Amenazas
a radio salvadoreña, con intereses mineros de fondo
Edgardo Ayala
Manuel
Navarrete mueve clavijas y ajusta el volumen en la consola de
sonido de Radio Victoria, una emisora comunitaria enclavada en
el centro de El Salvador, mientras lee al micrófono el último
comunicado en que organizaciones sociales se solidarizan con sus
periodistas amenazados de muerte. ”Mis padres me dicen, hijo,
qué hacés allí, podés buscar otro empleo, y esas amenazas me dan
indignación, y a la vez fuerza porque sabes que estás haciendo
un buen trabajo a favor de las comunidades“, dijo Navarrete.
En 2006 el
personal de Radio Victoria comenzó a recibir amenazas de muerte,
que se repitieron en 2009 y se multiplicaron este año, a través
de llamadas telefónicas, correos electrónicos y cartas, por un
grupo autodenominado “Exterminio”. En los mensajes se les exige
“cállense o aparecerán podridos (muertos)”, aunque sin
especificar sobre qué tema deben guardar silencio. Pero los
trabajadores de la emisora consideran que las amenazas buscan
silenciar su línea editorial, muy crítica con los proyectos
mineros en El Salvador, en especial el que encabeza la empresa
canadiense Pacific Rim Mining Corp (PacRim) en el central
departamento de Cabañas.
En 2002,
la filial de la transnacional canadiense, Pacific Rim El
Salvador, comenzó a desarrollar labores de exploración en el
yacimiento de oro y plata de El Dorado, pero en 2008 el gobierno
le negó el permiso de explotación, en un antecedente de
decisiones similares para otros proyectos en manos de 11 firmas
extranjeras. PacRim demandó al Estado por 100 millones de
dólares ante el Centro Internacional de Arbitrajes de Disputas
de Inversiones del Banco Mundial, con sede en Washington, en un
caso aún en proceso. Mientras, sus operaciones en el país están
suspendidas.
La radio
se ubica justamente en Cabañas, en el municipio de Victoria, a
unos 95 kilómetros al noroeste de San Salvador, y en sus
reportajes explica la beligerancia contra el proyecto minero con
argumentos como la contaminación del agua por el uso del cianuro
en la extracción de metales preciosos. Los periodistas Pablo
Ayala, Maricela Ramos y Navarrete han sido el blanco más
reciente de los ataques, mediante cartas anónimas deslizadas
debajo de la puerta de la emisora, así como por correos
electrónicos y llamadas telefónicas.
“En los
mensajes nos insultan, nos intimidan, nos coartan nuestra
libertad de expresión diciéndonos que cambiemos nuestro enfoque
de producir radio, y si no, nos dan plazos para salir del lugar
o de lo contrario nos van asesinar“,
dijo Ramos durante una visita a la emisora la primera semana de
junio. ”A mí me dicen, además, que van a asesinar a mi niña de
dos años”, dijo la periodista de 25 años, que tres días después
abandonó el país por razones de seguridad.
Las radios
comunitarias comenzaron a surgir tras finalizar en 1992 la
guerra civil de 12 años, como un esfuerzo para dar voz a las
comunidades más pobres del país. Las emisoras fueron a su vez
fuente de información desligada de los intereses comerciales y
políticos que salpican a los medios tradicionales. Unas 20
radios comunitarias están organizadas en la Asociación de Radios
y Programas Participativos de El Salvador y llegan a todo el
país, el más pequeño de América Central, con una población de
6,7 millones de habitantes.
Además del
tema ambiental, la agenda periodística de Radio Victoria incluye
temas sociales, como derechos humanos, mujeres, infancia, junto
con el tema político, que comienza a encenderse por las
elecciones legislativas y municipales de 2012. La cobertura
crítica que Radio Victoria realiza sobre la ineficacia de
algunos alcaldes de la zona, lleva a sospechar que las amenazas
pudieran provenir también de sectores políticos denunciados. La
policía no ha informado sobre por dónde orienta sus
investigaciones.
En 2010,
la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ordenó que
el Estado brindara protección a las instalaciones de la radio y
a algunos de sus periodistas,
en una resolución que recordó que en Cabañas se produjeron entre
junio y diciembre de 2009 tres asesinatos, vinculados con la
controvertida actividad minera La primera víctima fue el líder
comunitario Marcelo Rivera, quien pertenecía a la Mesa Nacional
contra la Minería Metálica. El activista fue secuestrado y su
cuerpo apareció días después con evidencias de tortura.
Después
siguieron los asesinatos de Ramiro Rivera Gómez (sin vínculos
familiares con Marcelo Rivera) y Dora Alicia Sorto. Ambos eran
parte del Comité Ambiental de Cabañas y fueron exterminados con
fusiles M-16. Para Radio Victoria, otros medios informativos y
organizaciones sociales, los tres asesinatos se vincularían con
la decisiva acción de los muertos contra la mina El Dorado.
Los tres
activistas habían recibido previamente amenazas de muerte en que
se les exigía que desistiesen de sus denuncias contra los
impactos para el ambiente y la salud humana del proyecto
minero. Pero las autoridades policiales vincularon los crímenes
de Rivera Gómez y Sorto a rencillas familiares que, eso sí,
surgieron por enemistades entre quienes apoyan y adversan el
proyecto de PacRim. En julio del 2010, la policía detuvo a nueve
personas acusadas de participar en los asesinatos.
Las
instalaciones de Radio Victoria están resguardadas por agentes
de la policía, pero sus trabajadores tienen prevenciones sobre
ellos. ”No confiamos en quienes nos cuidan. La minería está
ligada a los poderes locales. No confío en la policía de aquí”,
dijo Ramos, quien recordó que una de las notas amenazantes fue
introducida en la emisora en horas en que sus instalaciones
debían tener vigilancia policial.
(Fuente:
periodismohumano.com)