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Roig
San Martín y la defensa a los mártires de Chicago
Marta Denis Valle*
Obrero y
periodista, Enrique Roig San Martín encabezó una gran campaña a
favor de los futuros mártires de Chicago y, aunque falleció meses
antes, fue precursor de la primera jornada del Primero de Mayo en
Cuba.
Desde las
páginas de su periódico El Productor asumió la defensa de los ocho
obreros procesados en Estados Unidos (1886-1887) y denunció el
crimen legal que se preparaba, mediante artículos suyos y de otros
autores cubanos y extranjeros.
A la protesta
se sumaron los gremios de litógrafos, tabaqueros, escogedores,
cocheros, cajoneros, cigarreros, mecánicos, planchadores, sastres y
zapateros; trabajadores tanto de La Habana como de Matanzas,
Cárdenas, Cienfuegos, Villa Clara y Puerto Príncipe.
Se constituyó
un Comité de Auxilio con la participación de numerosas
organizaciones proletarias de todo el país, que colectaron fondos
para contribuir a la lucha por salvarles la vida y de ayuda a los
familiares.
En una
asamblea, efectuada el 8 de noviembre de 1887, en el circo Jané, más
de dos mil asistentes demandaron del Gobernador de Illinois el
indulto de los sentenciados.
Indignado por
la noticia del cumplimiento de la pena, Roig San Martín escribió, el
17 de noviembre de 1887, el artículo En nuestro puesto, el cual
comienza así:
“Faltaríamos a
nuestro deber si en los supremos instantes por que atravesamos, no
se levantase nuestra voz para formular la más enérgica protesta en
contra de los acontecimientos realizados en Chicago el día 11 del
presente (1).
Y
afirma en los párrafos finales:
“La historia,
esa maestra severa y elocuente, nos demuestra que las ideas
emancipadoras no se ahogan con sangre; y que el árbol sagrado de la
libertad, cuanto más lo poda la tiranía, más lozano y lleno de vida
se levanta”.
“La historia
nos enseña también que los cadalsos que la reacción levanta, la
libertad los convierte en signos redentores, inscribiendo en el
catálogo de los mártires a las víctimas de los tiranos”.
Y tuvo razón;
a partir de 1890 se celebró el Primero de Mayo como acción de los
trabajadores del mundo, en homenaje a los mártires de Chicago y por
la jornada de ocho horas de trabajo, cuya demanda estuvo en el
centro de los sucesos ocurridos en mayo de 1886 en esa ciudad
estadounidense.
En Cuba, el
Círculo de Trabajadores publicó la convocatoria, el 20 de abril de
1890, a celebrar una manifestación pública pacífica, y un mitin al
final, “para que el gobierno, las clases elevadas y el público en
general sepan o puedan apreciar cuáles son las aspiraciones de este
pueblo obrero”.
La
manifestación de unos tres mil trabajadores partió del Campo de
Marte –actual Parque de la Fraternidad- por la calle Reina hacia
Galiano, San Rafael y Consulado, donde intervinieron unos 15
oradores.
Un año antes,
el 23 de junio de 1889, Roig San Martín publicó en El Productor su
célebre artículo ¡O PAN O PLOMO!, cuyas palabras iniciales
expresan:
“Es ya demasiado tarde; las redentoras ideas socialistas encarnadas,
digámoslo así, en la conciencia de los trabajadores, forman hoy la
profesión de fe de las clases populares, y en vano será que se trate
de extirparlas”.
En el mismo se pronunció por “un partido esencialmente obrero que
venga a establecer de una vez y para siempre la división de clases
que es indispensable, y en la cual tengan cabida únicamente los
hambrientos”. (2)
Preso por las autoridades, el 25 de junio, un amigo pagó la fianza
de cinco mil pesetas, tres días después; deuda saldada por
suscripción popular.
No pudo volver a la redacción dado su delicado estado de salud,
aunque el 8 de agosto escribió con el título REVOLUCION:
“Las revoluciones han sido siempre la médula de los huesos de los
pueblos y no hay poder bastante para hacerlas desaparecer…En no
lejano día realizaremos la más grande y fructífera de las
revoluciones, la revolución social, única que acabará de una vez y
para siempre con todos los privilegios y con todas las tiranías…”
(3)
Notas:
(1) El
Productor, 23 de junio de 1889, página 1 (Tomado de El Movimiento
Obrero Cubano. Documentos y artículos. Tomo I, La Habana, 1975).
(2) (3) Pichardo Hortensia. Documentos para la Historia de Cuba (Epoca
colonial), Editora del Consejo Nacional de Universidades, La Habana,
1965.
*
La autora es
historiadora y periodista.
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Enrique Roig San Martín
(1843-1889)
Nació en
el barrio de Jesús María, en La Habana, el 5 de
noviembre de 1843, y, tras agravarse su diabetes crónica
mientras estuvo preso, falleció el 29 de agosto de 1889,
en Santiago de las Vegas donde residió muchos años.
Sus amigos
lo describían alto, de abundante pelo y barba rubia y
copioso bigote, lleno de energía a sus 45 años.
Fue
práctico de medicina -formado por su padre médico-,
maestro de azúcar, administrador de un ingenio, lector
de tabaquería, tabaquero y periodista, iniciador de la
prensa obrera en Cuba.
El
5 de febrero de 1882 fundó el Círculo de Instrucción y
Recreo, de Santiago de las Vegas; alrededor de esa fecha
se sumó a las prédicas de los anarquistas y luego
evolucionó en sus ideas y se declaró partidario del
socialismo científico.
Era uno de los principales dirigentes de La Alianza
Obrera (1885), la cual propugnaba la creación de una
sola federación de trabajadores que agrupara a todos los
tabaqueros sin tener en cuenta su ideología.
Fue redactor de El Obrero (Cienfuegos, en 1882), El
Cubano, editado por Fermín Valdés Domínguez; del Boletín
del Gremio de Obreros (1886); colaboró también en la
Revista de Agricultura, El Faro, de Santiago de Las
Vegas (1880), El Artesano y La Tribuna, de Cienfuegos.
Fundó el 12 de julio de 1887, El Productor, que dirigió
hasta su muerte, radicado en el Círculo de los
Trabajadores, en la calle Dragones número 39; el
periódico llevó el subtítulo de Organo oficial de la
Junta Central de Artesanos de La Habana a partir del 29
de marzo de 1888.
“No hubo para Enrique Roig omisión alguna en el camino
que se trazó en defensa de todos los oprimidos por el
régimen social imperante, afirmó Carlos Baliño, y en las
columnas de su valiente periódico se libraron las más
porfiadas batallas en defensa de los obreros del campo y
en los derechos reivindicativos de la atropellada raza
de color”.
De
acuerdo con Fabio Grobart, también fundador como Baliño
del primer Partido Comunista en este país, Roig San
Martín “libró incontables batallas por la unidad y la
organización de los trabajadores, el mejoramiento de sus
condiciones de vida y de trabajo, el derecho a la huelga
y por la formación de una conciencia internacionalista
en el proletariado cubano”. |
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