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Amateurs
del sonido en Matanzas
Danayris Caballero García
Fotos: Archivo de la autora
El surgimiento y
propagación de la radiotelefonía en la ciudad de Matanzas, deviene
un suceso de masas gracias a los esfuerzos de los pioneros yumurinos
en la transmisión y recepción del sonido, así como a la labor
divulgativa del diario El Imparcial.
El “encantamiento” de la
radiotelefonía atrapó a los matanceros desde los tiempos de la
Primera Guerra Mundial, cuando aún no se conocía la telefonía sin
hilos. Fue el joven Osvaldo J. Escobar el primero en tener aparatos
de radio en Matanzas para comunicarse con distintos países.
Cuenta el
“radiohistoriador” yumurino, Manolo García García, que desde 1920,
fecha de las primeras manifestaciones de la radio en Cuba, dos
jóvenes matanceros, los hermanos Julio y Octavio Álvarez, mostraron
gran interés por esa modalidad comunicativa.
Poco a poco, las ondas
hertzianas fueron conocidas y dominadas por muchos fanáticos en la
tierra del Yumurí, cuyos cimeros esfuerzos estuvieron siempre
encaminados a la popularización del naciente medio de difusión
sonora.
TRES
PIONEROS Y UN PERIÓDICO
Entre los aficionados o
amateurs vinculados a las tempranas prácticas radiotelefónicas en la
ciudad, la historiografía destaca al doctor Ernesto Valdés Figueroa,
al Capitán Médico doctor León González Vélez y al señor Pastor
Morejón, propietarios, respectivamente, de las pequeñas estaciones
5AZ, 5BY y 5PM.
Estos intelectuales,
transmisores y receptores de señales sonoras, operaban, desde sus
casas, aparatos artesanales de radiotelefonía, mediante los cuales
captaban espacios musicales, sobre todo de emisoras
norteamericanas.
Indudablemente, el amateur
más distinguido fue el doctor Ernesto Valdés Figueroa, farmacéutico
de gran renombre en la ciudad, quien por sus vastos conocimientos y
la constante experimentación y propaganda en materia de
radiotelefonía, fungió como delegado en Matanzas del Radio Club de
Cuba.
Su
entrañable amistad con Félix Ubaldo Casas Rodríguez, director del
periódico El Imparcial, le valió a Valdés Figueroa un importante
respaldo propagandístico que magnificó su labor ante los colegas
radioaficionados y el público matancero en general. Es justo
reconocer que el diario divulgó otros resultados radiotelefónicos
sobresalientes, pero siempre desde una perspectiva más discreta.
El 28 de octubre de 1922,
apareció la primera referencia en la prensa local sobre la radio en
la ciudad de Matanzas. Así, la pluma de Casas Rodríguez vaticinaba
el acelerado proceso de desarrollo y aceptación popular de la nueva
forma de comunicación masiva: “Los progresos del siglo XX parece que
no pasan desapercibidos para los habitantes de esta culta ciudad,
denominada antaño Atenas de Cuba. Uno de los adelantos que ocupan la
atención del mundo civilizado lo es la Radiotelefonía, que hasta
hace poco era asunto de científicos solamente y parecía que tardaría
mucho tiempo para que fuera abordado por aficionados o amateurs de
esa rama de la electricidad. Mas, ese gran paso se ha dado en
Matanzas, (donde) existe una estación telefónica receptora, de la
propiedad del Dr. Ernesto Valdés Figueroa, Delegado del Radio Club
de Cuba y un gran propagandista de la radiotelefonía en esta ciudad
(…) Es de esperarse que al igual que en los Estados Unidos sean
muchos los cubanos que se aficionen a la radio telefonía y sea ello
una gran fuente de entretenimiento familiar en Cuba”.
El editorial llamaba la
atención sobre el desconocimiento acerca de las ventajas de la
radiotelefonía en Cuba y, por supuesto, en Matanzas. Asimismo,
imponía el entendimiento del tema como una necesidad ineludible para
la época. Además, señalaba la virtual existencia del público
radiofan en la Atenas de Cuba:
“(…) Ya se dice que varias
personas de esta ciudad han ordenado aparatos receptores de
radiotelefonía para ser instalados en sus respectivas casas.”
