|
Revelación, precursor de la prensa revolucionaria tunera
Luis
Manuel Quesada Kindelán
Durante los primeros
meses del triunfo revolucionario, en el entonces municipio de
Victoria de Las Tunas, se vivía la misma efervescencia que en el
resto del país.
Las profundas leyes de la Revolución encontraban el respaldo de la
gran mayoría del pueblo, que de forma entusiasta se incorporaba a
las diversas tareas.
En el ámbito de los órganos de prensa, solamente la radio ocupaba un
lugar prominente en la difusión de los acontecimientos más
relevantes de ese período renovador, y contribuía a la movilización
popular y la educación ideológica propiciada por las organizaciones
revolucionarias.
Indudablemente existía un vacío en cuanto a lo expuesto en las
publicaciones escritas, pues los periódicos heredados de la etapa
anterior no respondían a las necesidades de orientación al pueblo y
al reflejo de las transformaciones que se operaban durante el
proceso de cambio que se originaba en el país, en beneficio de las
mayorías.
Al propio tiempo, las organizaciones que llevaban adelante el nuevo
proyecto social no habían interiorizado en la utilidad de la prensa
plana, que les permitiera contar con un medio de este tipo para
emplearlo en la difusión de las ideas y principales encomiendas del
momento e ir reflejando los sucesos de mayor trascendencia.
Solo hacían uso frecuente de otras formas directas de transmisión de
informaciones y mensajes, como los altoparlantes, reuniones, mítines
y la propaganda gráfica.
La tensa confrontación ideológica y la lucha de clases provocaban
cada día un mayor enfrentamiento entre los elementos despojados del
poder y las nuevas fuerzas surgidas a raíz de la Revolución.
Las Tunas requería de un periódico revolucionario, sin ningún tipo
de ataduras con el pasado.
En la noche del 10 de febrero de 1960, diez jóvenes tuneros se
reunieron para dar vida a una nueva publicación, que surgía con
carácter independiente, pues no lo patrocinaba ninguna organización.
Entre varias alternativas de nombre se aprueba el de Revelación, en
primer lugar por ser el origen de una idea cristalizada y en
segundo, por la similitud con la palabra Revolución, que era un
símbolo para todos los que abrazaban la causa.
Este encuentro transcurrió en la biblioteca de la logia AJEF,
ubicada en la calle Francisco Vega esquina a Nicolás Heredia. De la
reunión quedó constancia escrita en acta que firmaron los
participantes con el reflejo de su empeño en asumir una posición de
defensa de la Revolución triunfante.
Dentro de esta vanguardia estuvieron los integrantes de la dirección
del periódico Revelacion, la cual quedó constituida de la siguiente
forma:
Director: Jesús Torres Cuesta
Subdirector: Luis Manuel Quesada Kindelán
Administrador: Raciel García Peña
J` de Información: Luis Urquiza Jorge
La impresión se convenió con la imprenta El Arte, ubicada en Nicolás
Heredia 205 esquina a Francisco Vega. En este centro los
trabajadores pusieron todo su empeño en la calidad tipográfica y el
formato de la publicación.
El primer número, que salió a la luz pública, el 17 de febrero de
1960, reflejaba los objetivos principales que se habían planteado
sus fundadores, y constituyó una novedad para el periodismo tunero.
Cuando se observa ese ejemplar, cualquiera que tenga nociones
elementales de tipografía y periodismo se dará perfecta cuenta de
que existe cierto profesionalismo y oficio en cuanto a las
características del formato, y la ubicación de las informaciones y
los demás materiales que contiene.
Se trataba realmente de una novedad, que irrumpía en la vida
social de Victoria de Las Tunas, mediante un esfuerzo voluntario y
apelando al aporte generoso de sus propulsores y la ayuda de otras
personas.
En su redacción, diseño e impresión, el mérito principal
correspondió al entonces tipógrafo y periodista empírico, ya
fallecido, Jesús Torres Cuesta, un joven gibareño que se había
apropiado de numerosos conocimientos de este oficio al lado de su
tío, el periodista Jesús Torres Bermúdez, director del periódico “La
Lucha”.
(Fuente
Ecotunero) |