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Los “militantes” del terror que no
fueron a Guantánamo
Iroel Sánchez
Poco antes de
que la organización Wikileaks diera a conocer los documentos que
prueban que alrededor del 60% de los prisioneros que Estados Unidos
recluyó en el territorio que ocupa ilegalmente en la bahía cubana de
Guantánamo como sospechosos de terrorismo eran inocentes, en Miami
calificaban con el eufemismo de “militante” al autor del
ametrallamiento a un hotel repleto de turistas.
Como quien
pasa de puntillas sobre un campo minado, el periódico El Nuevo
Herald informaba sobre la excarcelación de un prisionero en la
isla, reproduciendo un cable de AFP con el título “Excarcelan a
militante en Cuba que participó en infiltración”. Me pregunto quién
sabe por qué razones por nosotros ignoradas el diario de Miami
eliminó del título la palabra “armada” que sí aparece en el despacho
original publicado por la agencia de prensa francesa y cambió el
término “anticastrista” por “militante”. De cualquier manera, los
dos títulos evitan emplear el calificativo adecuado –terrorista-
para una persona que según la misma información fue detenida cuando
disparó “desde una embarcación, procedente de Florida (EEUU), contra
un hotel de la cadena española Meliá, en el principal polo turístico
cubano”, datos que el redactor dice haber obtenido de la prensa
cubana de la época.
Haciéndose eco
de quien hace unas horas evidenciara ante las cámaras de CNN su
complicidad con el terrorismo- el autotitulado presidente la
Comisión Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, Elizardo
Sánchez Santa Cruz-, AFP llama al tiroteo contra una instalación
turística operada por una empresa extranjera en la playa de Varadero
“operación armada contra el gobierno de Cuba” y califica a uno de
sus protagonistas como “preso político”.
La
credibilidad del señor Sánchez ha sido contundentemente cuestionada
tanto por la prensa cubana como por los diplomáticos norteamericanos
acreditados en la Isla y para complementarla el corresponsal de AFP
acude a otra fuente que ha dado pruebas de que miente sin recato
sobre lo que ocurre en Cuba, las llamadas “Damas de Blanco”. Por
ejemplo, el video, publicado en la serie Las Razones de Cuba, en que
la “líder” de estas señoras , Laura Pollán, transmite desde un
celular la reacción de “guardias corriendo” frente a una prisión
cubana, mientras un plano secuencia permite apreciar a su alrededor
la tranquilidad más absoluta, quedará para la historia universal de
la manipulación mediática. Por otra parte, los vínculos de esta
agrupación con el principal benefactor del terrorista Luis Posada
Carriles en Miami, Santiago Álvarez Fernández-Magriñá, también son
datos que AFP y El Nuevo Herald escamotean a sus lectores pero que
pueden explicar por qué estas personas reclaman la libertad de
individuos encarcelados en Cuba por delitos como asesinato,
secuestro, piratería, portación y tenencia ilegal de arma de fuego y
robo con violencia. Estos mediáticos personajes, cuando las
autoridades cubanas han liberado ya a todos los reclusos condenados
en 2003 por conspirar con la representación estadounidense en La
Habana para provocar una escalada en la tensión con Estados Unidos
-como reconociera el ex Subsecretario de Estado, Roger Noriega-
necesitan inventarse una causa para seguir cumpliendo los mandatos
del gobierno norteamericano. Tanto la alusión del presidente Barack
Obama durante su visita a Chile como el premio que acaba de
otorgarles el Departamento de Estado son señales en esa dirección.
Sin embargo,
es en Sánchez Santa Cruz y en las “Damas de Blanco” en quienes el
corresponsal de AFP se apoya para decir que en Cuba “quedan en
prisión alrededor de sesenta prisioneros, que no cometieron hechos
de sangre ni delitos comunes.” Si los empleados de la agencia de
prensa francesa fueran un poco más profesionales y revisaran los
reportes por hechos terroristas en la prensa cubana de 1991 a 2003
encontrarían datos muy interesantes sobre las personas que sus
fuentes dicen defender. Aquí relacionamos una muestra de algunos de
los delitos, cuyos autores cumplen condenas en cárceles cubanas y
son calificados como “presos políticos” por la propaganda
anticubana, a los cuales habría que agregar hechos como el tiroteo
de Varadero en 1996 , del que su recién excarcelado protagonista ha
relatado a BBC Mundo que quedan 9 implicados en prisión:
* 1991: Un
comando terrorista intentó penetrar por la zona de Cárdenas en una
embarcación procedente de los EE.UU., trayendo a bordo explosivos y
armamentos, sustancias inflamables, tóxicas, asfixiantes, con el
objetivo de realizar acciones subversivas en el país.
* 1992:
Sucesos de Tarará, donde resultaron masacrados tres combatientes del
Ministerio del Interior y un custodio.
* 1994:
Asalto al barco “10 de Octubre” en el litoral de Nuevitas,
utilizando una pistola, originándose un tiroteo donde resultó herido
un ciudadano.
* 1994:
Entrada ilegal en Cuba, procedente de EE.UU., por la zona de
Caibarién, provincia de Villa Clara, formando parte de un grupo de
infiltración, para realizar acciones subversivas y terroristas.
Asesinaron al ciudadano Arcilio Rodríguez García.
* 1995:
Asalto a dos policías en Varadero a los que roban el arma
reglamentaria y toman de rehén a una turista italiana llegando hasta
una lancha con el objetivo de abandonar el país ilegalmente, en las
acciones un trabajador resultó desaparecido en el mar y otro perdió
una pierna.
* 2003:
Secuestro de la lancha Baraguá, que prestaba servicios de pasaje en
el puerto de La Habana, con la finalidad de desviarla rumbo a los
EEUU, utilizando para esto armas de fuego y armas blancas con las
cuales amenazaron al patrón de la embarcación y a los pasajeros.
Todos son
hechos alentados por la Ley de Ajuste Cubano que mantiene Estados
Unidos para estimular la emigración como arma propagandística contra
la Revolución, o ejecutados por los grupos violentos asentados en el
Sur de la Florida con la tolerancia de las autoridades
norteamericanas. Pero los grandes medios de comunicación parecen
preferir dar voz a los defensores de los victimarios, e incluso
algunos llegan a poner al monstruo en primera plana, como ha hecho
CNN al entrevistar a Luis Posada Carriles. En definitiva, para
ellos, no son asesinos, terroristas y secuestradores, sino
“anticastristas”, “militantes” de una causa en la que parecen
acompañarles: el terror.
(Fuente:
Blog La Pupila Insomne)
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