RADIOTELEFONÍA “LEGAL” Y EN CASA
Para 1923, varias empresas
norteamericanas: Westinghouse,
General Electric, Heinemann Electric
Company, de Filadelfia, y una amplia red
de importadoras y comercializadoras de menor escala, promovieron
directamente el desarrollo de la radio en la Isla.
Aparecen por esa fecha, en
la región matancera, casas comercializadoras de un connotado
american style,
con “equipos y accesorios de radiotelefonía de todas clases a
precios reducidos”.
Cuando la Dirección de
Comunicaciones de la Secretaría de Gobernación de Cuba “hizo el
honor” de legislar sobre el nuevo servicio público, nacido de los
usos sociales de la Radiotelefonía, para evitar prejuicios a la
correspondencia pública, facilitar los experimentos y estudios de
esa ciencia y dar facilidades a los que poseían establecimientos por
distracción o recreo, los matanceros debieron legalizar sus
prácticas radiotelefónicas.
El 31 de mayo de 1923, El
Imparcial publica una relación de las estaciones transmisoras y
receptoras de radiotelegrafía autorizadas por la Dirección General
de Comunicaciones. En total se mencionan 26 estaciones en todo el
país. De ellas, tres corresponden a Matanzas: 5DW, de Ramón Sarría
Calderón, con 20 watts de potencia y 250 metros; 5AZ, del doctor
Ernesto Valdés Figueroa, calle Medio 130, entre Dos de Mayo y
América, 50 watts, 200 metros; 5CX, de Erasmo Brito Armas, situada
en el poblado del Roque, (sin más detalles).
5DW
(1923-1926)
Entre los días 16 y 17 de
abril de 1923, se produjo la inauguración de la Estación Transmisora
Radiotelefónica 5DW, instalada en la casa de Ramón Sarría, con
domicilio en la calle de Jovellanos No. 22. Constituye la primera
Estación Transmisora y Receptora de Radiotelegrafía autorizada en la
ciudad de Matanzas por la Dirección de Comunicaciones del gobierno
civil cubano.
Desde antes de su apertura
y a modo de prueba, transmitía de forma experimental con disco, sin
horario determinado, a través del sistema de bocinas del tipo
Paragón y podía escucharse por teléfono en un área muy limitada. Su
propietario era el ingeniero español Ramón Enrique Sarría Calderón,
director y administrador de la Compañía Hidroeléctrica de Matanzas
S.A., dueño de la Cía. Eléctrica y agente de ventas de la
Westinghouse en la ciudad.
Muy pronto se distinguió
el ingeniero Sarría por la excelente calidad técnica en sus
transmisiones, gracias a su inagotable disposición experimental con
la potencia de las ondas sonoras. Entre sus méritos en la
Radiotelefonía se halla una de las emisiones inaugurales, realizada
por control remoto desde la Audiencia de Matanzas, sobre el juicio
contra el famoso bandolero Arroyito, en la segunda quincena de abril
de 1923.
Contribuyó también el
español a la existencia de una mayor cantidad de radiorreceptores en
la ciudad, resultado de las ventas de aparatos, de los cuales
destinó “50 ó 60 para distribuirlos entre las personas que se
sientan interesados en el nuevo entretenimiento científico”, según
expuso por aquella época El Imparcial.
Desde julio de 1923, el
comerciante ibérico insertó en las páginas de la citada publicación,
un anuncio comercial de la Westinghouse
Electric. El producto promocionaba a la agencia distribuidora de
efectos eléctricos de Ramón Sarría y Compañía, y a la Estación
Transmisora de Radio. La 5DW declaraba públicamente su relación
directa con una de las grandes patrocinadoras de la radio en Cuba.
Poco a poco, su
programación fue diversificándose en cuanto a contenido y público,
de igual forma se iban subsanando desperfectos técnicos aparecidos
en los momentos de transmisión.
Durante las emisiones
radiotelefónicas de la 5DW, correspondientes al 4 de agosto de 1923
y al 5 de septiembre de 1924, los matanceros amantes del boxeo
conocieron, respectivamente, los detalles de las peleas Fierro-Renault
y Firpo-Willis, esta última transmitida con amplificación para la
calle Santa Teresa, entre Medio y Milanés.
