Guatemala: Periodistas y
comunicadores víctimas de amenazas y censura en primer
trimestre de 2012
Regina Pérez
Un
caso de censura empresarial, señalamientos a comunicadores
de actuar fuera de la ley, amenazas, restricción de acceso a
las fuentes y demandas por injuria en contra de un matutino
fueron, algunas de las agresiones que el Observatorio de los
Periodistas de Cerigua registró en el primer trimestre del
nuevo gobierno de Guatemala, tras haber reportado 33
agresiones contra la prensa en 2011.
En
enero el periodista Carlos Salgado, del semanario El
Defensor en Retalhuleu, denunció que era víctima de
desprestigio en una red social por un anónimo que creó una
cuenta con su nombre en donde difundía frases que le
atribuía al comunicador como “estafo a quien se deja
estafar”; la denuncia fue interpuesta al Ministerio Público.
A
finales de enero, trascendieron algunas denuncias de
periodistas en redes sociales donde señalaron a directores
del diario oficial Diario de Centroamérica y la radio
Nacional TGW de una supuesta violación a la integridad de
los trabajadores de dichos medios.
Supuestamente se había dado la orden a los trabajadores de
no abandonar el edificio hasta “nuevo aviso” y que se les
había recogido los celulares; los directores de ambos medios
desmintieron dicha versión al Observatorio e indicaron que
se había desarrollo un procedimiento administrativo de
rutina.
En
Jalapa, al oriente del país, el periodista Víctor Espino
denunció haber sido amenazado de muerte por un agente de la
Policía Nacional Civil (PNC) cuando daba cobertura a un
accidente que dejó cuatro víctimas mortales; la amenaza
provino debido a que Espino no respetó la cinta amarilla y
la fiscal del Ministerio Público (MP) ordenó que la prensa
fuera retirada del lugar.
La
prensa también criticó que el presidente del Congreso, Gudy
Rivera, dispusiera impedir el ingreso a la prensa a las
reuniones de la Junta Directiva y de los jefes de bloque;
debido a las críticas el Congreso dio marcha atrás a dicha
disposición.
En
febrero, el comunicador social del Comité de Unidad
Campesina (CUC), Ricardo Busquets, denunció de manera
pública que el viceministro de Gobernación, Julio Clavería,
lo señaló de tener vínculos con el narcotráfico y el crimen
organizado durante la liberación de tres agentes retenidos
por campesinos en la aldea Regadío, Quiché; Busquets realiza
trabajo voluntario en esa organización y acudió al lugar a
documentar los hechos, ya que según el CUC la retención se
había realizado por problemas de tierra en esa zona.
A
finales de febrero Chimaltenango, tres corresponsales de
Prensa Libre, Nuestro Diario y Al Día, fueron víctimas de
agresiones verbales y materiales por la directora del Centro
Preventivo de la localidad, quien les negó información sobre
la condición de los reos del lugar.
La
Embajada de Suecia en Guatemala difundió un comunicado en
donde señaló a los periodistas Sylvia Gereda y Pedro
Trujillo de difamarla en un reportaje de Informe Especial,
en el que señalan a la Embajada de financiar organizaciones
que actúan al margen de la ley en el país; los profesionales
de la información negaron que hayan difamado a dicha
Embajada y señalaron que la información difundida se basó en
fuentes documentadas.
Jóvenes del Grupo Intergeneracional que transmitían un
programa radial en la Radio Nuevo Mundo denunciaron haber
sido víctimas de censura, cuando se les canceló la emisión
de su programa debido a que abordarían el tema de la campaña
de la empresa Pepsi, Guatemorfosis, en la que harían una
crítica sobre el contenido de la campaña.
De
acuerdo con el Grupo Intergeneracional el programa fue
cancelado por presiones de dicha empresa; Robledo señaló que
la radio prefería no fijar postura sobre este hecho y negó
que la emisora haya incurrido en censura.
A
mediados de marzo el alcalde capitalino Álvaro Arzú demandó
al diario Prensa Libre por injuria a la libre emisión del
pensamiento, argumentando que una información publicada en
la página web del medio, donde se afirmó que un terreno
donde hubo una accidente laboral que dejó cinco trabajadores
soterrados, era propiedad de la familia Arzú.
De
acuerdo con el jefe edil, dicha publicación injuriaba a sus
familiares, quienes podrían ser criticados por los lectores
del medio, lo que dañaría su reputación y sus relaciones
sociales.
En
este período el Congreso discutiría una iniciativa de ley,
la 4328, que buscaría la reforma a la Ley de Acceso a la
respecto al artículo 23 del artículo quinto sobre
información reservada; la iniciativa pretende clasificar la
información relacionada con asuntos diplomáticos y militares
de reservada a confidencial lo que originó la crítica de
varias organizaciones de la sociedad civil; la discusión del
proyecto de ley en el Legislativo ya no se realizó.
(Fuente: Agencia
Cerigua)