Lo que pasó en el 59
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“La Calle” de nuevo en la
calle
Juan Marrero
El
26 de julio de 1959 reapareció el periódico La Calle, que en los
años de la dictadura de Batista (1952-1959) logró publicar sólo
65 ediciones, en medio de un ambiente de hostilidad, amenazas y
frecuentes clausuras.
Este periódico revolucionario fue fundado por el político
ortodoxo Luis Orlando Rodríguez en junio de 1953. Para
financiarlo se utilizaron los sueldos de los representantes del
Partido Ortodoxo a la Cámara que no habían sido cobrados desde
el 10 de marzo de 1952. Se acumularon ocho mil pesos, y se
invirtieron en la empresa Periódico La Calle.
Del
primer número, dedicado a la memoria de Eduardo R. Chibás, la
población no pudo siquiera enterarse. La policía de Batista
ocupó la redacción y talleres del periódico –donde anteriormente
se hacía la publicación Cuba Deportiva-- y en la boca de la
rotativa destruyó los ejemplares tirados, a la vez que decretó
la clausura de ese periódico.
La
Calle reaparece el 24 de febrero de 1955, luego de la farsa
electoral, para decir al pueblo la verdad de lo que ocurría en
el país. Lo vuelven a clausurar. El 31 de marzo de ese año está
nuevamente en la calle. El día antes de que Fidel y los
moncadistas presos iban a salir de la cárcel en Isla de Pinos,
La Calle publica un cintillo que denuncia un plan para asesinar
al jefe de la acción del Moncada.
Al
día siguiente, el 16 de mayo, La Calle publica el “Manifiesto al
Pueblo de Cuba de Fidel Castro y combatientes”, redactado por el
líder. Ese mismo día aparece una entrevista, en el propio
periódico, con Fidel donde comenta la situación nacional.
A
partir de ese momento, desde las páginas de La Calle, Fidel
inicia una campaña de denuncia política contra los desafueros de
la tiranía.
Algunos de los títulos de sus artículos publicados en ese
diario:
21
de mayo.-Queremos una salida decorosa, sin sangre, a la trágica
situación cubana.
25
de mayo.- Declaraciones con motivo del arresto de Pedro Miret.
30
de mayo.- Chaviano, el provocador.
4
de junio.- Quieren mi cabeza los hombres de Batista.
7
de junio.- Manos asesinas.
8
de junio.- Lo que iba a decir y me prohibieron
9
de junio.- ¡Estúpidos! (respuesta a una brutal agresión contra
Juan Manuel Márquez)
11
de junio.- Frente al terror y frente al crimen (denuncia al
asesinato de Jorge Agostini)
15
de junio.- Lo que iba a decir y me prohibieron por segunda vez.
16
de junio.- ¡Aquí ya no se puede vivir! (Este día, los esbirros
uniformados de Rafael Salas Cañizares, entonces jefe de la
policía, irrumpieron en La Calle y destruyeron las rotativas y
el inmueble).
Entonces ya La Calle había logrado aumentar su tiraje de 20 000
ejemplares a
50
000.
Los
trabajadores de La Calle conocían a Fidel en momentos duros. Iba
con frecuencia al periódico y lo vieron teclear en una vieja
máquina Remington sus artículos. La foto que se utilizó como
portada del libro Fidel Periodista, editado por la Pablo de la
Torriente Brau, de la UPEC, muestra a Fidel escribiendo sus
artículos en la redacción de La Calle, ubicados en Zanja y
Escobar.
La
Calle, pues, fue clausurado, y Fidel, a quien la dictadura no
permitía que usase otros medios de comunicación para hacer
llegar la verdad al pueblo, decidió marchar al exilio. La Calle
había sido, en esa etapa desde su salida de la prisión hasta su
partida hacia México, el último periódico que le quedó al joven
revolucionario donde pudo escribir y comunicarse con el pueblo.
Días
después de esta última clausura, la Sociedad Interamericana de
Prensa (SIP) celebró su Asamblea anual en el Hotel Rosita
Hornedo. Los trabajadores de La Calle y el pueblo protestaron
por la ocupación militar del periódico, pero Batista mantuvo la
decisión de mantener las tropas en la redacción y talleres. La
SIP, por supuesto, no hizo nada para revertir la situación.
Luis Orlando Rodríguez decide entonces irse para México a
reunirse con Fidel Castro y, posteriormente, regresa a Cuba, y
luego del desembarco del Granma se dirige a la Sierra Maestra.
En 1958 dirige la publicación El Cubano Libre, fundada por Che
Guevara, y también Radio Rebelde. A él se debe que una parte
importante de los implementos necesarios para el funcionamiento
de Radio Rebelde llegasen a la Sierra Maestra.
El
26 de Julio de 1959 La Calle está nuevamente en la calle.
Entonces, Luis Orlando Rodríguez era el Presidente de la empresa
periodística, el periodista Raúl Quintana su director y Jesús
Montané Oropesa el administrador.
Ese
primer número de reaparición del diario, en forma de tabloide,
tenía a lo ancho y largo de su portada la foto de Fidel Castro
“escribiendo uno de sus violentos editoriales en la vieja
redacción del periódico La Calle”, tal como dice el pie de
grabado que la acompañaba. En la página 16, y última, otra foto
de Fidel leyendo los algunos ejemplares con los artículos que él
publicó en 1955, y a su lado Luis Orlando Rodríguez y Raúl
Quintana.
En
las páginas interiores una detallada historia de las 65 Jornadas
Heroicas –ese era el titular—en que el diario enfrentó a la
tiranía con varias fotos de las destrucción causada por los
militares de Batista en los talleres y la redacción del
periódico.
En
las páginas 6 y 7 inserta un reportaje sobre los primeros pasos
del Gobierno Revolucionario para resolver el problema de los
niños abandonados (pordioseros, vagabundos, limpiabotas y
vendedores).
En
las páginas centrales (8 y 9) varias fotos y una información
sobre la visita de Fidel a La Calle, efectuada durante dos horas
y sin previo aviso. También hizo una visita a al archivo y a la
estación Radio Periódico La Calle, ubicada en el mismo edificio.
“Fidel recalcó durante su presencia en nuestra casa, la
importancia de la prensa en su papel de orientadora de las masas
populares”, decía el texto publicado.
Otro trabajo en la página 13 trataba el tema de las
comunicaciones, la revisión de las tarifas telefónicas y la
rebaja en el interior del país del precio de la electricidad y
de las tarifas postales. Las páginas 14 y 15 ofrecìan una amplia
información sobre la actividad del Ministerio de Comercio
Interior, dirigido por Raúl Cepero Bonilla, quien fuera
periodista de Prensa Libre, y el Congreso de Obreros del
Calzado, a las puertas de su celebración.
Debido a una racionalización del sistema de los medios de
prensa, efectuada tiempo después, La Calle fue reemplazada por
el vespertino La Tarde que, a su vez, dio paso al periódico
Juventud Rebelde.