La popularidad de la
estación del señor Sarría aumentó vertiginosamente. Al respecto, el
8 de noviembre de 1923, informaba El Imparcial: “El señor Sarría,
correspondiendo a solicitudes que le han sido hechas por numerosos
radiofans de la capital (ciudad de Matanzas) transmitirá los
lunes y viernes en lugar de lunes y jueves como se proponía y como
fue anunciado”.
También se comunicaba un
reporte de escucha radiotelefónica, proveniente de Santiago de Cuba,
sobre los conciertos radiotelefónicos ofrecidos por la 5DW. Desde su
salida al aire, dicha estación alcanzó niveles de audiencia
apreciables debido al alcance de sus transmisiones de conciertos.
Por ese motivo, en febrero de 1926, recibió una tarjeta postal
remitida desde Perú, la cual notificaba que en Lima habían sido
escuchados en un radiorreceptor Fada los referidos espacios
musicales.
Numerosos reportes
similares, emitidos desde distintas regiones cubanas, así como desde
Cleveland y Ohio, Estados Unidos, motivaron una inspección a la
planta del ingeniero Sarría, el 10 de mayo del propio año, por parte
del Departamento de Comunicaciones.
Este organismo reconoció a
la 5DW como la Mejor Estación Modulada de la República. Tal
nombramiento le permitió incluir más a menudo en su programación
números musicales de artistas locales y conferencias sobre Matanzas.
Se afirma que además retransmitía las emisiones de la PWX dos veces
a la semana, los miércoles y los sábados de 8:30 de la noche a 1:30
de la madrugada.
Ramón Sarría realizó un
esfuerzo extraordinario para llevar a los matanceros interesados en
la radiotelefonía, las emisiones provenientes de Estados Unidos,
mediante la colocación de bocinas amplificadoras instaladas por
Félix U. Casas Rodríguez en el exterior de su diario El Imparcial,
con sede en un local muy cercano a la 5DW.
De ese modo, se
transmitieron, en octubre de 1924, las incidencias de la Serie
Mundial de Béisbol en los Estados Unidos, entre los Gigantes de
Nueva York y los Senadores de Washington.
Mientras prosperaba la
5DW, su propietario ampliaba sus negocios. El 9 de mayo de 1925
fusionó todos sus intereses financieros bajo la denominación
Westinghouse Electric,
de Ramón Sarría y Cía., la cual comercializó desde enero de 1926,
efectos eléctricos, maquinaria y radios, productos Westinghouse y
United State Rubber.
Al poco tiempo, de forma
sorpresiva y hasta contradictoria, Ramón Sarría decidió liquidar su
negocio. Entonces, por mediación del técnico de Radiocomunicaciones,
Bernabé de la Torre, arregló la venta de su transmisor de
Radiotelefonía al Ejército de Matanzas.
5AZ
Se estima que esta
estación radiotelefónica, propiedad del doctor Ernesto Valdés
Figueroa, fue legalizada por la Dirección de Comunicaciones de la
Secretaría de Gobernación de la República cubana, durante el segundo
semestre de 1923.
Luego de
“institucionalizada”, aparecen referencias en El Imparcial, en julio
de 1924, de sus “bonitos conciertos mediante la transmisión selecta
y nítida de programas bailables”.
Es digno destacar como
reflejo de la misión social de la radio, la campaña promovida por el
doctor Valdés Figueroa, a través de la 5AZ. Esta llamó “la atención
de las damas caritativas de Matanzas en favor de la desdichada joven
tuberculosa, que sin otro amparo que el de su pobre madre vivía en
la casa de madera de Nicolás Heredia No. 20”.
5RY
Entre 1924 y 1925 llegó a
Matanzas la familia de la Torre. Apenas establecidos en la calzada
General Betancourt No. 21B, el joven Bernabé “Bebé” de la Torre
instaló, en su residencia, la estación transmisora CO-5-RY,
propiedad de su padre, el catedrático radioaficionado Salvador de la
Torre.
La 5RY, de unos 4 ó 5
watts de potencia, comenzó a transmitir regularmente en 1925 durante
una hora, un par de días a la semana. A propósito de la experiencia
comentó Bebé de la Torre, en 1993, al periodista Reynaldo González
Villalonga: “Recuerdo perfectamente que cuando el tremendo ciclón de
1926, ya transmitía programas regulares con la 5RY, con números de
pianola, tocadiscos y algunos realizados en vivo con la Orquesta de
Manrique Llera”.
