Canal RSS

Videos

       
       
 Portada
Secciones
Columnistas
Lo que pasó en el 59
Periodistas contra el terrorismo
Enciclopedia sobre Terrorismo de Estado
SIP vs. La Verdad
CIAP/FELAP
Denuncia y Solidaridad
Efemérides de Periodismo
Humor Gráfico
Reflexiones de Fidel
LOS CINCO
en Antiterroristas.cu

en "Miami 5"
Gerardo: Caricaturas
Baúl de Recuerdos
Las perlas de Pascual

El periodismo de José Martí

"El periodista ha de saber, desde la nube hasta el microbio"

Sección Constante

(Ilustrada y con coletillas)

Este idioma nuestro

Español pasa a ser la tercera lengua más usada en Internet
Humor Letras
Información
Solidaridad con Cuba
Prensa cubana en Internet
Prensa Extranjera en Cuba

TV Cubana en vivo

Contáctenos
vpetica@upec.co.cu
Especiales

Fidel Castro: sobre papel de la prensa en Cuba y en el mundo


El periodismo en la Revolución Cubana
(English)

Directorio de Blogs de periodistas cubanos

Martes, 06 de Julio de 2010


En el centenario de Mark Twain: lo que dijo Martí sobre él

Salvador Arias

Entre los primeros libros que leí, de esos que se recuerdan siempre, los de Mark Twain tiene un lugar importante: Las aventuras de Tom Sawyer y las de Huckleberry Finn, pero también Príncipe y mendigo. Pienso que son títulos familiares también a los niños y adolescentes actuales, pues se han publicado varias veces en Cuba recientemente, afianzados por sus versiones para cine y televisión. Ahora en este año de 2010 se cumple el centenario de la muerte del autor, Samuel Langhorne Clemens, más conocido por su seudónimo de Mark Twain. El señalaba que había nacido en 1835 con el paso del cometa Halley y que esperaba morir con su próxima aparición, y así ocurrió.

Tuvo una vida agitada, sobre todo en su juventud, y a través de su labor como periodista y narrador hizo patente un pensamiento crítico resaltando las injusticias de su época, y muy especialmente de su tierra natal, el sur de los Estados Unidos, en temas como "el racismo, la segregación, el maltrato, el odio, los excesos..." Su importancia queda patentizadas en un juicio de Hemingway: "Toda la literatura moderna americana procede de un solo libro de Mark Twain titulado Huckleberry Finn. Todos los textos estadounidenses proceden de este título. No hubo nada antes. No ha habido algo tan bueno desde entonces”.

Su sentido del humor y su originalidad intrigaron a José Martí en su momento, y le dedicó textos que hoy queremos recordar como homenaje a este escritor estadounidense: Cuando en 1889 Mark Twain publicó su novela Un yanqui de Connecticut en la Corte del Rey Arturo, Martí la comentó y no dudó en recomendarla a Manuel Mercado como lectura para su hijo, en carta fechada en abril de 1889, en donde promete enviarle el libro.

El entusiasmo martiano por esa novela, aparecida precisamente en ese año que también contempló la redacción de La Edad de Oro, se refleja muy vivamente en carta enviada a su discípulo Gonzalo de Quesada, el 2 de enero de 1890:

¿No ha leído el último libro de Mark Twain? Nunca lo quise leer mucho, porque en lo que conocía de él nada aprendí, y el chiste era de bota fuerte y camisa colorada. Pero este Yankee in King Arthur’s Court es un servicio a la humanidad; de lenguaje característico y ligero, y de idea conmovedora y honda. Al principio recuerda el Quijote, y al fin a Julio Verne; pero no les debe un ápice. Con el Quijote se hombrea; y no tiene por qué bajar las armas, ni en la intención, ni en el ingenio. De Verne tiene una que otra fantasía científica, pero llena de caridad y de mente.

Los juicios martianos sobre Mark Twain son propicios para aventurarnos por las entretelas de sus concepciones sobre el quehacer narrativo. La base primordial que incita su interés sobre el autor es que no se encuentra ante uno de aquellos "hijos de libros, sino de la naturaleza", pues "esos literatos de librería son como los segundones de la literatura, y como la luz de los espejos. Es necesario que debajo de las letras sangre un alma". De allí nace su primera simpatía por Mark Twain, a quien, sin llegar a considerar como una "luz mayor" dentro del campo literario, destaca que, al menos, "brilla con la suya".

Dos aspectos de Mark Twain que llaman la atención de Martí son su sentido del humor y su originalidad, más allá de modas y novedades. Reconoce que sus "libros de reír" están "henchidos de sátira", pero puntualiza que en ellos "lo cómico no viene de presentar gente risible y excesiva, sino de poner en claro, con cierta picardía inocente las contrariedades e hipocresías de la gente común, y en contrastar, con arte sumo, lo que se afecta pensar, y lo que piensa y sienta". Pero esto lo hace de forma sencilla y suelta, de manera que "la gente se ríe de sí misma, al verse sorprendida en su interior", pues "sus ideas le vienen directamente de la vida". Respecto a la originalidad, defiende en verdad sus propios criterios, que no aceptan "callar, o desfigurar lo que se ve por sí propio, en el afán de demostrar que está en cuenta de lo que otros dijeron. Bueno es saberlo y aprovecharlo; pero con ser un índice de su tiempo, no se pasaría a los venideros", por lo que llega a una conclusión que él mismo trata de cumplir: "Mire cada uno por sí, y escriba por sí, y entre en sí por luz, y palpe en sí y en torno la naturaleza".

Ya en el camino de explayarse sobre aquellos puntos en los que creía coincidir con Mark Twain afirma que "de impresiones viven las letras, más que de expresiones" y condena "esas frases rellenas", "esos abalorios históricos", "esos parámetros literarios" que sólo muestran "que el escritor es sabihondo", cuando debiera ser "misionero", y escribir "para el bien del prójimo, y poner fuera de los labios", "lo que la naturaleza ha puesto dentro de ellos. Los motivos, los abominables y ruidosos motivos, se han puesto de moda en la literatura como en la música”: “Este frasea la inspiración de aquél, y la diluye, la infla, la dora. Andan por el aire las ideas del siglo, porque cada siglo tiene su atmósfera de ideas: se las recoge en una cucharilla literaria: y se las presenta, inermes y pomposas, sin aquel brío, color e influjo que tienen las ideas vivas, surgidas, como un ave del nido sorprendido, de cada tajo en el pecho, o noche de cerebro, que trae luego luz. Oficio de do rador se hacer ahora en las letras: urge que se haga oficio de minero. Las manos duelen más, pero se saca, con las manos fuertes, metal puro. Sobran los ejecutantes y los ornamentistas".

No hace mucho se ha publicado en Cuba un tomito que recoge colaboraciones periodísticas del autor Mark Twain, cronista de su tiempo, en donde llega a cuestionarse la política de su patria respecto a Cuba. Faceta importante de su obra que nos muestra su sagacidad, aguda intención y pensamiento progresista. Si la conmemoración de los centenarios tiene algún sentido es para volver a la lectura de los autores. En el caso de Mark Twain será, sin dudas, una lectura deleitosa ampliamente retribuida.

(Fuente: Cubarte)
 

© 2005-2006 Unión de Periodistas de Cuba
Presidente:
Tubal Páez Hernández | Edición y Realización: Equipo de Comunicación UPEC
Ave. 23 # 452 esquina a I, Vedado, La Habana Cuba (10400)
Telf. (53 7) 832 4550 | Fax: (53 7) 333079