El
semanario mexicano Zeta, ¿ejemplo de “periodismo suicida”?
Con los periodistas
en la
mira del crimen organizado y la
impunidad
de los crímenes contra reporteros, declarar una
guerra editorial contra la corrupción y el narcotráfico puede
parecer suicida. Según relata
Oscar
Medina en Prodavinci, ésa es precisamente la opción
del semanario mexicano
Zeta,
publicado en
Tijuana.
La actual editora,
Adela
Navarro, asumió el cargo luego de que sicarios
asesinaran a su predecesor, Francisco Ortiz (el
crimen
permanece
impune) y aunque ella podría correr igual suerte,
sigue al mando del diario. “Yo amo mi profesión. Otros
periódicos a lo largo de la frontera han decidido dejar de
investigar al narcotráfico. Nosotros no”, asegura Navarro.
Varias organizaciones han
denunciado que en México
la
violencia contra periodistas ha llevado a la
autocensura —“no hay nota que valga una vida”,
explica
Darío
Ramírez, de Artículo 19—, lo que redunda gravemente
en la libertad de expresión.
La opción de Zeta es una
arriesgada excepción. A pesar de las amenazas y riesgos, la
publicación sigue desarrollando un servicio social, insiste la
editora: “En la medida en que publicamos las fotos y los nombres
de los nuevos capos del narco la gente los podrá identificar y
denunciar”.
(Fuente:
knightcenter.utexas.edu)