
La
Coubre: Un recuerdo inolvidable
Esta foto que circuló por el mundo, hace exactamente 50
años, estremeció a todo aquel que la vio; en la misma se
demostraban las verdaderas intenciones del Imperio por
destruir a la Revolución Cubana desde sus inicios.
Ante las continuas agresiones y amenazas de los Estados
Unidos, Fidel se vio obligado a fortalecer las defensas
del país.
En el primer trimestre de 1960 el carguero belga “La
Coubre” partió de Amberes con 36 tripulantes y un
respetable lote de armamentos. Arribó en las primeras
horas del 4 de marzo al puerto de La Habana, donde 150
estibadores: 56 a bordo y 100 de relevo comenzaron la
descarga.
Volviendo a la foto:
La instantánea fue tomada a las 3:45 PM, cuando un grupo
de uniformados y voluntarios habían acudido a socorrer a
las víctimas de una primera explosión ocurrida 40
minutos antes. El sabotaje fue doblemente cobarde y
criminal, pero ¿qué podía o puede esperarse de la CIA?
El autor de la fotografía José (Pepe) Agraz era ya uno
de los más destacados foto reporteros de Cuba, y gracias
a él fue que me inicié en la prensa
http://www.cubaperiodistas.cu/fotorreportaje/04.html.
Esta amistad con él y con su hermano Lorenzo (uno de los
mejores fotograbadores y coloristas de Cuba) me permitió
beber de sus experiencias profesionales, sus inquietudes
y sus aciertos.
Dos años antes, durante las carreras de autos que la
dictadura había organizado para fortalecer su imagen;
los revolucionarios del Movimiento 26 de Julio se
encargaron de ponerla en su sitio con el secuestro del
campeón Manuel Fangio el domingo 23 de febrero de 1958.
Al día siguiente durante el rally, --claro, sin el
campeón--, un fatal accidente segó la vida de 6
espectadores cuando el coche número 54 del cubano
Alberto G. Cifuentes patinó arremetiendo contra el
público.
Para
ver mejor la carrera, esa tarde yo me había subido al
techo del conocido garaje Tángana sito en Línea y
Malecón, y en medio de la competencia desde allí vi
cuando Agraz, cámara en mano, se detuvo un instante para
observar una mancha de aceite en el pavimento, pero
continuó su marcha y se me perdió entre la multitud.
Minutos después se produjo el lamentable accidente,
captado igualmente por su cámara. Foto que también
circuló internacionalmente.Pero es que Pepe Agraz ya lo
había demostrado mucho antes en su especialidad de
fotógrafo deportivo, cuando tomó cientos de instantáneas
como una que impactó a la afición cubana, cuando dos
boxeadores se noquearon simultáneamente; o la
instantánea tomada en la pelea entre el cubano Joe Legón
y el norteamericano Hankin Barrows, donde éste último le
estaba dando al cubano una tremenda golpiza, y al salir
para el último round, Legón salió sin su zapatilla
derecha porque le molestaba. Ahí mismo noqueó al
norteamericano.
No dispongo de otros datos ni de la fotografía original,
pero pude copiarla a creyón para ilustrar la sección de
curiosidades deportivas que como aficionado publiqué
durante un tiempo en las páginas dominicales del diario
“El Mundo”; y que ahora les muestro como testimonio de
la misma.
--¿Casualidad? --Podrán preguntarse algunos.
Yo, que lo conocí y supe de sus virtudes y defectos,
creo que no. Para poder captar el instante decisivo en
los eventos deportivos y acontecimientos que debía
cubrir como fotógrafo de prensa, Agraz dotó a su cámara
con cierto mecanismo que él bautizó como “el ojo
mágico”, por medio del cual obtenía no sólo un fotograma
sino una secuencia de varias instantáneas, y
posteriormente en el cuarto oscuro seleccionaba la más
adecuada. Ésa era la que entregaba a la publicación.
Las cámaras digitales y celulares actuales, han dejado
muy atrás estos adelantos, pero recuerden que cincuenta
años atrás yo, como un troglodita de la tipografía,
tenía que enfrentarme a diario con un dinosaurio llamado
Linotype.
Pero ahí no paraban los “trucos” de Agraz. La tecnología
sin el hombre es ciencia muerta. Él me decía que el
fotorreportero debía enfrentarse a la noticia como el
soldado que entra en combate. Necesita saber el alcance
de su arma, medir la luz existente, desde que ángulo
disparar y otras condiciones, como situarse en una
posición ventajosa, sin correr riesgos innecesarios,
única forma de lograr su objetivo: Obtener una buena
instantánea en una situación límite.
El criminal atentado de 1960 en el muelle habanero
produjo un centenar de muertos y cerca de 250 heridos,
entre los cuales varios fotógrafos de prensa saltaron
por los aires. La escena captada por Agraz en aquel
momento fue tomada a prudencial distancia del hecho,
igual que la lograda durante el accidente
automovilístico de 1958.
Sean estas anécdotas como un modesto homenaje a ese
grande del periodismo que fue, es, y será, Pepe Agraz.