.

No solo La Habana contó con esas sociedades exclusivas de gente ricachona y piel blanca, las había también en otras ciudades importantes de Cuba como el Cienfuegos Yacht Club en cuya sede ocurrió un escandaloso y bochornoso incidente racial.

El domingo 15 de julio de 1956 se celebraban las tradicionales regatas a cuatro remos en la bahía de la Perla del Sur que organizaba ese club desde 1920 y donde competían los mejores remeros de los clubes náuticos del país.


Titulares de Alerta y de otros periódicos denunciando la discriminación racial de que fue objeto Arístides Reyes cuando se disponía a cumplir con sus deberes informativos.

Desde el viernes anterior ya había un gran movimiento de asociados, deportistas, invitados y periodistas, estos últimos venían a reportar los preparativos y entrevistar a los deportistas. Cuando Arístides Reyes Reyes, reportero gráfico del diario Alerta, se disponía a pasar para retratar a los integrantes de los equipos de remos, el portero no lo dejó entrar por ser negro. De nada sirvió su identificación de periodista, su carta de acreditación del diario, ni su indignada protesta por aquella humillante discriminación. Aníbal Barrera Antúnez, corresponsal de periódico en aquella ciudad, que lo acompañaba, fue inmediatamente a ver al presidente del Club, Comodoro
doctor René Silva, para que solucionara aquella enojosa y absurda situación. Pero Silva, lejos de rectificar esa actitud racista, le respondió airadamente y delante de todos, que el club no admitía a personas negras y si el diario quería reportar las regatas tenía que enviar a un fotógrafo blanco. El Comodoro no previó que sus palabras navegarían hacia una violenta e incontenible tempestad de indignación y repudio.

Barrera Antúnez telefoneó al director del diario Alerta, Ramón Vasconcelos, y le explicó lo que le había sucedido a Arístides y la actitud del Comodoro. Vasconcelos escribió un enérgico articulo denunciando el hecho y resaltó: Alerta "no puede plegarse a las preferencias del Cienfuegos Yacht Club, o de su Comodoro señor Silva, ni menos solidarizarse con un acto de franca discriminación racial como esta Sociedad realiza al negar el acceso a sus locales a un periodista en las funciones de su profesión, por la sola razón del color de su piel",  y anunció que su diario no publicaría ninguna reseña de las regatas.

A la enardecida protesta de Alerta se sumaron las organizaciones periodísticas, los colegios profesionales, las instituciones culturales y patrióticas, los sindicatos y el pueblo de la isla. La situación se tornó tan difícil para el Comodoro que le envió al director de Alerta un telegrama en el que negaba lo que había manifestado públicamente. En el decía: "Sorprendido información primera plana periódico su digna dirección. En ningún momento Cienfuegos Yacht Club  ni suscribiente han negado acceso esta sociedad reporter gráfico ese periódico para cubrir evento deportivo, toda vez que es norma nuestra dar facilidades plenas representativos prensa nacional. Confiamos hecha esta aclaración envíe su representación".

Vasconcelos publicó el telegrama con la siguiente nota: “N. de la R. No obstante el presente mensaje, ALERTA mantiene respecto del asunto la actitud que ya expuso en su edición del sábado, tanto más cuanto que nuestro corresponsal en Cienfuegos, compañero Aníbal Barrera Antúnez – que tiene nuestra entera confianza y nos transmitió el viernes la advertencia del Cienfuegos Yacht Club - nos confirmó enfáticamente  ayer domingo lo que esa Sociedad le había notificado en relación con nuestro reporter grafico Arístides Reyes y que dio lugar a la conducta que adoptamos; razón por la cual  - agrega Barrera Antúnez – él declino la autorización que ya le había extendido el Cienfuegos Yacht Club para que pudiera reportarnos las regatas”.

Todos los medios de prensa se solidarizaron con Alerta y ninguno reseñó las regatas. El pueblo cubano, que sufría a diario esas discriminaciones en carne propia, exigió justicia e igualdad, porque cubano, al decir de José Martí,  es más que blanco y más que negro

Fuentes:
Periódico Alerta de los días 14 y 16 de julio de 1956
Conversación con Arístides Reyes en Alerta, 31 de julio de 1956.

(Cubaperiodistas)
 

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