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45 años de El Trabajador. La prensa revolucionaria en Las Tunas
Juan E. Batista Cruz
Foto: Norge L. Batista Albuerne
El Trabajador, pionero de la prensa
revolucionaria en la provincia cubana de Las Tunas, se fundó el 17
de mayo de 1963.como culminación de un proceso de carácter
ideológico, en el cual se producía la lucha frontal entre las
fuerzas revolucionarias, integradas por la mayoría del pueblo, y los
elementos minoritarios negados al cambio que significó el triunfo de
enero de 1959.
Puede decirse que este proceso comenzó cuando,
pocos meses después de la hazaña rebelde, en la entonces Victoria de
Las Tunas, un grupo de jóvenes de pensamiento avanzado, entre ellos
Luis Manuel Quesada Kindelán, Jesús Torres Cuesta, Carlos Zamora
Rodríguez (Gallito), hijo de Rosano Zamora; Luis Urquiza Jorge y
Emiliano Manresa, unieron sus escasos recursos económicos con el
objetivo de crear un periódico con ideas renovadoras.
Aquel intento dio efímera existencia a un
tabloide semanario que se llamó Revelación, el cual solo alcanzó un
par de ediciones. Los fundadores no contaron con apoyo oficial y de
ninguna manera podían solventar la empresa con sus economías
personales.
A pesar de que no pudieron continuar con la
salida de su periódico, aquellos jóvenes revolucionarios continuaron
los esfuerzos por una publicación de nuevo tipo y crearon
posteriormente una revista mimeografiada, con similar frecuencia, a
la cual nombraron Voz Estudiantil y de la que lograron materializar
unas ocho ediciones.
En medio de la lucha de clases característica
de aquellos momentos y con la desaparición de las condiciones que
los sustentaban, los periódicos locales dejaron de existir tras el
cierre del último de ellos, El Eco de Tunas, en diciembre de 1962,
después de más de medio siglo de vida.
Ante la ausencia de periódico en la ciudad, la
dirección revolucionaria concibió un proyecto para la creación de un
órgano que respondiera a los intereses de los trabajadores,
campesinos e intelectuales en el poder. Es así como se comienza a
materializar la salida del iniciador de una nueva era en el
periodismo tunero: El Trabajador.
Este periódico se crea como órgano de
orientación y combate de la Revolución Socialista, publicado por la
Comisión de Orientación Revolucionaria (COR) en el municipio de
Victoria de Las Tunas, acontecimiento que coincidió con el proceso
de construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista de
Cuba (PURSC).
El semanario de la Revolución en Las Tunas nace
con una singular característica: todo el proceso se hacía de forma
voluntaria, con las noticias del recién surgido movimiento de
corresponsales obreros, normados en cada núcleo del Partido y por el
esfuerzo del personal gráfico que lo alistaba en horario extra
laboral.
El Trabajador inició su tirada en la imprenta
nacionalizada El Noticiero, ubicada en la calle Gonzalo de Quesada
123, la cual era administrada por Recaredo González y que hoy acoge
los talleres del Centro Provincial del Libro y la Literatura.
El director era Rosano Zamora (Gallo), quien
simultaneaba la tarea con su condición de secretario de la Comisión
de Orientación de las Organizaciones Revolucionarias Integradas
(ORI) del municipio de Victoria de Las Tunas, con el apoyo en la
redacción de las notas de los corresponsales obreros, de Jesús
Torres Cuesta, Luis Manuel Quesada Kindelán y Eddy López Sánchez,
este último en la sección deportiva.
El semanario se estuvo tirando en tamaño
estándar en una máquina de pedal número cinco, hasta el 15 de enero
de 1964, período en el que se concretaron 21 ediciones.
A partir del domingo 26 de enero del propio
año, se editaba para la región Tunas-Puerto Padre, por una nueva
estructura política establecida con el surgimiento del Partido Unido
de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC). Pasó al formato de
tabloide, pero con ocho páginas con dos y tres colores y por rotura
de la máquina número cinco, se tiraba en los talleres del periódico
Ahora, de Holguín.
Tras la materialización de otras 35 ediciones,
el pionero de la prensa revolucionaria en Las Tunas enfrentó la
falta de recursos materiales esenciales, fundamentalmente papel e
hizo mutis el 31 de diciembre de 1964.
Nueve lustros después, el colectivo del
semanario 26, orgulloso de ser continuador de aquel iniciador del
periodismo de nuevo tipo en este territorio, se esfuerza cada día
para que, como en aquellos años difíciles de lucha ideológica,
asumir la tarea de continuar ganando terreno en la batalla de ideas
a la que hoy convoca la Revolución frente a la creciente agresividad
del imperialismo.
(Fuente:
Eco tunero)
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