RADIOAMPLIFICACIÓN EN FANS Y ONDAS
En 1927, se incrementaron
en Matanzas los radiofans y las transmisiones inalámbricas a
grandes distancias. Sobre ello, refirió El Imparcial, el 31 de
octubre de ese año: “Hace muchos meses, al principio de la
radiotelefonía visitamos al doctor Ernesto Valdés Figueroa, que nos
mostró el funcionamiento del novísimo sistema de comunicación, por
medio de pequeños transmisores y receptores. Entonces, era raro ver
sobre los tejados, los postes y alambres de las antenas. Hoy, es
cosa corriente. Se ha generalizado el fanatismo del radio, que
contamos actualmente en Matanzas con un buen número de radioescuchas
que poseen magníficas estaciones receptoras. Y claro está que el
instinto de avanzar ha hecho que ya no baste el aparato receptor y
son muchos los radiofans que han llegado a poseer estaciones
transmisoras, que les permiten sostener conversaciones a distancia
con gentes desconocidas, pero hermanadas por una misma vocación. El
profesor de telegrafía, Sr. Ponte, ha tenido un favorable resultado
con los discípulos que con él aprenden los secretos del alfabeto
Morse, y ya son muchos los que comienzan a dar pequeños pasitos y se
comunican con facilidad con distintos países por el radio. Entre
estos discípulos tenemos al Dr. Ernesto Valdés Figueroa, El Dr.
González Vélez –quien con su estación de onda baja ha logrado
obtener un buen número de recepciones- y por último el joven Bebé de
la Torre, hijo del catedrático del Instituto de ese apellido, quien
además de ser catedrático, tiene una industria en esta ciudad siendo
lo que se llama un vecino útil… (Al) joven Bebé de la Torre se deben
los aparatos de onda corta que se vienen utilizando en Matanzas, con
los cuales se hacen excelentes transmisiones”.
En su residencia de la
calzada General Betancourt, Bebé tenía un estudio y laboratorio de
radio, donde se hallaba una mesa cubierta de implementos de
radiotelegrafía. Los aparatos receptores fabricados allí fueron
denominados por él tipo miniaturas. Muchos radiofans los
consideraron inmejorables por su sintonización y alcance.
Pero la gradual
masificación de la radio en Matanzas, como medio de difusión de
carácter popular, no contempló necesariamente el reflejo de la
situación político-económica y social en el territorio, por lo menos
hasta la década del 30.
Prioritariamente, la
programación radiofónica yumurina, a semejanza del resto de las
estaciones transmisoras en la Isla, incluía conciertos de
reconocidas orquestas regionales y nacionales, así como los espacios
musicales emitidos por la radio extranjera, principalmente, la
norteamericana.
Apostillas:
Radiotelefonía: Sistema de comunicación telefónica por medio de
ondas hertzianas.
El
Imparcial: órgano del Partido Unión Constitucional. Diario que
circuló en Matanzas entre septiembre de 1886 y noviembre de 1961.
Fundado por Luis Fortún, su primer director fue Francisco
Fontavilles. Tuvo varios subtítulos: diario independiente, diario de
la tarde y diario de la mañana. Entre sus redactores se encuentran:
Álvaro de la Iglesia (1886), Severino Betancourt, Fernando Lles
(1913), Francisco Rabelo (1935), Félix U. Casas (1922), Fernando
Lles (1935) Gustavo Moreno Lastres (1944), Manuel Quesada Morejón
(1942), Alejandro J. Sosa Pérez (1945), Guillermo Gómez Flurieach
(1946), Ramón Solés, Abelardo Betancourt, Diwaldo Salom, Gustavo
Rey, Justo Betancourt, Andrés Núñez Olano, Reinaldo Machado, Juan
Jesús Castellé Montenegro, Rodolfo Echemendía, Félix Soloni, Medardo
Vitier, Electa Fe de la Peña, César Joaquín Andricain, Pedro Pablo
Iturralde.
Radiotelegrafía: Sistema de comunicación telegráfica por medio de
ondas hertzianas.
Conciertos
radiotelefónicos: En los inicios de la radio cubana, la programación
del medio fue predominantemente musical. Para referirse a las
emisiones radiales los periódicos generalizaron la denominación de
conciertos radiotelefónicos.
(Fuente
envivo.icrt.cu)
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